Hablemos de las varices durante el embarazo
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Sin darse cuenta, muchas mujeres embarazadas desarrollan gradualmente unas antiestéticas venas azules con forma de gusano en las piernas. A medida que el bebé crece, estas venas se hacen cada vez más prominentes, lo que preocupa a las futuras madres: ¿permanecerán de forma permanente?
Si se buscara una causa, el embarazo sería el factor principal. Las varices se producen cuando el flujo sanguíneo en las venas se ve afectado, lo que provoca estancamiento y, posteriormente, la torsión y el agrandamiento de los vasos. Esta afección es relativamente común durante el embarazo y afecta aproximadamente a una de cada tres mujeres embarazadas, aunque los síntomas pueden ser leves y pasar desapercibidos en algunos casos.El embarazo es un factor importante que contribuye a la aparición de varices:
· Efectos hormonales
El aumento de progesterona durante el embarazo dilata las paredes de los vasos sanguíneos. Además, la expansión del volumen sanguíneo en las mujeres embarazadas exacerba la presión venosa, lo que compromete el cierre de las válvulas venosas. En consecuencia, la aparición de varices se vuelve inevitable.
· Presión uterina
A medida que el feto crece, especialmente durante el segundo y tercer trimestre, el útero ejerce una presión cada vez mayor sobre las venas de la pelvis y las extremidades inferiores. Esto impide el retorno de la sangre venosa, lo que provoca un aumento persistente de la presión venosa que inicia o agrava las varices.
Algunas mujeres embarazadas tienen válvulas venosas congénitamente débiles, que pueden no manifestarse antes del embarazo, pero que se hacen evidentes durante la gestación. Esta afección también conlleva una predisposición familiar; si algún familiar ha tenido varices durante el embarazo, estas madres corren un mayor riesgo que aquellas sin antecedentes familiares.
Preocupaciones innecesarias
Las preocupaciones sobre las varices suelen centrarse en dos puntos: en primer lugar, el temor a los efectos adversos para el bebé; en segundo lugar, el temor a que la afección sea permanente.En realidad, las varices durante el embarazo no causan alteraciones circulatorias sistémicas ni en la madre ni en el bebé, por lo que suponen un riesgo mínimo para la salud del feto. La única excepción es la aparición extremadamente rara de trombosis venosa que conduce a una embolia pulmonar, lo que podría poner en peligro la vida tanto de la madre como del niño.
Además, las varices durante el embarazo suelen ser leves. Después del parto, el útero se recupera rápidamente, eliminando la presión sobre las venas, y las varices disminuyen o desaparecen. Sin embargo, las mujeres embarazadas no deben descuidar la prevención o el tratamiento posterior a la aparición, ya que descuidarlas solo empeorará la afección y reducirá las posibilidades de recuperación posparto.
La prevención es realmente sencilla
Si se comprende que las varices relacionadas con el embarazo se deben a un retorno sanguíneo deficiente, se pueden aplicar medidas específicas para prevenir su desarrollo:
Evitar estar sentada o de pie durante mucho tiempo. Estar sentada o de pie durante largos periodos de tiempo sin moverse hace que la sangre venosa se acumule en las extremidades inferiores debido a la gravedad, lo que dificulta el retorno.Las mujeres embarazadas que trabajan con ordenadores o en oficinas deben levantarse y moverse durante unos minutos cada hora para estimular la circulación de las extremidades inferiores. Aquellas cuyo trabajo les obliga a estar de pie deben evitar la inmovilidad prolongada; cuando sea posible sin interrumpir el trabajo, deben realizar actividades físicas ligeras, como levantar las piernas o dar pasos, para facilitar el retorno venoso.· Ejercicio moderado: las caminatas diarias, el yoga prenatal o la natación activan la contracción y relajación muscular, lo que favorece la circulación sanguínea. · Evite levantar objetos pesados: levantar objetos pesados aumenta la presión circulatoria en las extremidades inferiores, lo que eleva la presión venosa.· Dormir sobre el lado izquierdo
Esta posición reduce la presión uterina sobre la vena cava inferior, aliviando así la tensión venosa en las piernas.
· Elevar las piernas durante el descanso
Tanto si descansan durante el día como si duermen por la noche, las mujeres embarazadas pueden elevar las piernas para facilitar el retorno venoso en las extremidades inferiores.· Masaje suave
Masajear las piernas favorece la circulación sanguínea, evita la acumulación de sangre en las venas y ayuda a prevenir el edema de las extremidades inferiores. Esta honorable pero poco exigente tarea puede encomendarse al futuro padre. No existe una técnica fija para el masaje: lo ideal es lo que resulte más cómodo para la futura madre.
¿Qué hacer cuando aparecen varices?
Más allá de su aspecto antiestético, las varices graves pueden causar hinchazón, dolor, entumecimiento y fatiga en las extremidades. Las medidas preventivas mencionadas anteriormente siguen siendo eficaces, complementadas con el uso de medias de compresión. Es fundamental seleccionar medias de compresión de grado médico adecuadas: la presión debe ser mayor en el tobillo, moderada en la pantorrilla y mínima por encima de la rodilla, sin restringir el movimiento de esta.Además, preste atención al nivel de compresión. Para prevenir las varices en las extremidades inferiores durante la mitad y el final del embarazo, opte por medias de baja compresión. Para fines terapéuticos, se deben utilizar medias de compresión media. Las medias de compresión se pueden adquirir en tiendas de productos médicos.
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