¿Es realmente beneficioso dormir desnudo? Seis precauciones clave para los bebés que duermen desnudos
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En condiciones adecuadas y con métodos correctos, permitir que los bebés duerman desnudos puede reportar beneficios inesperados para su crecimiento y desarrollo. Sin embargo, hay que tener en cuenta seis consideraciones clave a la hora de practicar este enfoque. ¿Es realmente beneficioso dormir desnudo? Seis consideraciones clave para que los bebés duerman desnudos (Red de Salud Pública) 1. Evitar acostarse tarde Una proporción significativa de bebés se acuesta tarde, en gran parte debido a que los padres mantienen horarios de acostarse tardíos.Las estadísticas indican que los bebés y niños pequeños de 0 a 2 años en China duermen una media de una hora menos al día que sus homólogos estadounidenses. Una de las principales razones es que los padres suelen preferir la «vida nocturna» y se acuestan tarde, lo que acorta el tiempo de sueño nocturno de sus hijos. Esto da lugar a diversas formas de «insomnio conductual», que se manifiesta en forma de renuencia a acostarse por la noche, retraso en la conciliación del sueño o dificultad prolongada para conciliar el sueño.Las investigaciones indican además que los niños que se acuestan tarde por la noche son más propensos a tener un comportamiento agresivo. También pueden presentar síntomas como hiperactividad, falta de autocontrol, falta de concentración e inestabilidad emocional.
En segundo lugar, no es aconsejable prestar una «atención» excesiva a los niños antes de acostarse.
Tras un ritual reconfortante a la hora de acostarse (como acariciar o masajear suavemente la espalda del niño, o poner música suave y relajante), los padres pueden marcharse mientras el niño aún está despierto.De lo contrario, el niño puede acostumbrarse a asociar el hecho de dormirse con la «estrecha supervisión» de los padres. Si los padres se ausentan, el niño puede alterarse mucho y echarse a llorar.
En tercer lugar, evite recurrir a mecer al niño para que se duerma.
Cuando un niño llora, algunas madres primerizas recurren a su «método infalible»: coger al bebé en brazos o colocarlo en una cuna y mecerlo sin cesar. Algunas incluso lo mecen con más fuerza cuanto más llora el niño.No se dan cuenta de que esta práctica es profundamente perjudicial. El balanceo excesivo y vigoroso somete al cerebro del bebé a repetidas sacudidas dentro de la cavidad craneal. En el mejor de los casos, esto impide el desarrollo del cerebro; en el peor, provoca que el cerebro inmaduro choque con el cráneo rígido, lo que puede provocar una hemorragia intracraneal. Esto supone un peligro especial para los bebés menores de diez meses.
Cuarta práctica inadecuada: dormir con el niño en brazos
Algunas madres jóvenes, impulsadas por el afecto, disfrutan durmiendo con su hijo en brazos. Sin embargo, esto impide que el niño respire suficiente aire fresco, lo que le obliga a inhalar más aire exhalado por la madre. Esto es perjudicial para el crecimiento y la salud del niño, y también puede transmitirle enfermedades de la madre.Además, dormir con el niño confinado en los brazos restringe su libertad de movimiento, lo que dificulta la extensión de las extremidades y afecta negativamente a la circulación sanguínea y al desarrollo general.
Cinco cosas que no son adecuadas: no es adecuado dormir con las luces encendidas
Algunos padres prefieren mantener las luces del dormitorio encendidas toda la noche para poder vigilar más fácilmente a sus hijos. Sin embargo, los bebés y los niños pequeños tienen mucha menos capacidad de adaptación al entorno que los adultos. Un entorno nocturno que se asemeja a la luz del día altera su reloj biológico, acortando la duración del sueño y pudiendo interferir en la secreción de la hormona del crecimiento. En última instancia, esto puede provocar un retraso en el crecimiento o un peso inferior al promedio.
Sexto: Evite colocar a los bebés boca abajo
Algunas madres primerizas prefieren colocar a los bebés boca abajo, creyendo erróneamente que esta posición favorece un sueño tranquilo con menos llanto. En realidad, esta es la posición menos segura para dormir, ya que supone el mayor riesgo de obstruir las vías respiratorias del bebé, lo que puede provocar el síndrome de muerte súbita infantil. Además, esta postura puede hacer que los órganos digestivos, como el estómago y los intestinos, se compriman por el peso corporal, lo que provoca indigestión.
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