Correr una hora al día puede ayudar a prevenir el cáncer
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Muchas personas temen la palabra «cáncer», lo que hace que la cura parezca una promesa vacía. En realidad, tratar el cáncer no tiene por qué ser tan difícil. Al cultivar hábitos alimenticios saludables y realizar ejercicio adecuado, los pacientes pueden recuperarse gradualmente.
1. El tai chi ha perdurado durante siglos en China, resistiendo el paso del tiempo. Su ventaja radica en que es adecuado para practicantes de diferentes edades, constituciones físicas y géneros. Fortalece la constitución de las personas frágiles, alivia las dolencias crónicas y mejora la resistencia a las enfermedades de los pacientes con tumores, lo que favorece su recuperación.
El tai chi chuan integra la esencia, la energía y el espíritu con el arte marcial. Caracterizado por movimientos circulares y flexibles, encarna la quietud en el movimiento y el movimiento en la quietud. Armoniza la dureza y la suavidad, une los aspectos internos y externos, e interconecta el yin y el yang en un ciclo sin fin. Esta práctica facilita el flujo suave de energía a lo largo de los meridianos, relaja los tendones y activa la circulación sanguínea, fortalece el cuerpo y equilibra el yin y el yang.
La práctica del Tai Chi requiere confianza y perseverancia. Los momentos más adecuados son al amanecer, cuando aún permanece el rocío fresco, y los lugares más idóneos son los espacios al aire libre con aire fresco, como montañas, campos, riberas, jardines o patios. Los pacientes con cáncer de estómago en recuperación pueden experimentar una leve fatiga después de completar una serie, pero su pulso vuelve a la normalidad en 3-5 minutos y la fatiga se disipa.Si se experimenta una fatiga significativa que persiste durante un período prolongado, se debe reducir la intensidad del ejercicio. Se debe practicar una o dos veces al día, con el objetivo de alcanzar un estado de calor suave y ligera transpiración. El Tai Chi hace hincapié en la interacción del yin y el yang, la integración del movimiento y la quietud, y el mantenimiento de la ligereza de la parte superior del cuerpo con la parte inferior bien apoyada en el suelo. Requiere una postura relajada y movimientos fluidos y flexibles, similares al fluir de las nubes y el agua.La «relajación» que se enfatiza en la práctica del tai chi se refiere a la relajación tanto del cuerpo como de la mente; la «quietud» denota tranquilidad, con un pensamiento concentrado que no se ve perturbado por estímulos externos. Durante la práctica, hay que alcanzar genuinamente un estado de vacío sereno, permitiendo que la verdadera energía fluya, llegando a un reino en el que se olvidan el yo y el objeto. Esto produce una sensación de «desaparición de todas las preocupaciones, de ligereza, como si se fuera a ascender al cielo», con todo el cuerpo moviéndose en armonía coordinada, «donde la intención se mueve y el cuerpo la sigue, incapaz de detenerse».De este modo, se logra imperceptiblemente la eliminación de la enfermedad y la recuperación de la salud. 2. Caminar para mantenerse en forma ofrece libertad de forma, no requiere equipamiento ni lugares especializados, y no está limitado por la estación, el clima o la hora. Ejercita todos los músculos y articulaciones, fortalece los músculos de la parte inferior del cuerpo, mejora la función cardiovascular, estimula el metabolismo aeróbico y mejora múltiples sistemas corporales.Para los pacientes con cáncer gástrico en convalecencia que se encuentran físicamente débiles o son de edad avanzada, caminar puede servir como régimen de ejercicio principal. Caminar ha sido muy recomendado por generaciones de médicos durante milenios, reconocido por su capacidad para fortalecer la constitución, alejar las enfermedades, prevenir el envejecimiento y prolongar la vida. Se deben seleccionar lugares con aire fresco, sin restricciones estrictas en cuanto al ritmo, la duración o la distancia, siendo la comodidad el principio rector. El progreso debe ser gradual, aumentando el tiempo y la distancia de caminata de forma incremental una vez que se haya adquirido la costumbre.Después de un período de aumento de la resistencia, pase a caminar con un objetivo. Comience con sesiones de 15 minutos y amplíelas a 60 minutos en la sexta semana. Mantenga un ritmo de un paso por segundo, equivalente a 60-80 metros por minuto. Intente caminar 40 minutos al día, cuatro veces por semana. Después de 20 semanas, la fuerza física mejorará notablemente.Mientras camina, mantenga todo el cuerpo relajado con una postura erguida natural, los hombros relajados y bajos, y los brazos balanceándose libremente. Mantenga la mirada fija al frente, los pasos ligeros y enérgicos, el ritmo constante y la mente concentrada.
Caminar no solo fortalece la constitución, sino que también es un excelente remedio para calmar la mente y estabilizar el espíritu. Los pacientes con cáncer gástrico, a menudo agobiados por el estrés psicológico u otros factores, suelen experimentar inestabilidad emocional, insomnio con sueños vívidos y falta de apetito. Para estos síntomas, caminar resulta ser un «agente terapéutico» ideal. Dar un paseo antes de acostarse, seguido de un baño de pies caliente, suele facilitar un sueño reparador.
Caminar ofrece numerosos beneficios. Pasear tranquilamente por la orilla de un lago, la ribera de un río, un parque o bajo la sombra de un sauce al amanecer o al atardecer permite admirar la belleza de la naturaleza, respirar aire fresco y nutrir los órganos internos. Esto puede elevar el espíritu, alejar las enfermedades y las preocupaciones hasta los confines del cielo, disolver todas las inquietudes y evocar una sensación verdaderamente etérea.
La idea de que el ejercicio previene o combate el cáncer carece de base científica. Durante la actividad, el aumento de la producción de calor muscular eleva temporalmente la temperatura corporal. Como las células cancerosas toleran el calor menos eficazmente que las células sanas, se vuelven más susceptibles a la destrucción.
En segundo lugar, el ejercicio aumenta la ingesta de oxígeno y acelera la frecuencia respiratoria. A través del intercambio de gases, expulsa ciertos carcinógenos del cuerpo, lo que reduce la incidencia del cáncer. Al mismo tiempo, la actividad vigorosa induce una sudoración profusa. En combinación con la aceleración de la circulación sanguínea y la transpiración, esto expulsa carcinógenos adicionales, lo que reduce significativamente el riesgo de cáncer.
En tercer lugar, el ejercicio aumenta el recuento de células inmunitarias del cuerpo y los niveles y la actividad de las inmunoglobulinas, lo que mejora la inmunidad general. También acelera la producción de glóbulos blancos en la médula ósea, lo que aumenta la potencia celular y ayuda a eliminar las células cancerosas.
El footing es el ejercicio anticancerígeno preferido
El footing es el ejercicio elegido para la prevención del cáncer, en particular del cáncer de pulmón.El footing mejora la función respiratoria, aumentando la capacidad pulmonar y mejorando la ventilación y la eficiencia del intercambio gaseoso. Durante el footing, el cuerpo inhala entre varias y docenas de veces más oxígeno de lo habitual, lo que permite que el sistema respiratorio funcione con mayor eficacia. Por el contrario, la falta prolongada de ejercicio coloca al cuerpo en un estado de privación de oxígeno, en el que las células cancerosas se vuelven muy activas, lo que puede desencadenar el cáncer.
Además, el footing fortalece y engrosa el músculo cardíaco, lo que sirve para entrenar el corazón y mejorar la función cardiovascular. Sus efectos preventivos contra el cáncer son especialmente pronunciados en las mujeres: el footing quema el exceso de grasa corporal, previniendo la obesidad o el sobrepeso. El exceso de grasa en las mujeres puede alterar los niveles de estrógeno, aumentando el riesgo de cáncer de mama, cáncer de endometrio y otras formas.
Una hora de footing al día
En octubre de 2007, el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer y la organización británica Cancer Research UK recomendaron conjuntamente 30 minutos diarios de actividad física de moderada a vigorosa. La actividad vigorosa, adecuada para los adolescentes, debe provocar sudoración. La actividad moderada, como el footing, profundiza la respiración y aumenta ligeramente la frecuencia cardíaca.Para las personas mayores con problemas de movilidad, es aceptable una caminata rápida, siempre que la duración se prolongue adecuadamente.
Durante el trote, se debe lograr la transpiración; la caminata rápida también es adecuada. Los horarios de entrenamiento pueden seleccionarse entre las 3 p. m. y las 9 p. m. El efecto óptimo se logra con una hora de trote diario.
El yoga regula la energía interna
El yoga regula el sistema nervioso autónomo, los fluidos corporales y las funciones endocrinas para inducir la relajación. Combinado con el control de la respiración, favorece la circulación sanguínea, aliviando así la fatiga y otras molestias.Las extensas flexiones hacia delante, hacia atrás y los movimientos de las extremidades en el yoga regulan la función del sistema digestivo, aliviando el estreñimiento, la distensión abdominal y la pérdida de apetito. Durante el yoga, el cuerpo descansa mientras que la respiración profunda promueve la claridad mental, la relajación muscular y la mejora de la actividad de los órganos viscerales, logrando una relajación fisiológica y psicológica completa.
Las investigaciones indican que el yoga puede ayudar a prevenir el cáncer de mama. Ciertas posturas, como la plancha, fortalecen los músculos del pecho, lo que favorece la salud de las mamas. El yoga alivia el dolor y la fatiga, refuerza la confianza en uno mismo, promueve la relajación y fomenta la autoaceptación. Esto permite a las pacientes con cáncer de mama en fase inicial mantener una mentalidad positiva, utilizando la «atención plena» para controlar los síntomas relacionados con el cáncer.
Ejercicio para la prevención y el control del cáncer
La vida se nutre del movimiento, y la actividad física tiene un profundo significado para cada individuo. Estamos perpetuamente en movimiento; sin él, la existencia pierde sentido. Los kinesiólogos afirman que el ejercicio regular puede prevenir el cáncer.
Investigadores alemanes han descubierto que el ejercicio no solo «previene el cáncer», sino que también «combate el cáncer». Para los pacientes con cáncer, el ejercicio puede representar un enfoque terapéutico rentable y potente.
En vísperas del simposio internacional «Ejercicio y cáncer», organizado por el Hospital Isar Right Bank de Múnich y el Hospital de la Cruz Roja, los resultados de múltiples estudios a gran escala revelaron que los pacientes con cáncer que realizan ejercicio regularmente muestran un pronóstico significativamente mejor que aquellos con niveles de actividad más bajos.
Los resultados indican que el ejercicio puede mejorar las tasas de pronóstico de los pacientes con cáncer colorrectal entre un 14 % y un 47 %, y mejorar los resultados de las pacientes con cáncer de mama en un 40 %. El pronóstico se refiere a la predicción del curso y el resultado probable de una enfermedad.
Según ambos hospitales, ningún tratamiento farmacológico ha logrado hasta ahora resultados tan favorables.Los medicamentos contra el cáncer no solo son prohibitivamente caros, sino que también disminuyen notablemente la calidad de vida; por el contrario, el ejercicio representa un enfoque terapéutico muy eficaz que, en general, es rentable y fácil de llevar a cabo. Resumen: La actividad física regular puede desbloquear un notable potencial anticancerígeno en nuestro organismo. Por lo tanto, establecer una rutina de ejercicio es fundamental para personas de todas las edades. Sin embargo, la moderación es clave: hay que evitar los entrenamientos excesivos o poco aconsejables.
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