¡Cuidado! Evite beber agua de forma arbitraria durante el ejercicio otoñal
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El ejercicio es la esencia de la vitalidad. Sin embargo, se deben tomar numerosas precauciones, incluida la hidratación después del ejercicio. Una ingesta inadecuada de agua después del esfuerzo físico puede desencadenar una gastritis aguda. Las personas con sistemas digestivos sensibles deben ser especialmente cautelosas, ya que consumir grandes cantidades de agua inmediatamente después de una actividad extenuante puede irritar el estómago y los intestinos, comprometiendo su resistencia y provocando así gastritis.
Dado que el otoño trae consigo un clima más fresco, esta estación es generalmente favorable para el ejercicio, ya que ofrece beneficios como el gasto de energía, el acondicionamiento físico y el aumento de la inmunidad. No obstante, la hidratación después del ejercicio requiere una cuidadosa consideración.
Beber en exceso después del ejercicio es menos beneficioso que consumir líquidos adecuados antes. Intente beber 500 ml en los 30 minutos previos al inicio de su entrenamiento.Hidrátese de forma intermitente durante el entrenamiento, bebiendo cada vez que haga una pausa. Evite esperar hasta el final del ejercicio o sentir sed antes de beber grandes cantidades.
Consumir grandes cantidades de bebidas frías después de un ejercicio intenso: propenso a causar gastritis aguda Las grandes cantidades de bebidas frías provocan una caída repentina de la temperatura gastrointestinal, diluyendo los jugos gástricos. Esto puede provocar, en el mejor de los casos, indigestión y, en el peor, gastritis aguda.
Descuidar la hidratación después del ejercicio aumenta la tensión cardíaca.
Después del esfuerzo, la sudoración profusa deja al cuerpo deshidratado. Consumir inmediatamente grandes cantidades de líquidos, especialmente bebidas frías, supone una carga excesiva para los sistemas circulatorio y digestivo, lo que resulta especialmente perjudicial para la salud cardíaca.
Consumo de bebidas carbonatadas después del ejercicio: cuidado con la «explosión pulmonar»
Muchas personas prefieren las bebidas carbonatadas heladas después del esfuerzo físico, pero esto es muy desaconsejable. Las bebidas carbonatadas contienen una cantidad considerable de dióxido de carbono y su consumo inadecuado puede provocar fácilmente una «explosión pulmonar».
El método correcto para hidratarse después del ejercicio:
Selección de agua: agua salada. Añada una pequeña cantidad de sal de mesa al agua mineral pura o al agua hervida a temperatura ambiente para reponer las sales perdidas durante el ejercicio.
Bebidas habituales: si no se dispone de salmuera, se pueden utilizar otras bebidas habituales. Sin embargo, excluyendo las bebidas carbonatadas, el método de consumo es similar al de la salmuera.
A medida que bajan las temperaturas, la llegada del otoño se hace cada vez más patente. El agradable clima de esta estación reaviva el entusiasmo por el ejercicio entre quienes descuidaron la actividad física durante el sofocante verano. En particular, entre las personas mayores, el tiempo dedicado al ejercicio al aire libre ha aumentado notablemente.Sin embargo, es importante tener en cuenta que las transiciones estacionales pueden alterar nuestras funciones fisiológicas, provocando fenómenos como la fatiga y la sequedad otoñales, y aumentando la susceptibilidad a las lesiones deportivas. Es importante saber cómo mantener la salud y la forma física mediante el ejercicio otoñal.
El ejercicio otoñal mejora la tolerancia al frío
Con sus cielos despejados y frescos y sus temperaturas moderadas, el otoño es una estación ideal para la actividad física.Las actividades físicas regulares durante el otoño no solo regulan el corazón y nutren los pulmones, mejorando la función de los órganos internos, sino que también fortalecen la función inmunológica de diversos tejidos y órganos. Con las importantes fluctuaciones diarias de temperatura en otoño, el ejercicio proporciona una estimulación beneficiosa para el cuerpo. Esto mantiene los mecanismos de termorregulación del cuerpo constantemente activos, lo que ayuda a mejorar la adaptabilidad a los cambios ambientales y a mejorar la función cardiovascular. En consecuencia, uno está mejor preparado para hacer frente a los cambios climáticos que se producen al acercarse el invierno.
Cómo realizar baños de agua fría Los baños de agua fría consisten en bañarse en agua entre 5 y 20 °C. Las temperaturas naturales del agua en otoño se encuentran precisamente dentro de este rango, lo que lo convierte en una estación ideal para comenzar a realizar baños de agua fría, que pueden mantenerse gradualmente hasta finales de otoño e incluso invierno. Los beneficios para la salud de los baños de agua fría son considerables. En primer lugar, aumentan la excitabilidad neural, lo que favorece la claridad mental.En segundo lugar, los baños de agua fría fortalecen la resistencia del cuerpo a las enfermedades, lo que les ha valido el sobrenombre de «gimnasia vascular». En tercer lugar, ayudan a la función digestiva y ofrecen un alivio adicional para afecciones como la gastritis crónica, la ptosis gástrica y el estreñimiento. Investigadores japoneses informan de que los niños con asma que se bañan en agua fría durante un minuto al día o se dan una ducha fría de 30 segundos pueden prevenir los ataques de asma y reducir la dependencia de la medicación.Los baños con agua fría deben abordarse de forma progresiva: las zonas de baño deben avanzar «de una cobertura localizada a una cobertura de todo el cuerpo»; la temperatura del agua debe disminuir «de niveles más altos a niveles más bajos»; y la duración del baño debe prolongarse «de períodos más cortos a períodos más largos». Las prácticas habituales de baño con agua fría incluyen los cuatro métodos siguientes: (1) Baño de cabeza y cara, que consiste en lavar la cabeza y la cara con agua fría.(2) Baño de pies: sumergir ambos pies en agua, comenzando a aproximadamente 20 °C y bajando gradualmente hasta alrededor de 5 °C. (3) Baño con toalla: utilizar una toalla empapada en agua fría para limpiar el cuerpo, evitando frotar con fuerza y limitando la duración. (4) Ducha: comenzar con agua tibia a unos 32 °C, reduciendo gradualmente hasta agua fría del grifo.Los baños con agua fría no son adecuados para todo el mundo. Las personas con hipertensión grave, cardiopatía coronaria, enfermedades reumáticas, tuberculosis pulmonar cavitaria, ciática o fiebre alta no deben darse duchas frías.
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