Viajeros mayores, tomen nota: cuatro medidas clave para la prevención de enfermedades
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Al jubilarse, muchas personas mayores disponen de más tiempo libre y suelen reunirse con amigos para viajar en grupo y relajarse. A continuación se indican las precauciones y medidas preventivas que deben tener en cuenta los viajeros de edad avanzada. Preparación previa al viaje: someterse a revisiones médicas Muchas personas mayores se muestran reacias a someterse a revisiones médicas completas, pero los viajes requieren una preparación minuciosa para prevenir enfermedades durante el trayecto.
Antes de viajar, las personas mayores deben someterse a un examen médico completo para evaluar el estado actual de afecciones existentes, como enfermedades coronarias o diabetes. Con la aprobación del médico, seleccione destinos adecuados y planifique un itinerario manejable. Durante el viaje, informe inmediatamente al personal médico que le acompaña de cualquier problema de salud. Es aconsejable viajar con acompañantes o familiares.Los viajeros de edad avanzada deben llevar consigo una tarjeta de información personal en la que se detalle su historial médico y los contactos de emergencia. Esto facilita un diagnóstico más rápido en caso de que surjan síntomas durante el viaje.
Las personas con enfermedades crónicas, en particular cardiopatía coronaria, diabetes, asma o hipertensión, deben llevar consigo los medicamentos esenciales. Administre el tratamiento rápidamente si se presentan síntomas. Informe a sus compañeros de viaje sobre su estado para facilitar el apoyo mutuo.Para las personas con enfermedades cardiovasculares o respiratorias, no es recomendable el frío, mientras que el intenso calor del verano puede provocar golpes de calor. Las estaciones óptimas para viajar son la primavera y el otoño, cuando florecen las flores y el osmanthus perfuma el aire.
Durante el viaje: consideraciones de salud
Los viajeros de edad avanzada suelen experimentar una reducción de la resistencia física, una disminución de la destreza y un deterioro de la vista y el oído, además de una ralentización de las reacciones a los estímulos externos. Por consiguiente, el cuidado de la salud requiere una atención especial durante el viaje. Dado que la fatiga se instala más fácilmente y la recuperación lleva más tiempo, es esencial descansar y dormir lo suficiente. En caso de agotamiento, considere la posibilidad de interrumpir el viaje durante varios días o de suspenderlo por completo.Durante las excursiones a pie prolongadas, descanse con frecuencia sentándose. Los viajeros de edad avanzada tienen una termorregulación reducida y son susceptibles a los resfriados y las gripes, por lo que debe llevar suficiente ropa para ajustarse a los cambios de temperatura. Con un sistema digestivo debilitado, pueden sufrir malestar estomacal por alimentos o entornos desconocidos. Opte por comidas ligeras y fáciles de digerir, dando prioridad a las verduras y frutas frescas y evitando los alimentos grasos, picantes o crudos/fríos. El consumo de alcohol debe reducirse al mínimo o evitarse por completo.
En tercer lugar, dada su fuerza reducida y su marcha inestable, las personas mayores corren un mayor riesgo de sufrir caídas y tropiezos. En general, es mejor minimizar las excursiones por la montaña y optar por visitas a jardines y vistas al mar, ya que las excursiones por la montaña implican inevitablemente subidas empinadas y terrenos peligrosos, zonas en las que las piernas de las personas mayores son menos ágiles que las de los jóvenes. Los jardines clásicos y los paisajes junto al lago ofrecen diversión sin el esfuerzo de la escalada.
Lleve consigo los objetos de valor. Cuando haga fotos en lugares de interés, no deje los bolsos sin vigilancia. Al salir del alojamiento, compruebe meticulosamente que no se haya dejado nada en el cuarto de baño, en los cajones o debajo de las almohadas. Además, evite dejar los bolsos a otras personas para que los guarden.
Durante el viaje, dé prioridad al cuidado de los pies: lleve calzado suave y que le quede bien; sumerja los pies en agua tibia cada noche; masajee los músculos de las piernas y las plantas de los pies. Esto le garantizará una mayor agilidad para caminar o hacer senderismo al día siguiente.
Durante el viaje: Prevención de enfermedades:
I. Síncope
El síncope suele estar causado por la fatiga, y el paciente se desmaya repentinamente, palidece y se empapa en sudor. Bajo ninguna circunstancia se debe mover al paciente de forma arbitraria. En primer lugar, observe si su ritmo cardíaco y su respiración son anormales.Si el ritmo cardíaco y la respiración son normales, golpee suavemente al paciente y llámelo en voz alta para despertarlo. Si no hay respuesta, la situación es más compleja y se requiere atención médica de urgencia inmediata.En primer lugar, se debe colocar al paciente en posición semirrecostada. Se deben atar firmemente tres de las extremidades del paciente con tiras de tela cada cinco minutos para reducir la carga cardíaca. III. Angina de pecho A menudo provocada por el esfuerzo físico, la sobrealimentación, la agitación emocional o la exposición al frío, los pacientes con antecedentes de angina deben llevar consigo medicamentos de emergencia durante las salidas otoñales.Si se produce angina, el paciente debe sentarse inmediatamente sin moverlo. Administre nitroglicerina sublingual rápidamente, junto con medicamentos como las píldoras protectoras del corazón Musk o gotas sublinguales para aliviar los síntomas.
IV. Gastroenteritis aguda
Los alimentos o el agua contaminados durante los viajes pueden provocar fácilmente trastornos intestinales agudos. Si aparecen síntomas como vómitos, diarrea o dolor abdominal intenso, los acompañantes deben llevar rápidamente al paciente a un hospital cercano. Los vómitos y las heces deben desinfectarse según los protocolos de higiene para evitar la propagación.
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