El uso prolongado del biberón puede dificultar el desarrollo dental.
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La alimentación prolongada con biberón afecta negativamente al desarrollo de los maxilares superior e inferior y de los dientes. En las clínicas dentales, la mayoría de las maloclusiones están relacionadas con el uso prolongado del chupete. Además, la succión persistente ejerce presión sobre el paladar superior y la lengua, lo que puede empujar los dientes hacia atrás durante su desarrollo.
El periodo posterior al primer año de edad es crítico tanto para el desarrollo dental como para la adquisición del lenguaje. El uso persistente del biberón durante esta etapa puede contribuir a una pronunciación poco clara. Por lo tanto, se aconseja a los padres que introduzcan gradualmente el uso del vaso a partir de los diez meses de edad, con el objetivo de lograr el destete completo del biberón.
1. Retire gradualmente el biberón. Inicialmente, sustituya el biberón por un vaso con boquilla para proporcionar un período de transición. Esto evita la retirada repentina que causa un malestar emocional significativo, dificultades para alimentarse o una ingesta inadecuada. Fomente la transición con frases como: «Ya estás creciendo, es hora de usar un vaso adecuado».
2. Pase del vaso con boquilla al vaso normal. Evite el uso prolongado del vaso con boquilla, lo ideal es limitarlo a dos meses. Después de este periodo, si el niño sigue sin sentirse cómodo con un vaso normal, introduzca un vaso con pajita. El uso de una pajita estimula la protrusión de la lengua, lo que favorece la posición correcta de la lengua y los dientes.
3. Si persiste la alimentación con biberón, diluya gradualmente la leche para alterar su sabor, fomentando el destete voluntario del biberón.
4. Después de un año, introduzca el entrenamiento con tazas utilizando tazas de plástico con asas. La mayoría de los niños dominan el arte de beber de forma independiente a los dos años.
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