6 malos hábitos al dormir con la cabeza cubierta que perjudican la salud cerebral
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Los malos hábitos formados inconscientemente pueden suponer importantes riesgos para la salud. ¿Sabe qué hábitos amenazan especialmente la salud cerebral? Seis hábitos perjudiciales para el cerebro 1. Dormir con la cabeza cubierta A medida que aumentan los niveles de dióxido de carbono bajo el edredón y disminuyen los de oxígeno, la inhalación prolongada de aire húmedo causa graves daños al cerebro.
2. Tabaquismo crónico
Investigaciones médicas alemanas indican que fumar durante mucho tiempo provoca diversos grados de atrofia del tejido cerebral, lo que aumenta la susceptibilidad a la demencia. Esto se debe a que fumar induce arteriosclerosis cerebral, lo que con el tiempo conduce a un suministro insuficiente de sangre al cerebro, causando la degeneración de las células neuronales y la consiguiente atrofia cerebral.
3. Escasa expresión verbal
Las regiones del cerebro encargadas del procesamiento del lenguaje se benefician de la actividad verbal frecuente, que estimula el desarrollo y ejercita las funciones cognitivas. Se debe participar en discursos ricos en profundidad filosófica o lógica. Las personas perpetuamente taciturnas y serias no son necesariamente más inteligentes.
4. Comer en exceso de forma crónica
Las investigaciones nutricionales modernas indican que el consumo excesivo eleva significativamente los niveles de factor de crecimiento fibroblástico en el cerebro. Comer en exceso de forma persistente conduce inevitablemente a la arteriosclerosis cerebral, que se manifiesta en forma de envejecimiento prematuro del cerebro y deterioro cognitivo.En cuanto a la cantidad de alimentos, muchos siguen adhiriéndose al principio de comer hasta saciarse. Innumerables personas se entregan a comer y beber en exceso en cada comida. Este consumo desenfrenado obliga al sistema digestivo —estómago, intestinos y otros órganos— a trabajar constantemente a toda máquina, lo que impide el mantenimiento adecuado de los órganos internos vitales.
5. Descuidar el desayuno
Saltarse el desayuno reduce los niveles de azúcar en sangre por debajo de lo normal, privando al cerebro de una nutrición adecuada. Con el tiempo, esto resulta perjudicial para la salud cerebral. Además, la calidad del desayuno está estrechamente relacionada con el desarrollo cognitivo. Los estudios indican que los niños que consumen desayunos ricos en proteínas suelen mostrar períodos prolongados de concentración mental óptima en clase, mientras que los que toman desayunos vegetarianos experimentan un descenso relativamente más rápido del estado de ánimo y la energía. Consumo excesivo de dulces: los niños que consumen dulces en exceso suelen tener un coeficiente intelectual más bajo.
6. Sueño insuficiente
El sueño es el principal método del cerebro para eliminar la fatiga. La privación crónica del sueño o la mala calidad del mismo aceleran la degeneración de las células cerebrales, lo que provoca confusión incluso en personas inteligentes.
Cuatro nutrientes clave para la protección del cerebro
1. Vitamina C
Las investigaciones indican que la vitamina C atraviesa libremente la barrera hematoencefálica. Dentro del cerebro, combate los radicales libres y protege las células nerviosas.Los estudios confirman que unos niveles más altos de vitamina C en sangre se correlacionan con una mejora de la función cognitiva. Además, cuando las arterias se obstruyen por el colesterol, el oxígeno no puede llegar al cerebro, lo que acelera su proceso de envejecimiento. La vitamina C ayuda a reducir el colesterol nocivo en la sangre. Las buenas fuentes de vitamina C son las verduras frescas, los cítricos, las azufaifas frescas y los kiwis.
2. Vitamina E
Este potente antioxidante ayuda a prevenir el envejecimiento cerebral. Una encuesta de salud dirigida por Harvard en la que participaron 80 000 enfermeras reveló que las personas con una mayor ingesta de vitaminas C y E en la dieta eran menos propensas a sufrir deterioro cognitivo. Los alimentos ricos en vitamina E incluyen frutos secos como almendras, cacahuetes y nueces, junto con cereales integrales como el arroz integral, el trigo y la avena.
3. Vitaminas B
Las investigaciones indican que las vitaminas B, como la vitamina B12 y el folato, también ayudan a prevenir el envejecimiento cerebral. Sin suficiente vitamina B12, el cerebro no puede funcionar correctamente. Los estudios revelan que los adultos con niveles bajos de folato se enfrentan a un riesgo tres veces mayor de sufrir deterioro cognitivo en comparación con la población general. Los alimentos ricos en vitaminas B incluyen carnes magras, huevos, levadura, legumbres y verduras de color amarillo verdoso, como espinacas, tomates y bok choy.
4. Fitoquímicos
Estas sustancias, que no son ni vitaminas ni minerales, incluyen el licopeno, las antocianinas y las isoflavonas.Investigaciones recientes indican cada vez más que estos compuestos neutralizan los radicales libres en el cerebro, lo que ralentiza el deterioro cognitivo. Los tomates, la sandía y los tomates cherry son ricos en licopeno; los alimentos morados como el arroz morado, la col lombarda y las berenjenas contienen abundantes antocianinas; mientras que la soja y las alubias negras son excelentes fuentes de isoflavonas.
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