Tres ejercicios para facilitar el parto natural Conceptos erróneos comunes sobre el parto natural
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El nacimiento de una vida es, por naturaleza, un proceso fisiológico que se desarrolla de forma natural. Sin embargo, hoy en día, este ritmo natural se enfrenta a una intervención humana excesiva. Las estadísticas revelan que la tasa media de cesáreas en China se acerca al 50 %, y que algunos hospitales superan el 80 %, lo que supera con creces el límite máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, que es del 15 %.
Tres factores que influyen en el parto natural
Contracciones uterinas
Las contracciones más fuertes aceleran el progreso del parto, aunque su intensidad se ve influida por múltiples factores, como la edad de la madre, el tono y la elasticidad muscular y el peso del feto.
Dimensiones pélvicas
La sabiduría convencional sugiere que una pelvis más grande aumenta la probabilidad de un parto natural. La teoría médica postula que un diámetro pélvico medio superior a 9,8 centímetros facilita el parto, mientras que unas dimensiones inferiores a 9,2 centímetros reducen la probabilidad de un parto espontáneo. Las imágenes de rayos X pueden determinar el diámetro pélvico medio.Sin embargo, en la práctica, el tamaño de la pelvis no es el único factor determinante. En ocasiones, incluso con una pelvis suficientemente grande, pueden surgir dificultades en el parto, mientras que en otros casos, una pelvis más pequeña puede permitir un parto sin complicaciones si el feto es pequeño.
Muchas mujeres embarazadas creen que las personas más altas tienen un parto más fácil, asumiendo que la altura se correlaciona directamente con el tamaño de la pelvis.De hecho, para la mayoría de las personas, la altura se correlaciona con el tamaño de la pelvis, lo que en teoría favorece el parto natural. Sin embargo, hay numerosos factores que influyen en el parto, lo que hace que esta suposición sea inexacta. Por lo tanto, las mujeres embarazadas más altas no necesariamente tienen un parto más fácil que las mujeres más bajas.
Por el contrario, algunas mujeres embarazadas asumen que las mujeres con circunferencias de cadera más grandes tienen pelvis más anchas. Sin embargo, una circunferencia de cadera más grande no indica necesariamente una salida pélvica más ancha. La práctica clínica revela con frecuencia que las mujeres altas pueden no tener salidas pélvicas particularmente espaciosas, mientras que las mujeres más bajas pueden no tener necesariamente salidas estrechas.Además, algunas mujeres tienen más grasa en las caderas que una pelvis más ancha. Si el feto es excesivamente grande y la futura madre carece de la fuerza muscular abdominal suficiente, es posible que el proceso de parto no se desarrolle con normalidad.Sin embargo, si el recién nacido supera los 3,5 kilogramos y la pelvis de la madre no es lo suficientemente grande, puede producirse un parto difícil. Tres ejercicios para facilitar el parto natural Los expertos de la Clínica Mayo de Estados Unidos recomiendan tres ejercicios para facilitar el parto natural, que las futuras madres pueden practicar con frecuencia durante los últimos meses del embarazo.
Sentarse con las piernas cruzadas y los pies juntos:
Mantenga la espalda y la cintura rectas. Junte las plantas de los pies, tire de los talones hacia dentro y baje lentamente las rodillas. Esto estira los músculos de los muslos y la pelvis, mejora las posiciones de parto, mantiene la flexibilidad pélvica y mejora la circulación sanguínea en la parte inferior del cuerpo.
Si esta posición le resulta difícil, apoye la espalda contra una pared o coloque un cojín debajo de los muslos, pero recuerde mantener la espalda perfectamente recta.
Balanceo pélvico:
Apoye el cuerpo sobre las manos y las rodillas, manteniendo la cabeza y el torso en línea recta. Meta el abdomen y mantenga esta posición durante varios segundos mientras balancea suavemente la espalda.A continuación, relaja el abdomen y la espalda, baja la espalda, manteniéndola lo más nivelada posible, y repite el movimiento. Esto fortalece los músculos lumbares y ayuda a aliviar el dolor de espalda durante el parto. También puedes realizar un ejercicio similar contra una pared: ponte de pie cerca de la pared, tratando de acercar la zona situada debajo de la cintura y por encima de las nalgas a la superficie de la pared. Deslizamiento contra la pared:
Póngase de pie con la espalda contra la pared y los pies separados a la anchura de los hombros. Deslícese lentamente por la pared hasta quedar sentada. Mantenga esta posición sentada durante varios segundos y luego vuelva a deslizarse hasta quedar de pie. Repita este movimiento 10 veces. Este ejercicio ayuda a abrir la entrada de la pelvis, creando más espacio para que el bebé entre en el canal del parto.
Para reducir la presión sobre las rodillas, coloque una pelota pequeña contra la parte baja de la espalda para disminuir la resistencia durante el movimiento de deslizamiento.Este ejercicio también se puede realizar sin apoyo en la pared, manteniendo la espalda recta y los pies separados a la anchura de los hombros.
Conceptos erróneos comunes sobre el parto natural
Concepto erróneo 1: El parto natural dificulta la recuperación de la figura después del parto
El parto natural no impide la recuperación de la figura. Si bien altera la estructura pélvica, lo que puede afectar a las proporciones esbeltas anteriores, la recuperación significativa puede llevar un tiempo considerable después del parto.
Corrección de los expertos: El parto natural no solo no pone en peligro la figura, sino que, de hecho, realza su belleza.
Uno de los cánones de la belleza femenina es tener unas caderas redondeadas. Durante el parto vaginal, la relajación de los ligamentos pélvicos ensancha la pelvis y las caderas, creando una apariencia más voluptuosa.Las nuevas madres deben amamantar activamente, mantener una dieta equilibrada y hacer ejercicio regularmente después del parto. Sin duda, su figura volverá a ser la que tenían antes del embarazo.
Idea errónea n.º 2: Si el parto natural falla, se requiere una cesárea de todos modos, así que ¿por qué no optar por ella desde el principio?
Si el parto natural no tiene éxito, seguirá siendo necesaria una cesárea. Por lo tanto, es preferible optar por una cesárea desde el principio para evitar pasar por la misma experiencia dos veces.
Aclaración de los expertos: La decisión final sobre el método de parto recae en los profesionales médicos.
Los médicos toman decisiones profesionales sobre los métodos de parto y determinan el enfoque más adecuado en función de las circunstancias individuales. A las mujeres que no son aptas para el parto vaginal se les recomendará la cesárea antes del parto.
La cesárea está indicada cuando surgen complicaciones maternas o fetales, como una estructura pélvica estrecha, macrosomía, presentación podálica, placenta previa, desprendimiento de placenta, preeclampsia o sufrimiento fetal agudo. Estos no deben ser motivos para temer el parto vaginal.
Idea errónea n.º 3: el parto natural es demasiado doloroso para soportarlo
¡El parto natural es insoportablemente doloroso, totalmente insoportable! Qué mejor que una cesárea: con anestesia, no hay dolor y tanto la madre como el bebé están a salvo. ¡Qué maravilla!
Corrección de los expertos: aunque la cesárea es menos dolorosa que el parto natural, conlleva ciertos riesgos.
Durante el parto natural, centrarse en técnicas de distracción y mantener la relajación puede ayudar a mitigar las molestias.
Aunque la anestesia alivia los dolores del parto en las cesáreas, este procedimiento conlleva riesgos inherentes, como complicaciones anestésicas, hemorragias postoperatorias y un aumento de las tasas de infección posparto.
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