Estos 4 síntomas matutinos indican un mal funcionamiento del bazo y el estómago en los bebés
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Tras la transición de la leche materna a la leche de fórmula y otros alimentos complementarios, los padres suelen preocuparse por si estos alimentos proporcionan la nutrición suficiente para el crecimiento de su bebé, si el bebé podría tener reacciones alérgicas a determinados ingredientes o si los alimentos podrían causarle malestar estomacal. Para determinar si el bebé experimenta molestias digestivas después de comer alimentos complementarios, los padres pueden estar atentos a estos cuatro síntomas.
1. Mal aliento
Al despertarse a la mañana siguiente, tanto los adultos como los niños pueden experimentar cierto grado de mal aliento. Esto es especialmente cierto en el caso de los bebés que aún no han aprendido a cepillarse los dientes. Los padres suelen abstenerse de cepillar los dientes de sus hijos antes de acostarse y, a menudo, no restringen su dieta antes de dormir. Algunos padres incluso preparan deliberadamente leche para que su bebé la beba mientras se duerme. En consecuencia, es inevitable que queden partículas de comida en la boca.
Estos residuos de comida son descompuestos por los microorganismos bucales en proteínas, péptidos y aminoácidos, produciendo gases sulfurosos de olor acre. Al despertarse, estos gases se expulsan de golpe, lo que provoca naturalmente el mal aliento matutino. Por lo tanto, los padres deben dar prioridad a la higiene bucal desde la infancia. Si aún no es posible cepillar los dientes, limpie suavemente las encías con un dedo envuelto en un paño húmedo.
Si el aliento del bebé sigue siendo desagradable después de la limpieza bucal antes de acostarse, esto puede indicar indigestión. Esto sugiere que la comida del día anterior fue difícil de procesar para el sistema digestivo del bebé. Los padres deben reducir las porciones de esos alimentos o asegurarse de que estén bien cocidos para facilitar la digestión. Además, evite sobrealimentar al bebé antes de acostarse; el bebé solo debe estar lleno al setenta por ciento.
II. Recubrimiento espeso y pegajoso de la lengua
Los médicos suelen pedir a los pacientes que saquen la lengua durante las exploraciones, ya que observar el estado de la lengua proporciona una indicación aproximada de la salud general.Los padres también pueden evaluar la salud digestiva de su bebé examinando la capa de la lengua. Por lo general, una capa blanca indica problemas gastrointestinales. Los padres también deben observar las heces del bebé; si parecen secas, esto sugiere una acumulación de alimentos no digeridos en el estómago. Se pueden administrar probióticos para ayudar a la digestión.
III. Abdomen hinchado
Cuando se oye el estómago rugir, la suposición inmediata suele ser que se trata de hambre. Sin embargo, los rugidos pueden producirse incluso con el estómago lleno, y no se deben al hambre, sino a la indigestión.Si los padres oyen ruidos poco después de alimentar al bebé o poco después, no deben dar por sentado que el bebé sigue teniendo hambre. Es más probable que el estómago del bebé esté incómodo e hinchado. Esta afección no solo provoca ruidos, sino que también puede hacer que el bebé expulse gases de forma intermitente.
Los padres no deben preocuparse demasiado por los gases. Basta con masajear el punto Zusanli del bebé, situado cuatro dedos por debajo de la articulación de la rodilla, o pellizcar la piel a ambos lados del cuello del bebé, moviéndose hacia arriba desde el sacro hasta la nuca. Repitiendo esto varias veces se aliviarán los gases de forma natural.
IV. Boca seca con marcas de saliva
Después de dormir toda la noche sin comer ni beber, es normal tener la boca seca a la mañana siguiente. Sin embargo, si los padres observan marcas de saliva en las comisuras de la boca del bebé al despertarse, y esto no se debe a una inflamación bucal, es probable que indique una mala salud digestiva.En tales casos, aumente la ingesta de alimentos que tonifican el bazo y nutren el qi, como el arroz, las lágrimas de Job, la raíz de loto, los dátiles rojos y las zanahorias. Reduzca el consumo de alimentos de naturaleza fría, como el melón amargo, el pepino, las espinacas de agua, el plátano, el níspero y la pera. Mediante el ajuste de la dieta, el sistema digestivo del bebé mejorará de forma natural.
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