¿Cuáles son los beneficios de la exposición regular al sol para los bebés?
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Algunas madres primerizas consideran que sus bebés duermen en exceso y, por ello, los mantienen en casa todo el día. Este enfoque es incorrecto y poco científico.Los bebés duermen tanto porque aún no se han adaptado al entorno externo y mantienen el mismo ritmo que cuando estaban en el útero. Sin embargo, para ayudarles a adaptarse antes, lo mejor es que los padres saquen a sus recién nacidos al aire libre para que tomen el sol cuando hace buen tiempo y las temperaturas son adecuadas. Esto se debe a que los rayos ultravioleta de la luz solar permiten al cuerpo convertir el colesterol de la piel en vitamina D, lo que previene eficazmente el raquitismo.¿Qué beneficios ofrece a los bebés la exposición regular al sol?
Por qué exponer a los bebés a la luz solar:
Más allá de las fuentes alimenticias, los bebés sintetizan la vitamina D principalmente a través de la exposición de la piel a la radiación ultravioleta. Una mayor exposición a la luz solar fortalece la resistencia del cuerpo a las enfermedades, previniendo eficazmente los resfriados y el raquitismo. A partir de los dos meses, los bebés deben pasar un tiempo determinado al aire libre todos los días.En términos generales, el primer periodo dorado para la exposición al sol se produce entre las 9 y las 10 de la mañana y entre las 4 y las 7 de la tarde. Durante estas horas, el aumento de los niveles de rayos ultravioleta A en la luz solar proporciona una excelente oportunidad para acumular la «hormona del sol» del organismo: la vitamina D. Elija los periodos dorados para la exposición al sol: Aunque es beneficioso exponer a los niños a la luz solar de forma regular, es esencial hacerlo correctamente.La piel de los bebés es delicada y vulnerable. La exposición al sol no debe ser directa. Evite las zonas concurridas y la exposición prolongada; en su lugar, coloque al bebé a la sombra bajo los árboles. Si no hay sombra, póngale un gorro y utilice una sombrilla. La duración de la exposición al sol varía según la estación: la luz solar más suave del invierno permite pasar más tiempo al aire libre.En invierno, esto suele ser entre las 11 y las 12 del mediodía; en primavera y otoño, entre las 10 y las 11 de la mañana; y en verano, entre las 9 y las 10 de la mañana. El tiempo de exposición debe aumentarse gradualmente, empezando por 10 minutos y llegando hasta 30 minutos. Asegúrese de que el niño se hidrate adecuadamente después de la exposición al sol. Es fundamental prolongar el tiempo de exposición de forma gradual, de diez minutos a una hora, alternando idealmente los periodos de exposición al sol con descansos a la sombra.Si durante la exposición al sol se producen síntomas como dolor de cabeza, mareos, palpitaciones, enrojecimiento de la piel o dolor ardiente, busque inmediatamente la sombra para descansar. Ofrezca bebidas frescas o agua ligeramente salada, o limpie suavemente al niño con agua tibia.
¿Qué partes del cuerpo deben exponerse?
Evite la luz solar directa en los ojos; la parte posterior de la cabeza, las nalgas, las manos y los pies son adecuadas.
Algunos recordatorios útiles:
1. La luz solar debe entrar en contacto directo con la piel. La exposición a través del cristal o sobre la ropa reduce la eficacia de los rayos UV en más de un 30 %.
2. Evite tomar el sol con el estómago vacío o durante la hora siguiente al desayuno.
3. Proteja los ojos de los bebés con gafas de sol mientras toman el sol, o utilice una pequeña sombrilla para darles sombra en la cabeza cuando estén tumbados.Evite la exposición prolongada, ya que puede quemar la piel de su bebé y causar efectos adversos. 4. Comience con 5-10 minutos de exposición al sol y aumente gradualmente la duración. Limite cada sesión a no más de 30 minutos. Tomar el sol a diario y de forma constante es esencial para lograr una salud óptima y prevenir enfermedades.
5. Los bebés que presenten síntomas de raquitismo o que nunca hayan tomado aceite de hígado de bacalao o suplementos de calcio no deben tomar el sol. Primero deben tomar suplementos de vitamina D durante un tiempo antes de exponerse a la luz solar.
6. La exposición al sol puede provocar ocasionalmente fotodermatitis. Debido a la sequedad de la piel o a la irritación del polen, los bebés pueden desarrollar eritema, pápulas o descamación localizada después de la exposición al sol.El consumo de ciertos alimentos como las hojas de mostaza, la verdolaga, los pensamientos de campo o los higos antes de la exposición al sol también puede desencadenar erupciones cutáneas fotosensibles o dermatitis inducida por el sol. Cuatro consideraciones clave para la exposición al sol La luz solar es el mejor activador natural de la vitamina D. Después de soportar un invierno largo y frío, muchas madres llevan con entusiasmo a sus hijos al aire libre para favorecer el desarrollo saludable de los huesos.Sin embargo, tomar el sol requiere una cuidadosa consideración del momento y el método. 1. Elija el momento adecuado. Después del primer mes, se puede llevar a los bebés al aire libre con regularidad para que se expongan al sol. El período óptimo es entre las 6 y las 10 de la mañana, cuando los rayos infrarrojos son fuertes y los rayos ultravioleta son relativamente débiles, lo que favorece el metabolismo.Entre las 4 y las 5 de la tarde, la luz solar contiene una mayor proporción de rayos X dentro del espectro ultravioleta. Esto favorece la absorción intestinal de calcio y fósforo, refuerza la constitución física y favorece la calcificación ósea normal. Es fundamental evitar la exposición prolongada al sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, especialmente entre el mediodía y las 4 de la tarde, independientemente de la estación del año. Durante este periodo, los rayos ultravioleta del sol son más intensos, lo que supone un riesgo significativo de daños en la piel.
La duración de cada sesión de exposición al sol debe determinarse en función de la edad del bebé, pasando gradualmente de diez minutos a una o dos horas.
También se pueden realizar varias sesiones de 15 a 30 minutos al día. Si la piel del bebé se enrojece, suda en exceso o su pulso se acelera, regrese a casa inmediatamente. Ofrézcale bebidas frescas o agua ligeramente salada, o frótelo suavemente con una esponja y agua tibia.También puede permitir breves periodos de exposición al sol seguidos de descanso a la sombra. 2. Preste atención a las zonas expuestas. Evite la luz solar directa sobre la cabeza y no tome el sol a través del cristal. Algunas madres, por miedo a las corrientes de aire, exponen a los bebés a la luz solar a través de las ventanas, sin saber que el cristal transmite débilmente los rayos ultravioleta. La mayor parte de la radiación UV se bloquea, lo que disminuye la eficacia de la luz solar.
3. Evite bañar al bebé antes de exponerlo al sol. No se debe tomar el sol con el estómago vacío, y no es recomendable bañar al bebé antes. El baño puede eliminar el 7-dehidrocolesterol, precursor de la síntesis de vitamina D activa en la piel, lo que disminuye su función de promover la absorción de calcio.Algunas madres, por miedo a que sus bebés se resfríen, les ponen gorros, guantes y mascarillas para exponerlos al sol. Sin embargo, este enfoque va en contra del propósito de tomar el sol. La luz solar primaveral contiene rayos UV significativamente más débiles que la del verano, lo que dificulta que los rayos UV penetren en la ropa y lleguen a la piel de forma eficaz. Tomar el sol debe adaptarse a la temperatura ambiente, exponiendo tanta piel como sea razonablemente posible. Además, el exceso de ropa puede provocar sudoración durante la actividad, y la exposición a corrientes de aire después de la transpiración aumenta la susceptibilidad a los resfriados.
¿Sabes cómo tomar el sol con tu bebé?
Con cielos azules, nubes tenues y un sol brillante, el buen tiempo de la primavera tienta a quienes han estado encerrados todo el invierno a salir a pasear o a tomar el sol. Sin embargo, sabemos que la luz solar aparentemente suave de la primavera puede ser más dañina que el sol abrasador del verano. Las clínicas dermatológicas de los hospitales ya están viendo un aumento constante de pacientes con dermatitis, especialmente entre los niños.> Limite la exposición de su bebé al sol a no más de media hora
Con la llegada de la primavera, muchas madres ansiosas se apresuran a sacar a sus bebés a tomar el sol. Entre los beneficios se encuentran disfrutar del brillante sol primaveral y del aire fresco, al tiempo que se ayuda a los bebés a complementar la vitamina D para favorecer la absorción de calcio. Sin embargo, los médicos advierten a las madres impacientes: el aire primaveral contiene sustancias que pueden ser perjudiciales para la piel del bebé. Por lo tanto, cuando saque a su bebé a tomar el sol, es mejor no superar la media hora.
¿Qué sustancias son estas? Son el polen y las bacterias que abundan en el aire primaveral. Estos elementos pueden dañar a los bebés, cuyo sistema inmunológico aún se está desarrollando.
Las alergias cutáneas y el picor son los problemas más comunes a los que se enfrentan los bebés en primavera.Los expertos médicos explican que el rostro de los bebés es la parte más vulnerable a la exposición al polen y a las bacterias. Además, ciertas longitudes de onda de la luz solar pueden irritar su piel. Estos factores pueden provocar sequedad, alergias y otros síntomas. Para proteger la delicada piel, los especialistas recomiendan limitar la exposición al sol a menos de 30 minutos. Después, asegúrese de que su bebé beba mucha agua y aplíquele una crema hidratante específica para bebés.
Prevenir las quemaduras solares en los niños durante la exposición al sol
En los días soleados, los padres suelen disfrutar llevando a sus pequeños al aire libre para que se expongan al sol, ya que les permite respirar aire fresco y favorece la absorción de calcio, lo que supone un doble beneficio. Sin embargo, los padres deben tener en cuenta que la exposición al sol debe ser moderada, ya que una exposición excesiva conlleva el riesgo de quemaduras solares.
Cuando los niños se exponen a la luz solar, su piel no solo absorbe calor, sino que también absorbe una cantidad significativa de luz para producir vitamina D. La luz solar contiene radiación de varias longitudes de onda: los rayos de onda corta proporcionan alta energía, mientras que los rayos de onda larga proporcionan radiación de diferentes longitudes de onda.Los rayos X de la luz solar son rayos de longitud de onda extremadamente corta. Afortunadamente, la capa protectora de la atmósfera evita que estos rayos dañen el cuerpo humano, y la pigmentación de la piel también la protege contra la radiación ultravioleta.
Sin embargo, los rayos de longitud de onda corta de la luz solar pueden penetrar en la atmósfera. Las personas con defensas naturales más débiles no pueden soportar una exposición prolongada al sol; deben limitar el tiempo de exposición a la luz solar intensa a no más de 15 minutos.
Los bebés propensos a las alergias deben limitar su exposición al sol
Para los bebés con piel sensible, la forma más eficaz de prevenir las reacciones alérgicas es minimizar el contacto con los alérgenos. Por lo tanto, es esencial una protección completa cuando se sale al aire libre. Los bebés con piel sensible deben limitar su exposición al sol en primavera, especialmente aquellos con antecedentes de dermatitis inducida por el sol o eccema estacional. Deben evitar la luz solar en la medida de lo posible y abstenerse de utilizar productos alcalinos para el cuidado de la piel o jabón.Además, los padres deben minimizar la asistencia de los bebés propensos a las alergias a eventos para ver las flores. Cuando estén al aire libre, asegúrese de que los bebés lleven cubiertas faciales y mantenga la piel expuesta al mínimo. Cuidados después de la exposición al sol Después de la exposición al sol, los padres deben aumentar la ingesta de alimentos ricos en vitamina A, verduras frescas y frutas para mantener la función saludable de la piel.Los padres deben minimizar o evitar dar a los bebés sustancias fotosensibilizantes que puedan desencadenar la dermatitis primaveral, como la colza, las espinacas, la lechuga y los higos.
Además, cuando se airee la ropa de cama y la ropa al aire libre en primavera, se debe evitar colocarlas debajo de los árboles. Al recogerlas, se deben sacudir bien para eliminar cualquier insecto que pueda haberse posado en ellas.En las habitaciones, especialmente en aquellas con aire acondicionado central, asegúrese de ventilar regularmente abriendo las ventanas para mantener el aire fresco y en circulación. Durante el tiempo libre, lleve a su bebé al aire libre para que disfrute del aire de la naturaleza y se deleite con el cálido sol; seguro que lo agradecerá.
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