¡Cuidado! 21 hábitos de sueño que aceleran el envejecimiento en las mujeres
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Las mujeres deben dar prioridad al mantenimiento de la salud en su vida diaria, especialmente en lo que respecta a los hábitos de sueño. Un patrón de sueño normal y saludable ofrece importantes beneficios que superan cualquier régimen de cuidado de la piel. Como dice el refrán, el sueño es la forma más natural y beneficiosa de nutrición para la mujer.
Sin embargo, muchas mujeres se sienten cada vez más fatigadas a pesar de dormir lo suficiente, y se despiertan cada día con pronunciadas ojeras bajo los ojos.Estos hábitos de sueño incorrectos aceleran el envejecimiento y merecen atención. 1. Dormir con maquillaje: Algunas mujeres, especialmente las más jóvenes, no se desmaquillan antes de acostarse. Los restos de productos obstruyen los poros y alteran el funcionamiento de las glándulas sudoríparas, lo que no solo provoca acné, sino que también daña la piel con el tiempo, acelerando su proceso de envejecimiento. 2. Dormir con sujetador:
Aunque los sujetadores ofrecen sujeción a los senos, llevarlos puestos para dormir conlleva riesgos para la salud, especialmente tumores de mama. Los estudios revelan que las mujeres que llevan sujetador más de 17 horas al día se enfrentan a un riesgo de tumores de mama 20 veces mayor que las que los llevan poco tiempo o no los llevan. Esto se debe a que la presión prolongada obstruye el drenaje linfático, lo que provoca la acumulación de sustancias nocivas en el tejido mamario.
3. Dormir con joyas:
Algunas mujeres se quedan con las joyas puestas durante la noche, lo que supone un riesgo importante.②. Algunas joyas que brillan en la oscuridad emiten radiación de radio. Aunque los niveles son bajos, la exposición prolongada puede provocar efectos adversos. ③. Dormir con joyas impide la circulación corporal y dificulta el metabolismo, lo que también explica por qué la piel alrededor de las joyas tiende a envejecer prematuramente.
4. Dormir en un estado de intoxicación leve:
Con los cambios en los estilos de vida, las mujeres jóvenes de hoy en día suelen llevar una vida nocturna activa, especialmente las mujeres profesionales con frecuentes compromisos sociales, que a menudo se duermen ligeramente ebrias. Las investigaciones médicas indican que beber antes de dormir aumenta el riesgo de apnea del sueño, que suele producirse unas dos veces por noche y dura aproximadamente diez minutos cada episodio.La exposición persistente a este patrón aumenta la susceptibilidad a las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión.
5. Ira antes de dormir:
Experimentar ira o rabia antes de acostarse acelera el ritmo cardíaco, induce una respiración rápida y llena la mente de pensamientos acelerados, lo que dificulta conciliar el sueño.
6. Comer en exceso antes de dormir:
Consumir una comida copiosa antes de acostarse obliga al sistema digestivo a trabajar más de lo normal. Un estómago lleno de comida estimula continuamente el cerebro.El cerebro permanece estimulado, lo que impide un sueño tranquilo, tal y como afirma la medicina tradicional china: «Cuando el estómago está inquieto, el descanso se ve perturbado».
7. Quedarse dormido mientras se ve la televisión:
Como quedarse dormido en el salón parece algo natural, muchas personas ven la televisión en la cama con la esperanza de que les ayude a conciliar el sueño. Sin embargo, hacerlo a menudo provoca que se despierten poco después. Esto crea un círculo vicioso que agrava la mala calidad del sueño.Es recomendable retirar el televisor del dormitorio y abstenerse de verlo en la cama. La cama debe asociarse únicamente con el sueño. 8. Beber té antes de acostarse: El té contiene sustancias como la cafeína, que estimulan el sistema nervioso central y provocan excitación. Beber té antes de acostarse, especialmente té fuerte, dificulta conciliar el sueño.
9. Hacer ejercicio intenso antes de acostarse:
La actividad intensa excita las células nerviosas del cerebro, y esta estimulación no desaparece rápidamente, lo que impide conciliar el sueño con rapidez. Por lo tanto, se debe intentar mantener la calma física antes de acostarse.
10. Almohadas demasiado altas:
Desde un punto de vista fisiológico, la altura ideal de una almohada oscila entre 8 y 12 centímetros.Una almohada demasiado baja puede provocar rigidez en el cuello o un flujo sanguíneo excesivo al cerebro, lo que da lugar a aturdimiento y párpados hinchados al día siguiente. Una almohada demasiado alta puede obstruir las vías respiratorias y provocar ronquidos. Con el tiempo, esto puede causar molestias en el cuello o una postura encorvada, lo que afecta a la figura y resta valor al aspecto de la ropa.
11. Dormir con las manos debajo de la cabeza:
Colocar ambas manos debajo de la cabeza mientras se duerme dificulta la circulación sanguínea, causando entumecimiento y dolor en las extremidades superiores. También aumenta la presión abdominal, lo que con el tiempo puede provocar «esofagitis por reflujo». La mala digestión dificulta la absorción de nutrientes en todo el cuerpo, lo que da lugar a una tez cetrina con la exposición prolongada.
12. Respirar por la boca:
Mantener la boca cerrada durante el sueño es óptimo para conservar la energía vital. Respirar por la boca no solo atrae el polvo, sino que también expone la tráquea, los pulmones y la caja torácica a la irritación del aire frío.
13. Dormir en una corriente de aire:
La capacidad del cuerpo para adaptarse a los cambios ambientales disminuye durante el sueño. Dormir en una corriente de aire aumenta la susceptibilidad a resfriarse y enfermarse. Por lo tanto, las zonas para dormir deben evitar las corrientes de aire, y las camas deben colocarse a cierta distancia de las ventanas y puertas.
14. Dormir sentado:
Muchas mujeres, agotadas por un trabajo exigente, se desploman en el sofá después de cenar y comienzan a quedarse dormidas. Dormir sentado ralentiza el ritmo cardíaco, dilata los vasos sanguíneos y agrava la hipoxia cerebral, lo que provoca mareos y tinnitus.
15. Dormir uno frente al otro:
Dormir uno frente al otro significa que uno de los miembros de la pareja inhala principalmente el aire exhalado por el otro. Esto priva al cerebro de oxígeno fresco o reduce el suministro de oxígeno, lo que puede provocar insomnio, sueños vívidos y despertarse con mareos, debilidad y apatía. Como cada persona tiene hábitos de sueño diferentes (tirar de las mantas, dar patadas, roncar), esto puede provocar que las mantas se deslicen, que se enfríe y que se interrumpa el sueño.
16. Dormir con los hombros al descubierto:
Algunas personas suelen dejar los hombros al descubierto mientras duermen. Sin saberlo, el aire frío del invierno invade fácilmente las articulaciones de los hombros, provocando el estancamiento del qi y la sangre en los meridianos y articulaciones locales. Esto impide la circulación, lo que provoca reumatismo, artritis y dolor e hinchazón en las articulaciones. La exposición al viento frío también aumenta la susceptibilidad a los resfriados, la secreción nasal, las dificultades respiratorias, los mareos y los dolores de cabeza.
17. Dormir con una manta eléctrica encendida:
Dejar una manta eléctrica encendida toda la noche no solo hace que uno se sienta reseco al despertar, sino que también aumenta la susceptibilidad a los resfriados.La temperatura ideal para la ropa de cama durante el sueño es de 33 a 35 °C, con una humedad relativa del 55 al 60 %. En este microambiente, los numerosos vasos sanguíneos de la piel se contraen, lo que ralentiza el flujo sanguíneo y permite que el cuerpo descanse y se regule por completo.
El calentamiento prolongado de la manta eléctrica mantiene temperaturas excesivamente altas dentro de la cama. Esto hace que los vasos sanguíneos de la piel se dilaten, acelerando la circulación sanguínea y profundizando/acelerando la respiración. En consecuencia, la capacidad del cuerpo para resistir los patógenos disminuye, lo que aumenta la susceptibilidad a los resfriados. El método correcto para utilizar una manta eléctrica es encenderla 10 minutos antes de acostarse. Una vez que la cama esté precalentada, apáguela. Debe estar lo suficientemente caliente como para que no sienta un frío repentino al meterse en la cama.
18. Almacenar el sueño:
El cuerpo humano no puede almacenar el sueño. Intentar compensar las noches de insomnio durmiendo más horas de antemano ofrece pocos beneficios. En realidad, el cuerpo solo necesita una cierta calidad de sueño; dormir más tiempo no solo resulta difícil, sino que también es perjudicial para la salud.La privación crónica del sueño o la mala calidad del mismo aceleran la degeneración de las células cerebrales, lo que provoca confusión incluso en personas inteligentes.
20. Patrones de sueño irregulares: No dormir a horas regulares es perjudicial. Para las mujeres, el sueño es la forma más eficaz de aliviar la fatiga mental. Las horas de acostarse irregulares comprometen directamente la calidad del sueño, aceleran el deterioro de las células cerebrales y disminuyen gradualmente la función cognitiva.
21. Déficit de sueño:
Algunas mujeres compensan las noches de insomnio durmiendo más al día siguiente. Sin embargo, los efectos adversos de la alteración de los ritmos circadianos son inevitables: somnolencia diurna y falta de concentración; insomnio nocturno e incapacidad para dormir. Un vistazo al espejo revela un aspecto envejecido varios años.
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