¿Cuál es el coste de la infidelidad de un hombre? El gasto que supone estar con otra mujer
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Detestamos la infidelidad en las relaciones, pero sigue siendo innegablemente frecuente. Desde una perspectiva económica, ¿qué costes conlleva la infidelidad? Las relaciones extramatrimoniales representan una actividad emocional anómala para los seres humanos. Analizar sus patrones únicos y la dinámica de costes y beneficios mediante un análisis de costes revela mejor su naturaleza aberrante e inmoral, lo que reduce su probabilidad.
A partir del discurso público, los informes de la prensa sensacionalista y las descripciones literarias de las relaciones extramatrimoniales, los costes asociados pueden clasificarse de la siguiente manera:
Elegir la infidelidad implica perder el afecto de la pareja.Por ejemplo, cuando uno se mata de hambre para perder peso, el adelgazamiento conseguido representa el beneficio, mientras que las comidas a las que se renuncia, las punzadas de hambre resultantes y el daño a los órganos del cuerpo constituyen el coste invertido. Dada la exclusividad del afecto humano, elegir una aventura extramatrimonial sacrifica una vida familiar que antes era feliz y tiene repercusiones negativas para la reputación personal.Cuando se enfrenta a una tentación romántica después del matrimonio, uno puede optar por el rechazo rotundo o por una aventura extramatrimonial. Optar por lo segundo implica sacrificar el coste de oportunidad de la familia y la reputación personal. Es muy posible que los esfuerzos de uno no sirvan para nada. Todos los esfuerzos conllevan riesgos; mitigarlos exige un gasto.Dado que las relaciones extramatrimoniales no son relaciones convencionales, conllevan inherentemente riesgos elevados. Mitigar estos riesgos exige un compromiso cauteloso, lo que requiere un mayor gasto de energía, recursos y finanzas, lo que constituye una forma de coste de riesgo. Otro aspecto es que, al carecer de protección legal, estas relaciones se enfrentan a riesgos constantes de disolución. Para estabilizar la relación, ambas partes o una de ellas pueden recurrir a la manipulación emocional o a incentivos materiales como salvaguardias; estas inversiones también representan costes de riesgo.
Impacto de la infidelidad en otros aspectos de la vida
Para conocer las circunstancias del otro, ya sea por preocupación o con fines de investigación, ambas partes en una relación extramatrimonial recurren a llamadas telefónicas, comunicaciones por Internet, correspondencia e interacciones sociales. En consecuencia, se incurren en gastos tales como facturas telefónicas, tarifas de uso de Internet, costos de comunicación y gastos de compromiso social.Además, una o ambas partes pueden no obtener información precisa sobre el progreso de la relación, lo que conduce a la obsesión. En última instancia, la asimetría de la información o la falta de conocimiento pueden hacer que el compromiso emocional se tambalee, lo que da lugar a dolor, arrepentimiento o resignación que repercuten en el desarrollo personal. Esto constituye un coste de información.
Costes asociados a la amante
Todo el mundo necesita sustento y ocio. Debido a las circunstancias únicas de las relaciones extramatrimoniales, los participantes suelen incurrir en gastos de restauración y entretenimiento significativamente más elevados.Dado que su relación no se basa en la convivencia, sino en la gratificación mutua, estos costes superan invariablemente a los de las parejas normales. Para complacer a su pareja, la parte adúltera suele realizar consumos de mayor nivel; rara vez se encuentran en las novelas descripciones de amantes extramatrimoniales que comparten gachas y encurtidos.En cuanto al entretenimiento, las novelas suelen describir a los amantes frecuentando clubes nocturnos para cantar y bailar, o visitando cafés y salones de té para charlar tranquilamente, actividades que requieren un gasto considerable.
Los gastos ceremoniales de una relación extramatrimonial incluyen: - Gastos en flores: hay que regalar flores en ocasiones como San Valentín, cumpleaños o Navidad para cultivar la buena voluntad.En segundo lugar, se compran pasteles y aperitivos para los cumpleaños o las fiestas con el fin de mejorar el ambiente. Más allá de los niños, los adultos consumen estos artículos principalmente por su significado simbólico, lo que convierte estos gastos en una forma de coste ceremonial. En tercer lugar, los cosméticos representan un gasto que consume principalmente la pareja femenina. En cuarto lugar, se compra ropa para la otra persona con el fin de mantener una imagen favorable y fortalecer la relación.
La infidelidad se convierte en algo habitual
El fenómeno de las «otras mujeres» está muy extendido en la sociedad actual. Aunque algunos lo consideran anormal, en cierta medida se está volviendo cada vez más normal. A medida que la sociedad sigue desarrollándose, los deseos básicos de las personas se satisfacen cada vez más, lo que les lleva a buscar la realización interior o espiritual. Esto da lugar a muchos fenómenos sociales muy diferentes de los del pasado. Muchas personas se muestran cada vez menos inclinadas a reprimir sus deseos.
La sociedad asiste ahora al auge de las «amantes sustitutas», esencialmente «amantes emocionales», que sirven de respiro al cansancio social.
Las propias «amantes» suelen ser muy independientes y no dependen de ninguna persona en concreto. A veces, buscan la realización espiritual y emocional con mayor intensidad.
En términos de número o prevalencia, las «segundas esposas», que buscan principalmente gratificación económica y material, siguen siendo una minoría social, ya que requieren hombres con medios sustanciales. Las «amantes», sin embargo, tienen exigencias mucho menores en este sentido, lo que permite que incluso aquellos con una situación económica modesta puedan tener una. Esto amplía significativamente su accesibilidad.
¿Cómo se puede evitar que un hombre sea infiel?
Se suele suponer que la liberación sexual se originó en las sociedades occidentales, donde los matrimonios se perciben como más caóticos. En realidad, ese desorden solo afecta a una minoría; la clase media, que constituye la columna vertebral de la sociedad, tiende a ser más conservadora.Aunque pueden tener múltiples relaciones sentimentales antes del matrimonio, una vez casados honran sus votos, sin estar dispuestos ni atreverse a traicionarlos a la ligera. Esto se debe en gran medida a los elevados costes legales del divorcio estipulados por la ley, lo que lleva a las esposas a utilizar armas legales para defender su dignidad y sus derechos cuando se enfrentan a las amantes.
Tanto en Oriente como en Occidente, este sigue siendo un tema recurrente. ¿Hay alguna solución? ¿Cómo se debe responder?¿Cómo se puede evitar? No se puede negar que el auge del fenómeno de la «tercera persona» en el ámbito doméstico está relacionado con el bajo coste de la infidelidad. En China, donde las consecuencias de la infidelidad son relativamente leves, esta cuestión es posiblemente más frecuente que en muchos países occidentales. Todas las sociedades civilizadas se adhieren ahora a la monogamia. Sin embargo, nadie puede garantizar que un matrimonio permanezca inalterable; es aquí donde ambos cónyuges deben cultivar activamente su unión.Muchas mujeres caen en un error tras el matrimonio: creen que basta con mantener la unión y se convierten en esposas que apenas cambian con el paso de los años. Es fundamental destacar que, tras el matrimonio, las parejas deben seguir cultivando la novedad. Esto puede implicar cambiar de peinado, disfrutar de una cena romántica o sorprenderse mutuamente con pequeños gestos de forma habitual.
Las parejas también deben recordar con frecuencia los momentos más preciados de su vida juntos. Los seres humanos son olvidadizos por naturaleza, por lo que reforzar los recuerdos es un método indispensable para fortalecer el matrimonio. Al mismo tiempo, la comunicación eficaz sigue siendo un componente esencial de cualquier relación matrimonial.
Naturalmente, la autodisciplina personal es igualmente vital. Cultivar la autodisciplina permite a las personas controlar sus deseos, lo que reduce la probabilidad de infidelidad matrimonial.
Aunque la infidelidad se asocia más comúnmente con los hombres, afecta a ambos sexos por igual. Esto sirve como recordatorio de que mantener una relación requiere el compromiso mutuo de ambos miembros de la pareja, incluso después del matrimonio. Sin un esfuerzo constante, la tentación de ser infiel puede surgir fácilmente.
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