Cómo manejar las complicaciones después de una rinoplastia
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La formación de hematomas postoperatorios en la rinoplastia suele deberse a la disección de las cavidades nasales durante la colocación del implante. Este procedimiento se realiza normalmente a ciegas, lo que dificulta la hemostasia precisa y oportuna de los tejidos dañados. Además, la región nasal presenta una densa distribución vascular y una vascularización tisular excepcionalmente rica, lo que puede dar lugar a hematomas intracavitarios y acumulación de sangre después de la cirugía.
La acumulación de sangre o el hematoma postoperatorios leves pueden resolverse espontáneamente sin intervención. Sin embargo, los hematomas importantes requieren una aspiración con jeringas o instrumentos similares. Si no se tratan rápidamente, pueden prolongar el tiempo de absorción, lo que podría comprometer los resultados de la rinoplastia. Los hematomas persistentes también aumentan el riesgo de infección postoperatoria.
Medidas preventivas:
1. Antes de la operación, pregunte al paciente si padece algún trastorno hemorrágico o si presenta tendencia a sangrar. Realice pruebas de coagulación rutinarias para descartar trastornos hemorrágicos siempre que sea posible.
2. Después de la colocación del implante, la aplicación de una presión moderada puede proporcionar cierto efecto hemostático.
3. La inyección de agentes hemostáticos superficiales o geles proteicos en la cavidad también puede ser beneficiosa.
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