Análisis exhaustivo de la anemia ferropénica en bebés
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Con la mejora continua del nivel de vida, la alimentación de los bebés ha experimentado un salto cualitativo. No solo hay una gran variedad de alimentos disponibles, sino que los productos también presumen de etiquetas como «importado», «totalmente natural» y «alto contenido nutricional». Junto con los cuidados diarios de los padres, los pequeños de hoy en día parecen tener cada vez más la piel clara y las mejillas sonrosadas. Algunas madres incluso se refieren cariñosamente a sus bebés como «pequeñas hadas» o «pequeñas bellezas de rostro fresco».Sin saber que las características metabólicas únicas de los bebés hacen que una palidez excesiva pueda ser en realidad un síntoma de anemia ferropénica. La anemia ferropénica afecta comúnmente a los niños menores de dos años. Antes del diagnóstico, suele haber una fase latente prolongada en la que los niveles de hemoglobina parecen normales, pero se producen importantes efectos en el desarrollo, principalmente debido a la insuficiencia de hierro en la dieta.Un estudio internacional de casi 20 años de duración indica que la anemia ferropénica durante la primera infancia puede causar daños irreversibles en el desarrollo cognitivo y físico. Entonces, ¿cuáles son los signos de la anemia en los bebés? ¿Qué la causa? ¿Y cómo podemos prevenirla a tiempo? Exploremos juntos estas preguntas hoy.
I. Síntomas de la anemia en los bebés
La «anemia» no se refiere simplemente a un volumen sanguíneo insuficiente, sino a una reducción significativa del recuento de glóbulos rojos o de la concentración de hemoglobina por unidad de volumen de sangre.Según los estándares de la Organización Mundial de la Salud, se diagnostica anemia a los bebés de entre 6 meses y 6 años con niveles de hemoglobina inferiores a 110 g/l, o a los niños de entre 6 y 14 años con niveles inferiores a 120 g/l. La deficiencia temprana de hierro en los bebés puede no mostrar signos externos, pero la salud ya se ve comprometida. Además, la anemia infantil no guarda una correlación directa con el tamaño corporal; muchos bebés regordetes también desarrollan anemia.Los síntomas de la anemia infantil incluyen: palidez gradual de la piel y las membranas mucosas, que afecta principalmente a la cara, en particular a los labios y las uñas; fatiga física, reducción de los niveles de actividad, mareos, tinnitus, debilitamiento de la función inmunitaria e inflamación bucal, lo que puede provocar infecciones y resfriados recurrentes; en algunos casos, pica (como el deseo de comer tierra, polvo de las paredes, tiza o cenizas de carbón);Además, la anemia puede causar privación de oxígeno en el tejido cerebral, lo que conduce a cambios neurológicos. Los síntomas específicos incluyen mareos, debilidad en las extremidades, falta de concentración, reducción de la comprensión, reacciones lentas y deterioro de la memoria. Sin un tratamiento oportuno, la anemia puede acabar afectando al desarrollo intelectual del bebé. II. Causas de la anemia infantil 1.Ingesta inadecuada de hierro: La causa más común de la anemia por deficiencia de hierro es el consumo insuficiente de hierro. Los bebés nacidos a término reciben el hierro almacenado de sus madres, suficiente para satisfacer sus necesidades durante los primeros 4-6 meses después del nacimiento. Sin embargo, si un bebé sigue siendo alimentado exclusivamente con leche materna más allá de los seis meses sin la introducción oportuna de alimentos complementarios ricos en hierro, y dado que el contenido de hierro de la leche materna disminuye drásticamente después de los cuatro meses, esto puede provocar anemia en el bebé.
2. Crecimiento y desarrollo rápidos: La infancia y la adolescencia representan dos importantes etapas de crecimiento en el desarrollo humano. Por ejemplo, un bebé de un año puede triplicar su peso al nacer. Este crecimiento acelerado requiere un aporte considerable de hierro. Si no se introducen rápidamente alimentos ricos en hierro, los bebés pueden desarrollar anemia fácilmente.
3. Pérdida excesiva de hierro: La diarrea crónica, la sangre en las heces debido a alergias intestinales y las infecciones recurrentes reducen la absorción de hierro y aumentan su consumo, lo que provoca anemia. El sangrado menstrual abundante durante la adolescencia es otra causa de anemia en las niñas de esta edad.
III. Prevención de la anemia en los bebés
1. Introducción oportuna de alimentos complementarios ricos en hierro: ① Bebés amamantados: la leche materna ofrece una alta biodisponibilidad de hierro, por lo que se debe mantener la lactancia materna después del nacimiento.A los seis meses, cuando se agoten las reservas de hierro almacenadas, introduzca alimentos complementarios enriquecidos con hierro, como cereales de arroz enriquecidos con hierro. Incorpore gradualmente alimentos ricos en hierro, como carne, pescado, hígado animal, productos sanguíneos y yemas de huevo. ② Lactantes alimentados con fórmula: seleccione una fórmula infantil enriquecida con hierro. Una vez que comience la alimentación complementaria, asegúrese de incluir alimentos ricos en hierro. Evite la alimentación exclusiva con leche de vaca antes del año de edad.
2. Mejora de la absorción y el transporte del hierro: La vitamina A mejora la absorción, el transporte y la distribución del hierro en el organismo, lo que favorece la función hematopoyética. Actúa como activador de los cofactores que intervienen en la síntesis de la glicosilación de la ferritina, mejorando así el estado nutricional del hierro.
Las investigaciones médicas que analizan el estado de la vitamina A y el riesgo de anemia indican que los niños con deficiencia de vitamina A son más propensos a la anemia. La deficiencia de vitamina A es un factor de riesgo independiente para la anemia, y la anemia por deficiencia de hierro coexiste con la deficiencia de vitamina A. La suplementación con hierro por sí sola a veces produce resultados subóptimos en el tratamiento de la anemia.
Por lo tanto, la administración simultánea de suplementos de vitamina A junto con el tratamiento con hierro favorece activamente la corrección de la anemia. Los pediatras recomiendan la administración rutinaria de gotas de vitamina AD Yikexin desde los 15 días después del nacimiento hasta los tres años de edad. Este régimen previene eficazmente el raquitismo y la anemia por deficiencia de hierro, al tiempo que mejora de forma integral la resistencia inmunológica de los bebés.
Además, los alimentos ricos en vitamina C mejoran la absorción del hierro. Por lo tanto, las comidas deben incluir tanto carne como verduras, haciendo hincapié en proporcionar a los bebés frutas y verduras ricas en vitamina C.
3. Garantizar una nutrición equilibrada: La dieta diaria de los bebés debe dar prioridad al equilibrio nutricional. Aborde rápidamente los hábitos alimenticios selectivos incorporando alimentos con alto contenido en hierro y biodisponibilidad, asegurando una ingesta adecuada de fuentes animales y legumbres.Los alimentos ricos en hierro incluyen ostras, hígado de pollo, ternera, pollo, atún, cerdo, gambas, cereales enriquecidos con hierro, soja, lentejas, alubias negras, tofu y espinacas.
4. Acuda a revisiones pediátricas periódicas: los pediatras hablarán detalladamente con los padres sobre los hábitos alimenticios de su hijo, identificarán rápidamente los posibles factores de riesgo, orientarán a los padres sobre las prácticas de alimentación adecuadas y realizarán exámenes completos para prevenir la anemia.
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