Lograr un rostro juvenil comienza con la estructura ósea
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Muchas personas que desean borrar los signos del envejecimiento recurren a los estiramientos faciales y otros procedimientos para reducir las arrugas faciales. Sin embargo, una investigación dirigida por médicos del Centro Médico de la Universidad de Rochester revela cambios significativos en la estructura ósea facial, en particular en el ángulo mandibular, que también muestra características de envejecimiento a medida que las personas envejecen.
Proceso de investigación:
Tras revisar 120 tomografías faciales realizadas originalmente por otros motivos médicos, los cirujanos plásticos midieron los cambios en la estructura ósea facial a lo largo del tiempo. Estas tomografías se clasificaron por sexo y edad, con 20 hombres y 20 mujeres en cada uno de los tres grupos de edad: el grupo joven (20-36 años);grupo de mediana edad (41-64 años); grupo de edad avanzada (65 años y más).
Los investigadores utilizaron programas informáticos para medir la longitud, la anchura y el ángulo de la mandíbula o el maxilar en cada imagen de la tomografía, y posteriormente compararon los resultados entre los distintos grupos. El uso de tomografías computarizadas permitió una reconstrucción tridimensional precisa, lo que mejoró la precisión de las mediciones.Las investigaciones tradicionales han sido controvertidas debido a su dependencia de los rayos X, que revelaban cambios en la mandíbula con el avance de la edad. Los expertos explican: Los huesos faciales forman la base del contorno facial y, con el tiempo, su morfología sufre alteraciones sutiles y continuas.Dado que el tejido óseo constituye una entidad orgánica dinámica, el envejecimiento facial refleja inevitablemente la deformación de estas estructuras esqueléticas. La forma arqueada es un patrón omnipresente en la naturaleza; los huesos faciales pueden conceptualizarse como una disposición orgánica de arcos distintos, incluyendo el arco cigomático, la mandíbula, el maxilar y la punta nasal.Las mediciones de las investigaciones revelan que los huesos cigomáticos, frontales y mandibulares se expanden hacia afuera en forma de arco con la edad, aunque el grado de esta expansión varía significativamente entre las personas. Esta variación constituye los contornos faciales distintivos que se observan en diferentes personas.En la juventud, el borde orbital sobresale con un suelo orbital plano, que sostiene completamente el contenido orbital. Sin embargo, con la edad, la mandíbula retrocede y el borde orbital se retrae hacia atrás y hacia abajo. Esto provoca la flacidez de los tejidos blandos de la parte media del rostro, acentuando las bolsas de los ojos y profundizando los pliegues nasolabiales.La estructura facial no parece más juvenil al nacer. Durante la infancia, los huesos craneofaciales permanecen sin desarrollar, con los tejidos blandos faciales situados en una posición relativamente baja y en estado de caída. En consecuencia, la morfología facial parece comparativamente envejecida, pareciéndose a la de una persona de setenta años.Orientación futura: Esta investigación se ha presentado en la conferencia anual de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos y se ha publicado en la revista Journal of Plastic and Reconstructive Surgery. Los resultados sugieren que los futuros procedimientos de rejuvenecimiento facial pueden implicar dos niveles distintos: los ajustes estructurales subyacentes deben preceder a las intervenciones de estiramiento de la piel.
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