No dejes que tu nevera se convierta en un «armario de venenos»: cinco errores comunes en el uso del frigorífico en verano
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Durante los veranos sofocantes, además del aire acondicionado, el frigorífico es indispensable. La mayoría de la gente asume intuitivamente que las bajas temperaturas garantizan la seguridad de los alimentos. Sin embargo, los médicos advierten que los frigoríficos no son «cajas fuertes» impenetrables. Amontonar los alimentos de forma desordenada, almacenarlos de forma inadecuada o descuidar su limpieza puede suponer un riesgo potencial de «enfermedades transmitidas por la boca», como la gastroenteritis aguda o incluso la intoxicación alimentaria.
Idea errónea n.º 1: almacenar juntos alimentos crudos y cocinados.
Explicación de los expertos:
Los alimentos crudos y cocinados no deben almacenarse juntos para mantener la higiene. Utilice el espacio del frigorífico de forma racional según la duración de almacenamiento y los requisitos de temperatura de cada alimento. No coloque los alimentos directamente sobre la superficie del evaporador; utilice siempre recipientes para evitar que se congelen en el evaporador y sean difíciles de retirar.
Reduzca al mínimo el almacenamiento refrigerado de cualquier producto alimenticio y consúmalo rápidamente después de su compra. El almacenamiento prolongado no solo disminuye la frescura, sino que también puede generar olores que contaminan otros alimentos, especialmente las sobras y frutas como los plátanos y las manzanas.
Además, clasifique y separe todos los alimentos dentro del frigorífico. Los alimentos crudos y cocinados deben almacenarse por separado para evitar la contaminación cruzada; nunca los mezcle. Lo ideal es envolver los alimentos crudos o calientes en film transparente antes de refrigerarlos para evitar que se congelen, se sequen o se contaminen entre sí. Las frutas deben lavarse bien antes de almacenarlas. Evite llenar en exceso el frigorífico, ya que las diferencias significativas de temperatura entre la superficie y las capas interiores de los alimentos almacenados pueden acelerar su deterioro.
Idea errónea n.º 2: la refrigeración «esteriliza» los alimentos.
Explicación de los expertos:
Los expertos hacen hincapié en que la contaminación bacteriana en los frigoríficos domésticos es realmente grave. Cada año, numerosas personas experimentan síntomas de intoxicación alimentaria, como diarrea, vómitos y fiebre, tras consumir alimentos directamente del frigorífico.
Los expertos aclaran que las bacterias psicrofílicas pueden sobrevivir a temperaturas entre 0 y 5 °C o incluso más bajas. Los ingredientes sin procesar, como las verduras frescas, la fruta y, en particular, la carne, las aves, los huevos y los mariscos, albergan bacterias. Incluso los alimentos preparados, como las salsas, los productos a la barbacoa, los platos fríos, los pasteles y los platos de pescado crudo, contienen bacterias.
Ni siquiera la refrigeración logra la «esterilización». Las bajas temperaturas del frigorífico no matan las bacterias, sino que simplemente inhiben su reproducción. Las bacterias permanecen vivas y se multiplican rápidamente una vez que se sacan y se exponen a la temperatura ambiente.
Los expertos señalan que los frigoríficos albergan diversas bacterias y toxinas. Los productos lácteos (leche, queso, etc.), las sobras, el pescado, la carne, los huevos, las verduras y la fruta pueden contaminarse y producir toxinas. Almacenar los alimentos de forma descuidada aumenta la probabilidad de contaminación cruzada, lo que eleva el riesgo de intoxicación alimentaria.
Por lo tanto, las sobras deben recalentarse completamente antes de consumirlas después de sacarlas del frigorífico. También es esencial limpiar regularmente el frigorífico, especialmente en las zonas de difícil acceso, como las juntas de las puertas.
Idea errónea número tres: envolver los alimentos en film transparente favorece la proliferación de bacterias.
Explicación de los expertos:
Una afirmación que circula por Internet dice lo siguiente: «Una vez cortada, la sandía no debe envolverse en film transparente y refrigerarse, ya que esto favorece el crecimiento de bacterias. Es mejor guardarla sin cubrir en el frigorífico».Los expertos refutan esta afirmación: «Las bacterias estarán presentes independientemente del uso de film transparente, pero sin él, el crecimiento bacteriano es significativamente mayor». Aclaran que almacenar la sandía expuesta directamente en el frigorífico aumenta su exposición a las bacterias de otros alimentos. Además, sellarla con film transparente no contaminado reduce la pérdida de humedad de la superficie cortada, lo que preserva su frescura.
Los expertos advierten contra el uso de bolsas de plástico normales para almacenar alimentos. En primer lugar, las bolsas de plástico estándar no pueden sellar los alimentos de forma eficaz. En segundo lugar, la dietilhexilamina (DEHA) presente en su composición puede filtrarse, lo que supone un riesgo cancerígeno. Se recomiendan materiales seguros como el PC, el PE, el PP y el vidrio templado, que suelen soportar temperaturas de entre -20 °C y 120 °C, adecuados tanto para frigoríficos como para microondas.
Para una conservación óptima, los recipientes herméticos son la mejor opción: «El film transparente y las bolsas de plástico ofrecen una durabilidad y un sellado inferiores, además de no evitar la contaminación cruzada de sabores. Los recipientes certificados para el almacenamiento de alimentos no contienen prácticamente ninguna sustancia nociva y bloquean eficazmente el intercambio de gases y la pérdida de humedad, lo que prolonga la frescura de los alimentos».
Idea errónea n.º 4: las temperaturas más bajas del frigorífico siempre son mejores para almacenar alimentos.
Explicación de los expertos:
Los diferentes alimentos requieren temperaturas de almacenamiento óptimas específicas: por ejemplo, la carne (cerdo, ternera, etc.) destinada a una conservación prolongada debe colocarse en el «compartimento del congelador» a -18 °C, mientras que los productos que se van a conservar solo durante dos o tres días pueden guardarse en el «compartimento de frescura» a una temperatura de entre -2 °C y 5 °C.
Los expertos advierten: «Es un error pensar que las temperaturas más bajas siempre son mejores para el almacenamiento de todos los alimentos, especialmente para las frutas y verduras, ya que el frío extremo puede dañar su estructura nutricional».
Las hortalizas de raíz y las frutas, como las patatas, se conservan mejor a una temperatura de entre 2 y 4 °C; los pepinos, las berenjenas, los tomates, etc., se conservan mejor a una temperatura de entre 7 y 10 °C.Los plátanos, mangos, lichis, tomates, pepinos y pan no deben refrigerarse. Todos los alimentos deben limpiarse a fondo antes de refrigerarlos, eliminando la tierra, las hojas residuales, etc. Separe los alimentos cocinados de los crudos, colocando los cocinados en el estante superior al de los crudos. Guarde cada categoría de alimentos en bolsas o recipientes separados, según sus requisitos específicos de almacenamiento.
Idea errónea n.º 5: las temperaturas más bajas del frigorífico siempre son mejores
Durante el verano, los frigoríficos domésticos pueden acumular escarcha rápidamente, con la consiguiente formación de condensación en el conducto de retorno de aire, lo que reduce la eficiencia de refrigeración y aumenta el deterioro de los alimentos.
Los expertos advierten que las temperaturas excesivamente bajas en verano crean diferencias excesivas entre la temperatura interna y la externa, lo que aumenta tanto la carga de trabajo del frigorífico como el consumo de electricidad. Por lo tanto, durante los meses de verano basta con mantener una temperatura media. Los alimentos que deben conservarse hasta dos días deben mantenerse entre -5 °C y 6 °C, mientras que los que deben conservarse hasta una semana pueden almacenarse a aproximadamente -12 °C.
En esta fase, debe: En primer lugar, descongelar el frigorífico cuando la escarcha supere los 5 milímetros; limpiar regularmente los residuos del interior; limpiar tanto el interior como el exterior con agua tibia, asegurándose de que la puerta permanezca abierta para ventilar después de la limpieza. En segundo lugar, envolver todos los alimentos almacenados en film transparente, separando los crudos de los cocinados; nunca colocar alimentos calientes directamente en el frigorífico. En tercer lugar, colocar el frigorífico en una zona con poca humedad y bien ventilada, evitando las esquinas.En cuarto lugar, minimice tanto la frecuencia como la duración de las aperturas de la puerta.
Tenga cuidado con cuatro dolencias relacionadas con el frigorífico:
Muchos ciudadanos, especialmente los niños, dependen excesivamente de los alimentos refrigerados. Las bebidas frías, la fruta refrigerada y otros productos similares se consumen a menudo solo después de haber sido refrigerados, pero este hábito invita fácilmente a problemas de salud relacionados con el frigorífico.
En primer lugar, la gastritis por frigorífico: el consumo excesivo de alimentos fríos del frigorífico somete al tracto gastrointestinal a una intensa estimulación por frío. Esto provoca una contracción y un estrechamiento bruscos de los vasos sanguíneos, lo que reduce el flujo sanguíneo y detiene la secreción de jugos digestivos. Los síntomas incluyen dolor paroxístico en la parte superior del abdomen y vómitos. Los niños son especialmente propensos a sufrir espasmos del músculo liso de la garganta, lo que provoca obstrucción laríngea y dificultades respiratorias.
En segundo lugar, los dolores de cabeza por refrigeración. Consumir alimentos rápidamente después de sacarlos del congelador puede irritar la mucosa oral, provocando un vasoespasmo reflejo en la cabeza. Esto desencadena síntomas como mareos, dolor de cabeza y náuseas.
En tercer lugar, enteritis por refrigeración. Ciertas bacterias y mohos psicrofílicos pueden proliferar ampliamente a bajas temperaturas. Cuando los alimentos sin calentar que contienen estos patógenos llegan al colon, pueden causar inflamación, lo que provoca dolor abdominal, diarrea y vómitos.
En cuarto lugar, la neumonía de frigorífico. Las frutas, verduras, pescados y alimentos similares son muy susceptibles de contaminarse con la bacteria Yersinia. Hongos nocivos como el Aspergillus flavus y el Aspergillus niger también contaminan fácilmente el entorno del frigorífico, lo que provoca la contaminación de los alimentos.
Prevención de enfermedades relacionadas con el frigorífico:
1. Los alimentos crudos y cocinados no deben almacenarse juntos. Lo ideal es sellarlos en bolsas de plástico, colocando los alimentos cocinados en recipientes tapados para evitar la contaminación cruzada. Las frutas, verduras y alimentos crudos deben enjuagarse bien con agua limpia y escurrirse antes de refrigerarlos.
2. Evite el almacenamiento prolongado de alimentos. El consumo de verduras almacenadas durante varios días es muy arriesgado; incluso los productos refrigerados no deben superar los tres días.
3. Limpie y desinfecte regularmente el frigorífico. Durante el verano, hágalo semanalmente utilizando una solución de lejía al 0,5 % para limpiar las superficies. Preste especial atención a las grietas, las esquinas y los estantes, y luego límpielos con un paño húmedo.
4. Guarde el pescado y la carne crudos en el congelador. Los alimentos que requieren bajas temperaturas pero no congelación, como el pescado y la carne cocinados, deben colocarse en la parte superior del frigorífico. Las verduras y frutas deben almacenarse en la parte inferior, mientras que otros alimentos cocinados deben ocupar el estante del medio. Los productos enlatados pueden colocarse en los distintos estantes de la puerta del frigorífico.
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