Conocimientos esenciales: cinco tipos comunes de procedimientos de parto
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Dependiendo de las circunstancias específicas durante el parto, los obstetras suelen seleccionar diferentes procedimientos de parto para ayudar a las futuras madres. Futuras madres, no se alarmen por la mención de la cirugía.ya que estos procedimientos son determinados científicamente por los obstetras en función de las circunstancias reales, con amplias pruebas de resultados clínicos seguros y satisfactorios. Hoy exploraremos cinco intervenciones obstétricas de uso común. Procedimiento uno: parto inducido con oxitocina. La oxitocina es el medicamento más utilizado en obstetricia para inducir el parto y acelerar las contracciones. Sus funciones principales incluyen iniciar y fortalecer las contracciones uterinas, así como prevenir la hemorragia posparto.El uso prudente de la inducción con oxitocina puede acelerar la progresión del parto, reducir las tasas de cesáreas y la mortalidad perinatal, y disminuir las molestias para las futuras madres.
Antes de administrar la oxitocina, el médico realizará una evaluación exhaustiva del estado de la futura madre y le proporcionará a ella y a su familia información detallada sobre el propósito, el método y las precauciones de la inducción. La oxitocina se administra normalmente por vía intravenosa, y el médico controla cuidadosamente la concentración y la velocidad de infusión en función del estado de la madre. El tratamiento suele comenzar con una dosis baja, que se ajusta gradualmente según sea necesario.
Durante la inducción con oxitocina, es esencial la monitorización continua por parte de personal obstétrico especializado. Lo ideal es utilizar equipos de monitorización fetal para observar los cambios en la frecuencia cardíaca fetal en relación con las contracciones uterinas, lo que permite evaluar indirectamente la capacidad de reserva fetal y detectar cualquier compresión del cordón umbilical.
En resumen, la inducción con oxitocina es un método de parto científicamente sólido. Los profesionales sanitarios determinarán la dosis y la progresión más adecuadas en función de las circunstancias individuales de la madre, por lo que las futuras madres pueden sentirse tranquilas.
Procedimiento dos: extracción al vacío
La extracción al vacío emplea una copa de succión especializada que se coloca sobre la cabeza del feto. A continuación, se evacua el aire de la copa con una jeringa, creando una zona de vacío. Este principio de presión negativa asegura la cabeza del feto, facilitando el parto en coordinación con las contracciones uterinas. Los dispositivos más utilizados son cilindros metálicos cónicos y copas metálicas planas en forma de cúpula.
La principal ventaja de la extracción al vacío radica en su capacidad para acelerar el parto en caso de sufrimiento fetal o cuando un feto grande provoca agotamiento materno, facilitando el descenso. En comparación con el parto con fórceps, conlleva un menor riesgo de lesiones en el canal del parto blando y reduce la probabilidad de lesiones fetales durante el parto. El procedimiento es sencillo y relativamente fácil de dominar.
La extracción por vacío suele estar indicada para madres con contracciones ineficaces, aquellas con afecciones como enfermedades cardíacas o hipertensión gestacional en las que no es aconsejable el esfuerzo durante el parto, o en casos de desproporción cefalopélvica leve.
El procedimiento es sencillo. Tras la desinfección del perineo y la cateterización para vaciar la vejiga, se realiza un examen vaginal para determinar la posición del feto. A continuación, se coloca el extractor de vacío y se comprueba su seguridad antes de aplicar la presión negativa.A continuación, se aplica tracción al dispositivo de succión para guiar la cabeza del feto. Una vez que se ha expulsado la cabeza, se retira el dispositivo de succión. El resto del parto se desarrolla según los mecanismos obstétricos normales. Procedimiento tres: parto con fórceps El parto con fórceps tiene una larga historia de aplicación y sigue siendo una técnica obstétrica indispensable para resolver las complicaciones del parto. Los estudios indican que el dominio competente de la técnica del fórceps reduce significativamente las lesiones maternas y fetales.
El parto con fórceps está generalmente indicado para afecciones como la inercia uterina, la presentación fetal anómala, el sufrimiento fetal, la desproporción cefalopélvica leve o la segunda etapa prolongada del parto. Siempre que el obstetra emplee la técnica correcta y coloque los fórceps de forma adecuada, el riesgo de lesiones para el feto o la madre es mínimo. Cuando se aplica con prudencia en la práctica clínica, el parto con fórceps no solo reduce las cesáreas innecesarias y las lesiones materno-fetales, sino que también es sencillo y cómodo de realizar.
Los fórceps tradicionales constan de dos hojas que forman un espacio entre ellas que acomoda la cabeza del feto, reflejando su forma. Esto acuna y protege la cabeza, evitando la compresión. El profesional sujeta los mangos y aplica suavemente una tracción hacia afuera para ayudar al parto de la cabeza del feto.
Más allá de los fórceps de doble hoja, recientemente se ha introducido en ensayos clínicos una novedosa técnica obstétrica: los fórceps de hoja única. Su funcionamiento es sencillo y facilita un parto rápido con una reducción notable de los traumatismos maternos y fetales. Los fórceps de hoja única no solo acortan el tiempo de parto, sino que también producen menos complicaciones maternas y fetales en comparación con la extracción por vacío o los fórceps de doble hoja, lo que los convierte en un método cada vez más utilizado en los hospitales.
Procedimiento cuatro:Cesárea
La cesárea, también conocida como parto por cesárea, es un método común para resolver partos difíciles. Por lo general, está indicada en las siguientes circunstancias: canal de parto anormal, macrosomía, presentación fetal anormal, sufrimiento fetal, embarazos múltiples, hemorragia anteparto, etc. En términos generales, las ventajas de la cesárea incluyen la posibilidad de programar la intervención, evitar los dolores del parto, no producir laxitud vaginal, no provocar laceraciones en el canal de parto y no tener que preocuparse por la distocia.
Desde el punto de vista clínico, la cesárea se practica ampliamente como método seguro de parto. El procedimiento consiste en realizar una incisión en el abdomen y el útero de la madre para extraer al bebé. Por lo general, el parto por cesárea se realiza para evitar posibles daños a la vida y la salud del bebé o de la madre que podrían derivarse del parto vaginal. Por lo tanto, las mujeres embarazadas que necesitan una cesárea no deben preocuparse, ya que esta decisión la toman los médicos teniendo en cuenta la seguridad tanto de la madre como del niño.
Antes de la cirugía, las mujeres embarazadas deben mantener un estado mental tranquilo y sereno, evitando la tensión o la ansiedad excesivas. Durante el parto, pueden resultar beneficiosas las técnicas de relajación, como escuchar música, leer material ligero o conversar con otras mujeres embarazadas. También puede resultar reconfortante recordar los momentos más preciados del embarazo con el futuro padre. El procedimiento se realiza generalmente bajo anestesia, lo que minimiza las molestias. Por lo general, se requiere una estancia hospitalaria de dos a cuatro días para la observación postoperatoria.
Procedimiento cinco: episiotomía
El perineo es el tejido blando situado entre la vagina y el ano. La episiotomía consiste en administrar anestesia local cerca del perineo cuando la cabeza del bebé está a punto de salir por la abertura vaginal. A continuación, se utiliza una tijera para realizar una incisión en el perineo, lo que ensancha el canal del parto para facilitar el alumbramiento.
La episiotomía suele estar indicada en las siguientes circunstancias: perineo estrecho en mujeres primíparas para evitar desgarros irregulares y lesiones anales durante el parto; sufrimiento fetal que requiere un parto urgente; bebés prematuros para evitar lesiones en los delicados tejidos fetales; etc. Los médicos recurren a la episiotomía para facilitar el parto de forma más eficaz; no hay que temerla.
Por lo general, al observar que la cabeza del feto se acerca a la abertura vaginal, el médico evaluará inmediatamente factores como el tamaño del bebé y el riesgo de desgarro perineal grave antes de decidir si realizar una episiotomía. Si el médico considera que el parto progresa sin complicaciones y prevé que cualquier desgarro sería leve incluso sin una incisión, se puede evitar el procedimiento. Normalmente, una episiotomía no afecta a las deposiciones ni a la actividad sexual posparto.
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