Hombres: seis prácticas clave para proteger la salud del esperma
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El esperma masculino es fundamental para la procreación, pero el consumo de tabaco y alcohol se ha convertido en algo habitual para muchos hombres debido a las exigencias profesionales. Tanto el tabaco como el alcohol, cuando se consumen en exceso, pueden afectar a la calidad del esperma y, en consecuencia, a la fertilidad. Entonces, ¿cómo pueden los hombres proteger su esperma? Veámoslo a continuación.
Métodos para proteger el esperma masculino
1. Efectos del tabaco y el alcohol en el esperma
Múltiples factores, entre ellos el aumento de la vulnerabilidad al daño y la reducción de la capacidad de autorreparación de los espermatozoides, pueden provocar anomalías en el esperma. El tabaquismo intenso provoca una morfología anómala del esperma, mientras que los fumadores habituales también presentan una reducción del recuento normal de espermatozoides, con una media de alrededor del 10 %.Las personas que consumen entre 21 y 30 cigarrillos al día presentan una tasa notablemente elevada de espermatozoides anormales; las cifras que superan los 30 cigarrillos al día muestran una incidencia aún mayor. Cuanto más tiempo se fuma, mayor es la prevalencia de espermatozoides anormales, acompañada de una disminución progresiva del recuento de espermatozoides normales y una reducción de la motilidad de los mismos. Los expertos aconsejan esperar al menos seis meses después de dejar de fumar antes de intentar concebir.
Además, un análisis de más de 5000 mujeres embarazadas reveló que aquellas cuyos maridos fumaban más de 10 cigarrillos al día experimentaban un aumento notable de la tasa de mortalidad fetal; cuanto mayor era el volumen de tabaco consumido, mayor era la tasa de mortalidad. Las mujeres cuyos maridos fumaban también tenían aproximadamente 2,5 veces más probabilidades de dar a luz a niños con defectos que aquellas cuyos maridos no fumaban.
El alcohol presenta toxicidad testicular: reduce la densidad espermática, aumenta las anomalías espermáticas y puede causar infertilidad. En comparación con los controles sanos, los bebedores empedernidos presentan niveles notablemente reducidos de testosterona sérica, hormona luteinizante (LH) y hormona folículoestimulante (FSH).El abuso del alcohol induce un aumento del estrés oxidativo, dañando las células intersticiales y de soporte de los testículos, al tiempo que altera el eje hipotálamo-hipófisis-gonadal.
2. Dieta desequilibrada
Algunos hombres mantienen dietas monótonas, muestran hábitos alimenticios selectivos o evitan los alimentos de origen animal. Nutrientes como el zinc, el selenio, el cobre, el fósforo, el calcio, la vitamina E y la vitamina A son cruciales para la espermatogénesis.
1) Ingesta inadecuada de proteínas de alta calidad
Las proteínas constituyen un componente celular vital y sirven como materia prima esencial para la producción de esperma. La suplementación adecuada con alimentos ricos en proteínas de alta calidad favorece el equilibrio de la función endocrina masculina, al tiempo que mejora la cantidad y la calidad del esperma.
2) Vitaminas y oligoelementos
Los minerales y oligoelementos del cuerpo humano ejercen una influencia igualmente significativa en la fertilidad masculina. Los más prevalentes son el zinc y el selenio, que participan en la síntesis y el transporte de la testosterona masculina, al tiempo que ayudan a las actividades fisiológicas reproductivas, como la mejora de la motilidad y la fertilización de los espermatozoides. El zinc regula la función del sistema inmunológico del cuerpo y mejora la motilidad de los espermatozoides.La deficiencia de zinc en el organismo puede provocar una reducción del recuento espermático, un aumento de los espermatozoides anormales e infertilidad. La deficiencia de selenio disminuye las fuentes de energía necesarias para la motilidad de los espermatozoides, lo que reduce su actividad.
En consecuencia, los hombres con hábitos alimenticios desequilibrados o selectivos pueden experimentar una disminución en la producción de espermatozoides de alta calidad debido a deficiencias nutricionales.
3. Temperaturas elevadas
La temperatura normal de la superficie del cuerpo humano oscila entre 35 y 36 °C, y la temperatura de la cavidad abdominal alcanza los 39 °C. Sin embargo, el escroto mantiene una temperatura óptima de 32 a 34 °C.Evidentemente, la temperatura óptima para la producción de esperma en los testículos es inferior a la temperatura corporal comúnmente percibida. Las altas temperaturas dañan el esperma, lo que se manifiesta principalmente en una reducción de la densidad del esperma en el semen, una disminución de la motilidad, un aumento de los espermatozoides anormales y, en consecuencia, una disminución de la capacidad de fertilización, lo que conduce a la infertilidad.
Por lo tanto, durante los calurosos meses de verano, se debe prestar especial atención a los siguientes puntos:
1) Evitar las saunas y los baños: Las saunas y los baños implican un contacto directo prolongado de los testículos con agua caliente, lo que inhibe el desarrollo de los espermatozoides e impide la regulación de la temperatura del escroto. Cuando la temperatura testicular supera los 40 °C durante más de media hora por sesión, la calidad del esperma se ve significativamente disminuida.
2) Evitar los pantalones ajustados: estas prendas impiden la circulación sanguínea testicular y dificultan la disipación del calor.
3) Estar sentado durante mucho tiempo y usar el ordenador: los ordenadores generan un calor considerable durante su funcionamiento. Estar sentado durante mucho tiempo restringe el flujo de aire, lo que dificulta aún más el enfriamiento testicular.
4. Actividad sexual excesiva
Nuestra clínica de andrología aconseja a los pacientes que se abstengan durante 3-7 días antes del análisis de semen, ya que este periodo permite obtener una calidad óptima del semen. Sin embargo, la masturbación excesiva, la actividad sexual prematura o las relaciones sexuales frecuentes pueden afectar a la función eréctil y reducir el recuento de espermatozoides por eyaculación, lo que afecta a la fertilidad.
5. Medicamentos y radiación
Las cinco clases comunes de medicamentos que afectan a la fertilidad masculina son:
1) Agentes hormonales
El uso de estrógenos, progestágenos o propionato de testosterona puede suprimir la secreción de gonadotropina hipofisaria, inhibiendo así la espermatogénesis testicular.
2) Inhibidores directos de la espermatogénesis
Algunos ejemplos son el diclorodiaminodifenilo, un insecticida que también suprime la producción de esperma;Otros agentes, como los dinitropirrolidos, los derivados del nitrofurano, los agentes alquilantes anticancerígenos y el gosipol, extraído de la semilla del algodón y recientemente estudiado, poseen potentes efectos inhibidores sobre la espermatogénesis testicular.
3) Fármacos que afectan a la maduración de los espermatozoides
Compuestos como el antiandrógeno acetato de medroxiprogesterona y los derivados clorados del glicerol, aunque tienen un impacto mínimo en la espermatogénesis testicular, afectan directamente a los espermatozoides maduros. Impiden que los espermatozoides alcancen la madurez, eliminando así su capacidad de fertilización.
4) Medicamentos que afectan a la eyaculación
Los medicamentos para la hipertensión, como la guanetidina y la metildopa, pueden reducir el volumen de la eyaculación o incluso provocar aneyaculación. Ciertos medicamentos inhiben el reflejo eyaculatorio, retrasando la eyaculación, por ejemplo, el amobarbital y la clorpromazina.
5) Numerosos medicamentos tópicos
Sustancias como los tensioactivos, los compuestos organometálicos (por ejemplo, el acetato de mercurio) y los ácidos débiles poseen efectos espermicidas directos. El uso frecuente de estos tratamientos tópicos para las afecciones del tracto genital femenino, incluidos los supositorios vaginales, afecta inevitablemente a la fertilidad.El uso regular de sedantes, agentes antineoplásicos, fármacos quimioterapéuticos como el melfalán, derivados del furano y medicamentos hormonales puede causar trastornos espermatogénicos, daños cromosómicos y roturas en los cromosomas espermáticos. Una exposición significativa a la radiación también puede inducir anomalías cromosómicas en los espermatozoides.
6. Factores emocionales
1) Los hombres de mediana edad son la columna vertebral de la sociedad contemporánea, a menudo en la cima de sus carreras y con importantes responsabilidades. Con frecuencia carecen de descanso y relajación adecuados, y las noches largas y las horas extras son habituales. Atrapados entre superiores exigentes por encima yy empleados por debajo, soportan una presión inmensa. Esto los hace muy susceptibles a los trastornos endocrinos, que pueden incluso suprimir la espermatogénesis testicular. La fatiga prolongada y los hábitos sedentarios también pueden afectar la circulación sanguínea testicular, lo que conduce a una nutrición inadecuada. Por lo tanto, es esencial descansar lo suficiente y relajarse adecuadamente. Un hombre con vitalidad garantiza que su esperma posea vitalidad.
2) Evite la tensión excesiva, ya que el aumento de la ansiedad afecta a los niveles endocrinos. La testosterona desempeña un papel fundamental en el desarrollo de los espermatozoides y afecta negativamente a la función sexual masculina. Precipitarse solo obstaculiza el progreso; el fracaso prolongado genera ansiedad, lo que afecta negativamente tanto a la vida diaria como al trabajo.
De lo anterior se desprende que los hombres que desean proteger su esperma no solo deben evitar fumar y beber en exceso, sino también abstenerse de mantener relaciones sexuales frecuentes. Las relaciones sexuales frecuentes pueden provocar una reducción gradual del recuento de espermatozoides, lo que disminuye las tasas de concepción. Los hombres que planean formar una familia deben evitar diligentemente las situaciones descritas anteriormente.
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