¿Qué causa una salud subóptima en la vida diaria?
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Factores como el estrés emocional, el tabaquismo (incluido el tabaquismo pasivo), la contaminación ambiental, la falta de sueño y la falta de ejercicio son enemigos de la inmunidad. Aumentan la producción de radicales libres, aceleran el agotamiento de los nutrientes, debilitan la función de las células inmunitarias e inhiben la absorción de nutrientes.
Por lo tanto, hay que esforzarse por lograr un equilibrio tanto en la dieta como en la mentalidad. Es fundamental cultivar hábitos de ejercicio y actividades de ocio, al tiempo que se abandonan las rutinas poco saludables; adoptar una actitud tolerante, tranquila y alegre es un elixir aún más potente para reforzar la inmunidad.
Exceso de grasas
Ciertas grasas pueden aumentar la producción de radicales libres (por ejemplo, el exceso de ácidos grasos insaturados), otras aceleran el agotamiento de los nutrientes (por ejemplo, los azúcares refinados, el alcohol, la cafeína y ciertos medicamentos), algunas debilitan la función de las células inmunitarias, mientras que otras inhiben la absorción de nutrientes (por ejemplo, el alcohol y ciertos medicamentos). Los alimentos fritos, los aperitivos y las bebidas gaseosas deben estar en la lista negra.
Dieta equilibrada, sin restricciones alimentarias
Obtener una nutrición adecuada a partir de alimentos naturales y frescos puede parecer obvio, pero sigue siendo el secreto dietético para mantener la función inmunitaria. Dar prioridad a los cereales integrales, las verduras y frutas en abundancia, los productos de soja y cantidades moderadas de lácteos, huevos, pescado y carne garantiza una ingesta nutricional suficiente.
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