¡Jóvenes! Recordad estos 8 consejos
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1. Si no te gusta tu trabajo actual, renuncia o mantén la boca cerrada. Recién salido de la escuela, uno suele tener grandes ambiciones, pero habilidades limitadas, junto con una actitud arrogante. Incapaz de manejar tareas importantes, pero sin estar dispuesto a abordar las menores. Evita desarrollar el hábito de ser demasiado selectivo. No te quejes de que necesitas un paraguas cuando llueve, pero te niegas a llevarlo por miedo a mojarte, mostrando constantemente tu descontento. Recuerda: si vas a hacer algo, hazlo bien.Recuerda: si emprendes una tarea, comprométete a hacerla bien. 2. Todo el mundo experimenta la soledad. Aprende a soportarla, porque así es como se madura. Los jóvenes, acostumbrados a la risa y la diversión, pueden sentirse abrumados cuando se ven inmersos en entornos desconocidos, enfrentados a personas y situaciones diversas. A veces, no encuentran a nadie en quien confiar. En esos momentos, resiste la inquietud. Cultiva la quietud y aprende a aceptar la soledad. Reflexiona en soledad, madura a través de la reflexión y asciende a través de la madurez. No dejes que la soledad te desestabilice y te lleve a perseguir objetivos sin sentido, desperdiciando un tiempo precioso. 3. No te conviertas en cristal, frágil y fácil de romper.Reflexiona en soledad, madura a través de la reflexión y trasciende a través de la madurez. No dejes que la soledad nuble tu juicio y te lleve a emprender actividades sin sentido que te hagan perder un tiempo precioso.
Algunos se fijan únicamente en sí mismos, por lo que no logran crecer ni ver lejos; otros culpan perpetuamente al destino y a los demás, volviéndose insoportablemente pesados. Sin soportar la amargura, ¿cómo se puede saborear la dulzura? No seas tan frágil como el cristal, sino esfuérzate por ser tan transparente como el cristal, tan radiante como el sol y tan resistente como las flores de ciruelo que florecen en invierno. Si abres los ojos para disfrutar de la brisa fresca, no te quejes de los finos granos de arena que lleva consigo.
4. Cuida tu lengua. Abstente de hablar de ti mismo y, por supuesto, evita cotillear sobre los demás. El discurso sobre uno mismo genera arrogancia y fingimiento, lo que conduce a una pérdida de autenticidad. Hablar de los demás te enreda en peleas mezquinas y disputas triviales.Beber y charlar con compañeros y amigos después del trabajo cada día no es necesariamente beneficioso, ya que estas reuniones a menudo degeneran en comentarios sobre compañeros y conocidos. Hablar mal de los demás a sus espaldas nunca es loable, especialmente cuando se centra en sus defectos, ya que este comportamiento menoscaba tu carácter.
No dejes todo en manos del destino, esperando pasivamente a que te sonría la suerte, ni pongas tus esperanzas en una mera «oportunidad». Las oportunidades solo se presentan a aquellos que están bien preparados y son expertos en crearlas. Quizás, mientras te lamentas y te culpas por haber perdido una oportunidad, la está aprovechando el alma igualmente «desafortunada» que se sienta frente a ti. Si no hay oportunidades, créalas; cuando surja una oportunidad, aprovéchala con habilidad.
6. Si el teléfono nunca suena, debes llamar tú.
A menudo, el teléfono trae recompensas inesperadas; no es un mero adorno. Cuando hagas nuevos amigos, no te olvides de los antiguos: un amplio círculo de conocidos allana el camino. Un principio clave en el networking es la iniciativa. Las buenas relaciones y una reputación favorable suelen impulsar tu carrera a nuevas cotas.
7. Nunca te precipites a casarte simplemente porque has alcanzado la edad de casarte.
Si deseas casarte, busca una pareja que comparta tus sentimientos y te complemente. No busques relaciones a través de la indulgencia imprudente o los juegos; no dejes que el romance interfiera en tu trabajo o tu carrera; y, sobre todo, no permitas que un matrimonio precipitado y fallido descarrile tu vida. Actuar por emoción a menudo lleva a perder la perspectiva general por asuntos menores.
8. Haz una lista de tus aspiraciones en la vida, guárdala en tu cartera y revísala con regularidad.
La vida exige un propósito, planificación, recordatorios y urgencia. La suma de pequeños objetivos forma el gran propósito de tu vida. A medida que aumentan las comodidades materiales y mejoran las circunstancias, no olvides nunca esa hoja aparentemente delgada que guardas en tu cartera.
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