El deseo de venganza es universal, pero hay que desahogarse con cautela
Encyclopedic
PRE
NEXT
Cuando se sufre acoso, el primer instinto de casi todo el mundo es la venganza. Sin embargo, el cerebro evalúa la disparidad de fuerzas antes de decidir si atacar inmediatamente; al fin y al cabo, acosar a los débiles y temer a los fuertes son instintos evolutivos de supervivencia. Quienes no se atreven a enfrentarse abiertamente no están necesariamente dispuestos a sufrir pérdidas, sino que pueden recurrir a tácticas deshonestas para causar desgracias al agresor.En resumen, el deseo de venganza es universal. A pesar de que las leyes y la ética modernas promueven activamente los canales legales para resolver disputas y abogan por una mayor tolerancia y aceptación, sigue siendo imposible suprimir el impulso de buscar justicia a través de las propias acciones cuando se enfrenta a una injusticia.¿Es el deseo de venganza uno de los rasgos psicológicos más oscuros de la humanidad? No necesariamente. Como dice el refrán, «el que no se venga no es un caballero». El confucianismo hace hincapié en la benevolencia, la rectitud, la corrección, la sabiduría y la integridad, y defiende que «no impongas a los demás lo que tú mismo no deseas» y que «un caballero devuelve las ofensas con justicia». El confucianismo, que dominó la cultura china a lo largo de su larga historia, sostenía que la venganza justificada no era incorrecta, lo que indica que la represalia era aceptada en la antigüedad.Muchas guerras han estallado a causa de la represalia mutua entre combatientes, y la venganza ha desempeñado un papel fundamental a lo largo de la historia de la humanidad. Algunos estudiosos sostienen que la represalia mantiene el orden social al castigar la injusticia. En las sociedades primitivas, al no existir leyes que estipularan la retribución por el asesinato o la restitución por el robo, estos delitos proliferaban, lo que socavaba gravemente la supervivencia de los primeros seres humanos.La represalia primitiva servía de advertencia: matar a nuestros familiares o robar nuestras provisiones acarrearía una represalia equivalente, lo que disuadiría de cometer nuevas transgresiones. El miedo infundido por la venganza permitía una cooperación social sostenida, lo que garantizaba la supervivencia humana.
Aunque la represalia conserva su función de advertencia, la concepción moderna reconoce su papel en el restablecimiento del equilibrio psicológico de las víctimas mediante la reparación del daño.Esto constituye uno de los mecanismos de autorregulación de la humanidad: la descarga emocional, dirigida específicamente a un objetivo concreto. Una vez lograda la descarga, uno se siente naturalmente renovado, aunque esto no incluye la represalia contra la sociedad y el daño colateral a partes inocentes.
Además, las acciones de represalia tomadas en respuesta a la injusticia activan los centros de recompensa del cerebro, induciendo sentimientos de placer. Esto explica por qué el público obtiene satisfacción al ver cómo los villanos reciben su castigo en las películas y la televisión.
PRE
NEXT