Estos alimentos son beneficiosos para tu salud en otoño
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N.º 1 Bulbos de lirio
Los bulbos de lirio contienen 17 aminoácidos esenciales, entre ellos leucina y ácido aspártico, lo que les confiere un alto valor nutricional. Estimulan el apetito, ayudan a la digestión y son ricos en sales inorgánicas y potasio, por lo que desempeñan un papel fundamental en el metabolismo corporal.
Consejos: A la hora de seleccionar bulbos de lirio secos, elija aquellos que estén completamente secos, libres de impurezas y con pulpa gruesa. Para consumirlos frescos, opte por bulbos que no sean amargos, con hojas anchas y finas.
Preparación: Los lirios se pueden cocinar en congee, agua azucarada, al vapor o salteados. El congee de lirio y oreja de plata nutre el yin, humedece los pulmones, fortalece el bazo y favorece la producción de líquidos.
N.º 2 Raíz de loto
La raíz de loto fresca elimina el calor, genera líquidos, humedece los pulmones y alivia la tos. Es especialmente adecuada para los bebés que sufren de calor y ofrece una eficacia única contra la sequedad otoñal.
Preparación: Los bebés mayores de 6 meses pueden consumir raíz de loto al vapor triturada hasta obtener un puré. Los mayores de 1 año pueden tomar raíz de loto salteada, mientras que los niños mayores de 2 años pueden disfrutarla en ensaladas frías. También se puede cocer a fuego lento la raíz de loto con algas y costillas de cerdo para preparar una sopa nutritiva. La raíz de loto cruda elimina el calor, genera fluidos y calma la sed; la raíz de loto cocida fortalece el bazo, estimula el apetito y enriquece la sangre.
N.º 3 Rábano
Los rábanos contienen abundante agua, vitamina C y cantidades moderadas de calcio, fósforo y carbohidratos, además de trazas de componentes beneficiosos como proteínas y hierro. Poseen propiedades para eliminar el calor y disolver la flema. El consumo de rábanos a principios de otoño disipa el calor interno acumulado durante el verano y restaura rápidamente la vitalidad.
Preparación: El rábano crudo y cocido ofrece beneficios distintos. El rábano crudo alivia la tos y elimina el calor interno, mientras que el rábano cocido ayuda a la digestión y fortalece el bazo. Regula el bazo y el estómago, proporcionando un tratamiento auxiliar para las dolencias otoñales, como la indigestión, los resfriados por viento-calor, la amigdalitis, la tos con flemas y el dolor de garganta.El consumo de miel en otoño puede prevenir los efectos adversos de la «sequedad otoñal» en los bebés, ya que humedece y nutre los pulmones. Método: Tomar 25 g al día, por la mañana y por la noche, disueltos en agua tibia a una temperatura no superior a 60 °C. Precaución: No dar miel, incluida la miel calentada, a bebés menores de un año. N.º 5 Pera El otoño es la mejor época para disfrutar de las peras.Las peras son ricas en azúcares, proteínas, grasas, carbohidratos y diversas vitaminas, y desempeñan un papel fundamental en la salud humana. Con un sabor dulce y ligeramente ácido y una naturaleza refrescante, entran en los meridianos del pulmón y el estómago. Favorecen la producción de líquidos, humedecen la sequedad, eliminan el calor y disuelven la flema. Consumo: Se pueden comer crudas, en zumo o cocidas a fuego lento con azúcar de roca o miel para obtener un jarabe conocido como «jarabe de pera otoñal».
N.º 6 Calabaza
El valor nutricional de la calabaza reside en su rico contenido en nutrientes esenciales, especialmente en caroteno, vitamina B2 y vitamina C. También contiene cantidades significativas de hierro y fósforo, sustancias vitales para mantener las funciones fisiológicas del organismo.
Preparación: Además de en sopas y purés, la calabaza se puede cocinar en forma de congee, al vapor o guisada.
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