Errores comunes de los padres al tratar los dolores de estómago del bebé
Encyclopedic
PRE
NEXT
Según la experiencia de muchos padres, cuando un niño se queja de dolor de estómago, a menudo lo cogen en brazos inmediatamente para frotarle la barriga o aplicarle una bolsa de agua caliente... En realidad, estos métodos son incorrectos. Hoy resumimos los errores más comunes que cometen los padres cuando su hijo tiene dolor abdominal.
Errores comunes de los padres cuando los niños se quejan de dolor de estómago (Red de Salud Pública)
Frotar y masajear a ciegas
Cuando un niño se queja de dolor de estómago, los padres suelen frotarle instintivamente el abdomen para aliviarle las molestias. Sin embargo, en determinadas circunstancias, este método puede agravar la situación.El dolor abdominal tiene numerosas causas. Si bien un masaje suave puede aliviar los síntomas de los dolores de crecimiento gastrointestinales, ciertas causas pueden agravarse con el masaje, desde empeorar la afección hasta suponer riesgos que ponen en peligro la vida. Por ejemplo: - Apendicitis: el masaje acelera la inflamación en lugar de aliviar el dolor. - Intususcepción: el masaje a ciegas puede profundizar la invaginación, empeorando la afección.
Además, el masaje abdominal indiscriminado durante los episodios de dolor puede alterar el lugar original de la molestia, interrumpir los patrones normales de motilidad intestinal y provocar cambios en los ruidos intestinales, lo que complica el diagnóstico médico.Si bien la terapia de calor favorece la circulación sanguínea local y puede aliviar las molestias causadas por la exposición al frío o por comer en exceso, ciertos tipos de dolor requieren un tratamiento más matizado. En casos como la ascariasis (una causa común de dolor abdominal en niños pequeños), la aplicación de calor puede exacerbar los síntomas y suponer un riesgo.Cuando ciertos estímulos agitan a los gusanos, estos pueden retorcerse violentamente, irritando los intestinos y provocando espasmos más intensos. Frotar el abdomen en esta fase solo provoca aún más a los gusanos, lo que puede conducir a una ascariasis biliar.
Uso descuidado de medicamentos
1. Uso indiscriminado de analgésicos
Administrar analgésicos a los niños sin la orientación adecuada puede calmarlos temporalmente y hacer que dejen de llorar, pero la afección subyacente sigue sin tratarse y continúa progresando. Si bien los analgésicos enmascaran el malestar, ocultan la verdadera naturaleza de la enfermedad, lo que puede conducir a un diagnóstico erróneo o a un retraso en el diagnóstico con graves consecuencias.Por ejemplo: el dolor abdominal causado por una apendicitis, si no se diagnostica y trata rápidamente, puede provocar una perforación que ponga en peligro la vida.
2. Uso indiscriminado de medicamentos antiparasitarios
Muchos padres asumen que el dolor abdominal en los niños se debe a parásitos intestinales y creen que basta con una simple dosis de medicamentos antiparasitarios. En realidad, estos medicamentos no deben administrarse sin cuidado, ya que tienen posibles efectos secundarios. El uso indiscriminado de medicamentos antiparasitarios puede hacer que los parásitos desarrollen o refuercen su resistencia, lo que complica los tratamientos futuros.
Consejo: ¿Qué hacer cuando su bebé tiene dolor de estómago?
El dolor abdominal superficial puede ocultar causas subyacentes. En niños menores de tres años, podría deberse a una invaginación intestinal, cólicos infantiles o infecciones intestinales. En los mayores de tres años, suele tratarse de dolor gastrointestinal relacionado con el crecimiento (dolor abdominal fisiológico), aunque también puede indicar infestación por parásitos intestinales, apendicitis o gastroenteritis.Además, el dolor abdominal en los niños se debe con frecuencia a prácticas de alimentación inadecuadas o a factores psicológicos. Si un niño experimenta molestias abdominales inexplicables, lo más seguro y eficaz es consultar rápidamente a un médico. Los profesionales sanitarios emplearán las medidas terapéuticas adecuadas para tratar el dolor, evitando así un posible empeoramiento de la afección.
PRE
NEXT