Las encuestas realizadas por expertos médicos a decenas de miles de pacientes gastrointestinales revelan una conclusión alarmante: muchos carecen de un conocimiento adecuado de estas afecciones, lo que da lugar a trastornos gástricos recurrentes y persistentes. Los informes de la Organización Mundial de Gastroenterología indican además que el cáncer gástrico derivado de la gastritis crónica con gastritis atrófica representa entre el 3 % y el 4 % de los casos, lo que merece una atención especial.
La aparición de la gastritis crónica suele estar estrechamente relacionada con los hábitos alimenticios, como el consumo excesivo y prolongado de alcohol, té fuerte o café, o el abuso prolongado de condimentos muy irritantes, como los chiles y la mostaza. Más importante aún, los patrones alimenticios poco razonables, como las comidas irregulares, saltarse el desayuno, las restricciones alimenticias imprudentes para perder peso o los atracones, pueden dañar la mucosa gástrica.Los síntomas principales incluyen sensación de plenitud en la parte superior del abdomen, eructos, reflujo ácido, náuseas, acidez estomacal, dolor sordo y disminución del apetito. Por consiguiente, una gestión racional de la alimentación es de suma importancia para prevenir y tratar la gastritis crónica. Naturalmente, la gastritis aguda debe tratarse rápidamente para evitar que se convierta en crónica.
Principios alimenticios: horarios regulares de las comidas y control de las raciones
Se deben consumir tres comidas diarias puntualmente, evitando la sensación de plenitud excesiva.Se permiten pequeños tentempiés entre las comidas principales, pero deben limitarse para no interferir con las comidas regulares. Se debe dar prioridad a los alimentos blandos, bien cocinados y fáciles de digerir. Los alimentos básicos, las verduras y las carnes (especialmente el pescado) deben cocinarse bien hasta que estén tiernos, lo que facilita la digestión y la absorción. Se deben minimizar los alimentos gruesos o ricos en fibra; las comidas deben prepararse con esmero y ser nutricionalmente ricas.
Mantenga la frescura y la ligereza. Todos los alimentos deben ser frescos y no almacenarse durante períodos prolongados. Consuma verduras y frutas frescas y bajas en fibra, como melón de invierno, pepino, tomate, patata, hojas de espinaca, bok choy, manzana, pera, plátano y naranja. Opte por comidas ligeras y bajas en aceite. Las comidas ligeras se digieren y absorben fácilmente, lo que ayuda a la recuperación de las dolencias gástricas.
Seleccione métodos de cocción adecuados. Prefiera cocinar al vapor, hervir, estofar, guisar, cocer a fuego lento y escaldar. Evite freír, fritar, ahumar o asar, ya que los platos preparados de estas formas son difíciles de digerir y absorber.
Recuerde las restricciones dietéticas. Las personas con gastritis crónica deben evitar las bebidas alcohólicas fuertes (otras bebidas alcohólicas deben consumirse con moderación o evitarse por completo), los cigarrillos, el té fuerte, el café y los condimentos muy estimulantes como el chile y la mostaza. Deben evitarse las sopas y los platos excesivamente dulces, salados, ricos, fríos, calientes o ácidos para no dañar la mucosa gástrica.El consumo excesivo de bebidas carbonatadas también puede causar diversos grados de daño a la mucosa gástrica.
Recetas de ejemplo
Basándonos en los principios dietéticos mencionados anteriormente, a continuación se ofrecen dos recetas distintas para que las personas con esta afección las tengan en cuenta:
(1) Desayuno: 1 huevo cocido, 50 g de pastel o pan, 50 g de congee natural, 25 g de pepino encurtido.
A media mañana: Leche de soja dulce (220 g de leche de soja, 10 g de azúcar blanco).
Almuerzo: 75 g de arroz cocido al punto, pescado ligeramente estofado (150 g de carpa herbívora), corazones tiernos de choy sum salteados (150 g de choy sum).
Merienda: 25 g de galletas.
Cena: Fideos con sopa de carne picada y verduras(50 g de carne magra de cerdo, 100 g de espinacas, 50 g de fideos), 50 g de bollo de verduras y carne. Merienda: Leche caliente (220 g de leche fresca, 10 g de azúcar blanco). Energía diaria total: 2100 kcal. (II) Desayuno: 50 g de bollo de carne fresca, 50 g de congee natural, 25 g de tofu seco estofado.
Merienda a media mañana: Leche caliente (220 g de leche fresca, 10 g de azúcar blanco).
Almuerzo: 75 g de arroz blando, huevo frito con carne magra de cerdo (1 liang de carne magra de cerdo, 1 huevo), verduras de hoja verde tiernas salteadas (150 g de verduras de hoja verde tiernas).
Merienda: 25 g de hojaldre crujiente (dulce o salado).
Cena: 100 g de wontons o empanadillas de masa fina (100 g de brócoli chino, 50 g de carne magra de cerdo).
Merienda nocturna: 25 g de almidón de raíz de loto o almidón de arrurruz disuelto en agua para hacer 250 g de sopa con 10 g de azúcar blanco; como alternativa, se puede disolver y consumir 1 sobre de avena nutricional.