Seis frases que los padres deben corregir cuando las personas mayores disciplinan a los niños
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Antes de que nos demos cuenta, la baja por maternidad termina y las madres vuelven al trabajo. Las tareas del cuidado de los niños suelen recaer en los abuelos. Sin embargo, los mayores tienden a confiar en métodos tradicionales, a veces empleando una dureza absoluta que deja a los padres consternados.
Seis frases de los mayores que los padres deben corregir (Red de Salud Pública)
Criar a un hijo es un viaje de crecimiento mutuo. Cuando se enfrentan a una crianza inadecuada por parte de los mayores, ¿cómo deben responder los padres? ¿Deben reprenderlos o permanecer en silencio? En realidad, los ejemplos erróneos de los mayores exigen una resolución diplomática por parte de los padres. Cuando los mayores reconocen sus errores, los niños aprenden a ser resilientes e independientes a través de la observación.
1. «¡La culpa es del suelo! Ha hecho daño al bebé, ¡dale un golpe!».
—Trasladar la responsabilidad
Cuando un niño se cae o se golpea, además de levantarlo apresuradamente, a menudo recurrimos a una práctica claramente china: golpear el suelo, la mesa o las sillas para «castigar» a estos objetos por «dañar» al niño.Aunque son muchos los factores que pueden provocar una caída, culpar indiscriminadamente a objetos inanimados transmite un mensaje profundamente erróneo. Estas acciones externalizan la responsabilidad que debería recaer en el niño, fomentando la idea errónea de que la culpa es de «otros» y enseñándoles a eludir su responsabilidad.
Enfoque correcto: el niño debe cuidarse a sí mismo.
Al presenciar una caída, anime verbalmente al niño a levantarse por sí mismo. Esto fomenta la resiliencia y refuerza la confianza para superar los retos.
2. «Buen bebé, quédate quieto»
— Obstaculiza el desarrollo de la independencia
Los familiares mayores suelen tratar a los bebés con excesiva precaución, por miedo a que se golpeen o se hagan daño. A menudo persuaden al niño para que se siente tranquilo y juegue solo.Esto no solo reprime su naturaleza vivaz, sino que también obstaculiza el desarrollo de la independencia y la creatividad. La sobreprotección, en realidad, suprime el crecimiento de la autosuficiencia y la confianza, lo que aumenta la dependencia y hace que los niños sean más propensos a malcriarse.
Enfoque correcto: proporcionar al niño amplia libertad para jugar con sus compañeros.
Para fomentar el carácter positivo de un niño es necesario concederle suficiente autonomía en la vida cotidiana. Los padres deben animar al niño a desarrollar la voluntad de intentar todo por sí mismo de forma activa. Por lo tanto, en las situaciones cotidianas, los padres deben ser prácticos, permitiendo que el niño tome diversas decisiones de forma independiente y concediéndole más tiempo para jugar o aprender cosas nuevas. Esto es fundamental para fomentar la independencia y la creatividad.
3. «Deja de llorar, la abuela te dará caramelos»
— Propenso a fomentar el egocentrismo y la obstinación
Cuando los bebés lloran, los mayores suelen recurrir a los caramelos para calmarlos. Con el tiempo, si los mayores ceden constantemente a las rabietas y satisfacen sus demandas irrazonables, esto solo hará que el niño sea más obstinado y cada vez más difícil de manejar.Es fundamental comprender que la indulgencia excesiva y la facilidad para ceder fomentan una mentalidad egocéntrica, cultivando rasgos negativos como el egoísmo y la obstinación.
Enfoque correcto: Mantener principios firmes.
Cuando el niño se porta mal, los padres deben mantener sus principios de forma coherente, ya que es fundamental poseer unos valores educativos sólidos. Ámalos, pero no los mimes.Cuando un niño muestra un comportamiento obstinado, los padres deben imponer límites estrictos sin ceder fácilmente ni retroceder. También deben ayudar al niño a comprender los límites de sus acciones, inculcándole el concepto de que «no todo está permitido» y restringiendo las demandas irrazonables. Por lo tanto, los padres deben comunicar de forma coherente lo que es aceptable y lo que no, cultivando así el sentido de las normas y la conducta adecuada.La abuela te lo traerá
— Esto puede hacer que los niños se vuelvan tímidos y asustadizos
«Cariño, no toques eso. La abuela te lo traerá». Esta situación es habitual en el cuidado intergeneracional de los niños. El exceso de cariño y atención de los abuelos a menudo les lleva a hacerlo todo por el niño, consintiéndole en todo momento. Esto priva a los niños de la oportunidad de aprender habilidades, lo que da lugar a terquedad, fuerte dependencia y escasa capacidad para cuidar de sí mismos.
Enfoque correcto: Deja que el niño lo haga por sí mismo.
Los niños suelen realizar comportamientos exploratorios aparentemente arriesgados pero innovadores impulsados por la curiosidad, como «destruir» o «ensuciar». Si los mayores se apresuran constantemente a detener o criticar estas acciones, se reprime la curiosidad, el espíritu aventurero y el impulso innovador del niño.Esto puede hacer que el niño se vuelva tímido y asustadizo. 5. «Está sucio, no juegues en el suelo»: limitar la personalidad vivaz del niño Algunas personas mayores se preocupan en exceso por la limpieza, la higiene y la seguridad del niño, lo que les lleva a imponer numerosas restricciones sobre lo que el niño puede o no puede hacer. Esto reprime el desarrollo de la personalidad del niño.
Las personas mayores suelen preferir la tranquilidad a la actividad física y las salidas, pero el lenguaje y las habilidades sociales de un niño dependen de la interacción constante con el mundo exterior para despertar su interés. Las personas mayores pueden tener una capacidad limitada para proporcionar estímulos novedosos o fomentar la capacidad del niño para reconocer y explorar objetos. Esto puede limitar los horizontes del niño, reprimir su vitalidad natural y obstaculizar el desarrollo de un carácter abierto, vivaz y tolerante.
El enfoque correcto: jugar libremente dentro de límites seguros
Anime a su hijo a jugar en la arena, el barro, los charcos después de la lluvia o a trepar por montones de piedras o arena. Simplemente asegúrese de que lleve ropa adecuada y esté seguro, y déjele jugar a su antojo. Este juego libre y sin restricciones le ayudará a desarrollar una disposición abierta y alegre.
Los padres deben observar atentamente y animar a su hijo a jugar con compañeros alegres y sanos un poco más pequeños que él. Esto fomenta la confianza en sí mismo y promueve el apoyo mutuo.
6. Si sigue empujándote, deja de jugar con él
—Esto dificulta el aprendizaje de las normas de interacción social por parte de su hijo
Es natural preocuparse por que su hijo pueda ser acosado por niños mayores. Sin embargo, las interacciones entre los niños son sencillas; expresan sus emociones de forma directa, a menudo sin malicia. Los niños de diferentes edades tienen sus propias reglas de juego. Los adultos no deben imponer sus propias reglas en el mundo de los niños.Los niños aprenden la cooperación, la paciencia y la coordinación a través del juego. Sin estas experiencias, ¿cómo pueden comprender las normas sociales?
La intervención directa de las personas mayores en las relaciones de los niños perturba y socava sus interacciones naturales.
Enfoque correcto: cuando un niño es acosado, busque soluciones y enséñele a protegerse.En cuanto a cómo detener la violencia, deje que el niño lo averigüe por sí mismo. No subestime su inteligencia; son bastante inteligentes. Si el niño toma represalias, aprenderá que puede detener la violencia de los demás a través de sus propias acciones. En este punto, los padres deben guiarlos para que «sean conscientes de los límites al responder, evitando ataques o daños». Si el niño se lo cuenta a sus padres o a los mayores, aprenderá que el apoyo externo puede resolver los problemas.
El cuidado intergeneracional de los niños, como forma objetivamente existente de educación familiar, influye profundamente en el desarrollo de la personalidad del niño. Los padres deben reconocer que siguen siendo los principales educadores. Por lo tanto, no deben renunciar a su responsabilidad ante los abuelos inmediatamente después del nacimiento por conveniencia, ni deben rechazar la participación de los abuelos por temor a malcriar al niño, rompiendo así el vínculo entre generaciones.
Ya sea conviviendo con los abuelos o confiándoles temporalmente el cuidado de los niños, debemos dar prioridad a las relaciones armoniosas con los mayores. Todas las decisiones deben centrarse en el desarrollo saludable del niño, resolviendo de forma proactiva los conflictos para lograr un cuidado intergeneracional mutuamente beneficioso.
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