Ten cuidado con la «tez de enfermedad hepática», con un tono amarillento; acude al médico lo antes posible para evitar que la afección empeore.
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Para la mayoría de las personas, la mera mención de la hepatitis B suele evocar miedo y temor, lo que les lleva a evitarla a toda costa. En realidad, no hay que temer a la hepatitis B; comprenderla nos llevará a tener una perspectiva renovada. La hepatitis B es una enfermedad causada por la infección con el virus de la hepatitis B. Posee un cierto grado de contagiosidad. Sus principales vías de transmisión son la transmisión de madre a hijo y la transmisión a través de la sangre y los fluidos corporales (que entran en el organismo a través de la piel lesionada o las membranas mucosas). Entonces, ¿quiénes son los más susceptibles a la infección por hepatitis B?Se da con frecuencia en recién nacidos y bebés de madres infectadas, personas que necesitan transfusiones de sangre o hemodiálisis repetidas, personas con múltiples parejas sexuales, usuarios de drogas intravenosas, personas inmunodeprimidas y trabajadores sanitarios expuestos a la sangre. Además, los contactos domésticos cercanos de los portadores de la hepatitis B pueden estar en riesgo. Sin embargo, por lo general no se transmite a través del tracto digestivo.Las actividades e interacciones cotidianas habituales no transmiten la infección. Algunos ejemplos son compartir cubiertos o material de escritorio, dar la mano, abrazarse o besarse.
La infección temprana por hepatitis B a menudo se pasa por alto porque los síntomas se asemejan a los del resfriado común, como fatiga, pérdida de apetito, tos leve, fiebre baja y malestar general. Algunas personas pueden experimentar síntomas digestivos como náuseas, vómitos, aversión a los alimentos grasos e indigestión, atribuyéndolos erróneamente a trastornos gastrointestinales. Estos síntomas pueden confundir a las personas, lo que puede retrasar el diagnóstico.Más allá de estos, ¿cuáles son los síntomas típicos de la hepatitis B? Algunas personas pueden notar que su orina se vuelve amarilla. Otras pueden observar, o que otras personas les digan, que sus ojos parecen amarillentos y que su piel parece más pálida que antes, lo que se conoce comúnmente como ictericia. Además, algunas personas pueden desarrollar eritema palmar o angiomas arañiformes. En etapas más avanzadas, los pacientes con hepatitis B crónica pueden presentar el aspecto facial característico asociado a la enfermedad hepática crónica.Sin embargo, algunos pacientes no presentan síntomas evidentes, por lo que es necesario realizarles pruebas de detección en el hospital. Las personas con familiares afectados por la hepatitis B deben someterse a pruebas lo antes posible.
Las personas infectadas por la hepatitis B suelen soportar una carga psicológica de mayor o menor intensidad. Es fundamental ver la enfermedad de forma objetiva y mantener una actitud positiva y optimista.La medicina tradicional china suele señalar que las personas con enfermedad hepática pueden experimentar un aumento del fuego del hígado. Es fundamental evitar la ira innecesaria y prevenir la depresión. La comunicación y la interacción adecuadas con los demás pueden reportar beneficios inesperados. En cuanto a la dieta, hay que centrarse en mejorar la nutrición y ajustar la estructura alimentaria. Hay que evitar los alimentos picantes e irritantes, y optar por comidas ligeras y fáciles de digerir. Hay que aumentar moderadamente la ingesta de proteínas y evitar las dietas prolongadas altas en calorías y grasas. Hay que abstenerse de realizar trabajos físicos extenuantes, mantener un estilo de vida regular y garantizar un equilibrio entre el trabajo y el descanso.El aspecto más importante es la consulta médica oportuna, los exámenes de seguimiento regulares y el cumplimiento estricto de la medicación prescrita para prevenir la lesión hepática inducida por medicamentos. El tratamiento científico de la hepatitis B es esencial para mantener una salud óptima. El tratamiento antiviral de la hepatitis B crónica ha avanzado significativamente. Los medicamentos antivirales reducen sustancialmente el riesgo de cirrosis y progresión del carcinoma hepatocelular, y la terapia a largo plazo produce mayores beneficios.
Si comprendemos correctamente la hepatitis B y fomentamos activamente un entorno social de apoyo para las personas afectadas, podemos crear una atmósfera favorable. Con un esfuerzo genuino, esto es totalmente posible.
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