Trastornos emocionales: cómo cuidar a las personas que padecen trastornos afectivos
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Los trastornos afectivos son una categoría de enfermedades mentales que tienen su origen fundamental en las emociones y que afectan al sistema nervioso. Estas afecciones suponen un daño significativo no solo para el individuo, sino también para los demás y para la sociedad en general. ¿Cuáles son los síntomas de los trastornos afectivos? ¿Qué tipo de enfermedad es la depresión afectiva? Exploremos estas preguntas a continuación.
Los trastornos del estado de ánimo son afecciones psiquiátricas directamente relacionadas con los estados emocionales, que se manifiestan con diversas tendencias maníacas y violentas, además de cambios en el estado de ánimo.
Durante los episodios depresivos, las personas experimentan pesimismo, pérdida de interés y disminución de la energía, lo que conduce a una ralentización de los movimientos y los procesos de pensamiento, lo que se denomina episodios depresivos o depresión.
1. Etiología
Las causas exactas siguen sin estar claras.La psicosis afectiva primaria presenta antecedentes familiares en el 23-29 % de los casos, o incluso más, lo que sugiere una posible relación genética. Los estudios familiares revelan que los familiares de personas con trastornos afectivos tienen una tasa de prevalencia entre diez y treinta veces mayor que la población general, lo que indica una probable asociación con la herencia genética.Los rasgos de personalidad también pueden influir en la etiología de la psicosis afectiva. Las personas con predisposición hipomaníaca suelen mostrar alegría, entusiasmo, gran ambición, altos niveles de energía, optimismo y frecuentes elevaciones leves del estado de ánimo. Estas personas son propensas a desarrollar hipomanía o manía.
Las personas con predisposición depresiva tienden a ser tranquilas, serias, concienzudas y sentimentales. Son propensas a la negatividad cuando se enfrentan a contratiempos y a menudo experimentan estados de ánimo depresivos leves, lo que las hace susceptibles de desarrollar depresión.Más de la mitad de los pacientes experimentan factores desencadenantes antes de la aparición, como desastres repentinos, pérdidas, rechazo romántico o insatisfacción marital, problemas relacionados con el trabajo o tensiones interpersonales. Por otra parte, los factores físicos pueden incluir infecciones, intoxicaciones, partos o trastornos endocrinos.
Estos factores pueden ser precipitantes, y su asociación con los trastornos afectivos primarios es, en el mejor de los casos, probablemente coincidente, sirviendo simplemente como posibles desencadenantes de la psicosis afectiva.
Las psicosis afectivas secundarias pueden surgir de otras afecciones: la esquizofrenia, la neurosis de ansiedad, la intoxicación por alcohol o ciertos medicamentos (por ejemplo, los esteroides) pueden inducir estados depresivos, mientras que la manía secundaria a veces sigue a una cirugía o al uso de esteroides.
2. Patogénesis
La patogénesis de la psicosis afectiva sigue sin conocerse bien. Dado el papel fundamental del diencéfalo en la regulación emocional, se plantea la hipótesis de que la disfunción de esta región, en particular del hipotálamo, es la causa subyacente de la psicosis afectiva.
Los trastornos del sueño, los síntomas autonómicos y las alteraciones endocrinas sugieren una posible disfunción hipotalámica.La estimulación quirúrgica cerca del tercer ventrículo o del hipotálamo puede provocar euforia y fuga de ideas. Las lesiones en el diencéfalo, como la inflamación, los traumatismos o los tumores, pueden causar episodios periódicos de depresión y euforia. Estos hallazgos sugieren que el diencéfalo puede desempeñar un papel importante en la patogénesis de este trastorno. Sin embargo, las autopsias de pacientes con psicosis afectiva no han revelado cambios morfológicos orgánicos en el diencéfalo.
3. Riesgos patológicos
La psicosis denota una cohorte distinta con función neural cerebral deteriorada, que incluye a personas con un alto nivel educativo o una inteligencia excepcional en ámbitos específicos. Debido a anomalías en ciertos componentes neuronales, se les clasifica como vulnerables. Muchos enfermos, privados de un tratamiento oportuno, se infligen a sí mismos y a sus familias un arrepentimiento que dura toda la vida.
① Alteración de la personalidad
Tras el inicio, los pacientes suelen mostrar cambios pronunciados en la personalidad que se manifiestan en comportamientos anormales, el riesgo más evidente de la psicosis. Las personas que antes eran cálidas y sociables pueden volverse emocionalmente distantes, retraídas e insociables; pueden volverse taciturnas, prefiriendo la soledad y evitando a sus familiares y amigos con hostilidad; su estilo de vida puede volverse indolente e indisciplinado.O una persona que antes era educada puede volverse malhablada, propensa a las rabietas y descortés con los demás.② Daño neurológico y psiquiátrico
Los pacientes también pueden presentar síntomas similares a los de los trastornos neurológicos, lo que daña su salud física, otro daño común de las enfermedades mentales. Las manifestaciones incluyen dolores de cabeza, insomnio, fatiga, falta de concentración, inestabilidad emocional, disminución de la capacidad de trabajo o estudio y síntomas similares a la histeria. El esfuerzo mental puede causar una mayor excitabilidad, con una mayor sensibilidad al sonido y a la luz en ocasiones.
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