Tratamiento para el aborto espontáneo
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El aborto es una afección ginecológica común. Al experimentar los síntomas del aborto, se debe realizar un tratamiento oportuno y adecuado según el tipo específico de aborto.
1. Aborto amenazado
El reposo es esencial, se deben evitar las relaciones sexuales y los exámenes vaginales deben realizarse con delicadeza. En el caso de pacientes con función lútea insuficiente, se puede administrar un suplemento de progesterona para preservar el embarazo. Además, se puede recetar vitamina E y tiroxina en dosis bajas (para pacientes con hipotiroidismo).Por otra parte, el apoyo psicológico es crucial para que las pacientes con amenaza de aborto estabilicen sus emociones y refuercen su confianza. Si los síntomas persisten o empeoran a pesar del tratamiento, esto puede indicar anomalías embrionarias. Realice una ecografía en modo B y una medición de β-HCG para evaluar el estado embrionario y determinar el tratamiento adecuado, incluida la interrupción del embarazo si es necesario.Aborto inevitable
Una vez confirmado, se debe facilitar la expulsión completa del tejido embrionario y placentario lo antes posible. El aborto temprano requiere una aspiración al vacío inmediata, con un examen meticuloso de los productos de la concepción y su envío para análisis histopatológico. En el aborto tardío, en el que el agrandamiento del útero complica la aspiración o el legrado, se puede administrar una infusión intravenosa de 10 unidades de oxitocina en 500 ml de solución de glucosa al 1 % para inducir contracciones uterinas.Tras la expulsión del feto y la placenta, compruebe que la expulsión sea completa. Si es necesario, realice un legrado para eliminar cualquier resto de productos de la concepción de la cavidad uterina. 3. Aborto incompleto Tras la confirmación, realice rápidamente un legrado o un legrado con fórceps para eliminar el tejido residual de la cavidad uterina. En casos de hemorragia significativa con shock, administre transfusiones de sangre y líquidos intravenosos simultáneamente, junto con antibióticos para prevenir la infección.
4. Aborto completo
Por lo general, no se requiere ninguna intervención específica si no hay infección.
5. Aborto retenido
El tratamiento presenta dificultades. El tejido placentario puede sufrir una organización, adhiriéndose firmemente a la pared uterina y complicando el legrado. La retención prolongada conlleva el riesgo de trastornos de la coagulación, lo que puede provocar una coagulación intravascular diseminada (CID) y una hemorragia grave.Antes del tratamiento, se debe realizar una evaluación hematológica completa que incluya un hemograma completo, tiempos de sangrado y coagulación, recuento de plaquetas, nivel de fibrinógeno, tiempo de protrombina, prueba de retracción del coágulo y prueba de coagulación secundaria con sulfato de protamina plasmática (prueba 3P). Se debe preparar para una posible transfusión de sangre.
En úteros con menos de 12 semanas de gestación, se puede realizar un legrado. Administrar agentes uterotónicos durante la intervención para minimizar el sangrado. Si la placenta está organizada y fuertemente adherida a la pared uterina, proceder con especial precaución para evitar la perforación. Si no se puede lograr una evacuación completa en una sola sesión, se puede repetir el legrado después de 5-7 días.En úteros que superen las 12 semanas de gestación, se debe administrar una infusión intravenosa de oxitocina. También se pueden emplear prostaglandinas o isoxazolinas para inducir el parto y facilitar la expulsión del feto y la placenta. En casos de coagulopatía, está indicada la administración inmediata de heparina, fibrinógeno y transfusión de sangre fresca. La inducción o el legrado solo deben realizarse una vez que haya mejorado la función de coagulación.
6. Aborto habitual
Las mujeres con antecedentes de aborto habitual deben someterse a los exámenes previos al embarazo necesarios, incluyendo pruebas de función ovárica, análisis cromosómico de ambos miembros de la pareja, determinación del grupo sanguíneo y análisis de semen del marido. La mujer debe someterse además a un examen detallado del tracto reproductivo para evaluar si hay malformaciones o patologías uterinas y comprobar si hay incompetencia cervical.Si se identifican causas que pueden corregirse, el tratamiento debe completarse antes de la concepción.
7. Infección tras un aborto La infección tras un aborto suele deberse a un aborto incompleto complicado por una infección. Los principios del tratamiento hacen hincapié en el control agresivo de la infección. Cuando el sangrado vaginal es mínimo, se administran antibióticos de amplio espectro durante 2-3 días. Una vez controlada la infección, se realiza un legrado para eliminar el tejido uterino residual y detener el sangrado.
En casos de sangrado vaginal abundante, se debe realizar la administración intravenosa simultánea de antibióticos de amplio espectro y una transfusión de sangre. Al mismo tiempo, se debe eliminar el tejido residual dentro de la cavidad uterina utilizando unas pinzas ovulares para reducir la hemorragia. Bajo ninguna circunstancia se debe utilizar un cureta para raspar completamente la cavidad uterina, ya que esto conlleva el riesgo de propagar la infección.Continúe la terapia con antibióticos después de la operación y realice un legrado completo solo después de controlar la infección. En casos de shock séptico concomitante, corrija activamente el shock. Si se produce una infección grave o se forma un absceso abdominal/pélvico, se indica un drenaje quirúrgico y, si es necesario, una histerectomía.
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