¿Qué alimentos son más nutritivos durante el otoño y el invierno?
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¿Qué comer para estar bien en otoño e invierno?
La sabiduría ancestral aconseja: «En primavera, come flores; en verano, hojas; en otoño, frutas; en invierno, raíces». Entonces, ¿qué se debe consumir para estar sano durante estas estaciones? En otoño e invierno abundan en el mercado las hortalizas de raíz de temporada. Frescas, asequibles y fáciles de almacenar, es el momento perfecto para disfrutarlas.A continuación se presentan nueve tubérculos especialmente adecuados para el otoño y el invierno. 1. Rábano. Como dice el refrán: «Cuando los rábanos llegan al mercado, no hay necesidad de ir al boticario». Esto pone de relieve que los rábanos no solo son verduras comunes en otoño e invierno, sino que también se consideran medicinales en la tradición popular. Los rábanos son uno de los pocos tubérculos ricos en fibra dietética, lo que proporciona una fuerte sensación de saciedad después de su consumo.Tienen un gran volumen, pero son bajos en calorías, ya que contienen menos de un tercio de las calorías de un peso equivalente de arroz. Cuando las personas con sobrepeso restringen su dieta para perder peso, a menudo experimentan una insoportable sensación de hambre. Los rábanos pueden utilizarse para llenar el estómago, al tiempo que aportan vitaminas y minerales de los que suelen carecer las personas con sobrepeso. Por lo tanto, los rábanos son un alimento excelente para perder peso.La medicina tradicional china sostiene que los rábanos poseen una naturaleza fresca con propiedades picantes y dulces, y que entran en los meridianos del pulmón y el estómago. Dispersan el estancamiento de los alimentos, resuelven el calor de la flema, descenden el qi para regular el quemador medio y desintoxican. Se emplean para afecciones como la indigestión con distensión abdominal y dificultad para orinar.Evidentemente, los rábanos desempeñan un papel importante en la regulación del bazo y el estómago. De ahí el dicho: «Los rábanos de otoño rivalizan con el ginseng en eficacia». También ofrecen un tratamiento auxiliar para las dolencias comunes del otoño, como la indigestión, los resfriados por viento-calor, la amigdalitis, la tos con flema excesiva y el dolor de garganta.
Preparación recomendada: Cocer a fuego lento el rábano blanco con carpa cruciana en sopa calienta el quemador medio, desciende el qi, fortalece el bazo y drena la humedad.Las peras poseen propiedades que humedecen los pulmones, refrescan el corazón, eliminan la flema y reducen el calor interno. Hacer jugo con ellas y rábano blanco no solo enmascara el sabor picante del rábano, sino que también duplica los beneficios terapéuticos. El consumo excesivo de cordero puede provocar calor interno. Cuando se guisa con rábano blanco refrescante, no solo ayuda a eliminar la flema y reducir el calor, sino que también contrarresta la grasa, creando una combinación nutricional complementaria.
2. Patatas
Las patatas, tubérculos de la planta Solanaceae conocida como patata, también llamada ñame de montaña o ñame extranjero, pueden vigorizar el qi, fortalecer el bazo, aliviar el dolor agudo y promover los movimientos intestinales. Se utilizan principalmente para tratar la deficiencia del bazo y el estómago y la indigestión. Ricas en fibra dietética y otros nutrientes, las patatas estimulan la peristalsis intestinal y alivian el estreñimiento.
Las espinacas son ricas en hierro no hemo, que el cuerpo absorbe con menos facilidad que el hierro hemo que se encuentra en la carne. Sin embargo, las patatas contienen cantidades significativas de vitamina C, que mejora la absorción del hierro. Además, la vitamina C de las patatas es relativamente resistente al calor. Por lo tanto, consumir patatas junto con espinacas es un método excelente para aumentar la ingesta de hierro.
Preparación recomendada: Cocinar las patatas al vapor es el método de cocción más idóneo, ya que minimiza la pérdida de nutrientes y conserva su aroma natural. Las investigaciones indican que la pérdida de vitamina C es insignificante cuando las patatas se cocinan al vapor, con tasas de retención superiores al 80 %. Los carbohidratos, los minerales y la fibra dietética permanecen prácticamente intactos, mientras que los gránulos de almidón se gelatinizan por completo. Esto facilita la digestión y la descomposición en el organismo, evitando la tensión digestiva.
3. Batatas
El valor nutricional de las batatas es inimaginable.Según la Base de Datos Nacional de Nutrientes del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), un boniato de tamaño mediano aporta el 400 % de las necesidades diarias de vitamina A, el 37 % de vitamina C, el 16 % de vitamina B6, el 15 % de potasio y el 28 % de manganeso, además de una cantidad considerable de fibra dietética. Su valor nutricional y su sabor se potencian especialmente cuando se consumen durante el otoño y el invierno.
En cuanto al momento óptimo del día para consumir boniatos, se recomienda el mediodía. Esto permite las 4 o 5 horas necesarias para una absorción adecuada en el organismo. Además, la luz solar de la tarde proporciona las condiciones ideales para mejorar la absorción del calcio.Consumir batatas por la noche puede provocar hinchazón, ya que el cuerpo tiene dificultades para absorber rápidamente el exceso de azúcar.
Preparación recomendada: No es aconsejable consumir batatas crudas, ya que sus membranas celulares de almidón permanecen intactas sin un procesamiento a alta temperatura, lo que dificulta la digestión. Además, las batatas no deben consumirse solas, sino acompañadas de arroz o alimentos a base de trigo, controlando el tamaño de las raciones.Además, cuando se coman boniatos, combínenlos con encurtidos o sopas saladas para equilibrar el efecto. También se pueden remojar brevemente los boniatos crudos en una solución de alumbre o agua salada yodada antes de cocinarlos en diversos platos.
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