Ten cuidado con los resfriados cuando sientas la nariz seca
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Desarrollar gusto por lo dulce. El consumo constante de dulces, chocolates y golosinas similares no solo aumenta el riesgo de caries, sino que, lo que es más grave, compromete la inmunidad. Un estudio publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition indica que ingerir 100 gramos de azúcar (equivalente a aproximadamente tres latas de refresco) deteriora significativamente la capacidad de los glóbulos blancos para matar bacterias durante un máximo de cinco horas. Por lo tanto, si le apetece comer dulces, es hora de controlar su inmunidad.
Olvidarse con frecuencia de beber agua. Cuando uno tiene un resfriado, los médicos suelen aconsejar beber mucha agua para ayudar al cuerpo a eliminar toxinas. En otras palabras, una hidratación insuficiente puede comprometer la función inmunitaria. Un indicador útil de la ingesta adecuada de agua es el color de la orina: el amarillo pálido significa una hidratación suficiente, mientras que el amarillo muy oscuro indica deshidratación y la orina excesivamente clara sugiere una hidratación excesiva. Cabe señalar que después de consumir café o té, se debe beber un vaso adicional de agua pura, ya que estas bebidas tienen efectos diuréticos que aceleran la pérdida de líquidos del cuerpo.
Aumento rápido de peso. El exceso de peso y la obesidad no solo dañan el corazón, el cerebro y otros órganos, sino que también debilitan el sistema inmunitario. Los estudios demuestran que muchas personas que padecen la gripe porcina tienen un índice de masa corporal (IMC) superior a 40. El exceso de peso provoca desequilibrios hormonales e inflamación, lo que perjudica la función inmunitaria.
Sequedad nasal frecuente. Aunque la secreción nasal puede resultar antiestética, sirve como defensa del organismo contra los resfriados y la gripe, ya que la mucosidad nasal expulsa los virus. Sin embargo, la sequedad persistente de las fosas nasales facilita la entrada de virus en el organismo.Los altos niveles de estrés del trabajo o los estudios pueden sobrecargar el sistema inmunitario. Un informe de la Asociación Americana de Psicología indica que los trabajadores de oficina son propensos a resfriarse después de completar tareas importantes, ya que el estrés prolongado atenúa la respuesta inmunitaria. Philip Henno, director de Microbiología Clínica e Inmunología de la Universidad de Nueva York, afirma que combinar un resfriado con el estrés es como echar leña al fuego, lo que agrava los síntomas.
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