Seis razones detrás de las fiebres otoñales en los bebés que toda madre debería conocer
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El clima impredecible del otoño hace que los bebés sean especialmente vulnerables a las enfermedades, sobre todo a los resfriados y la fiebre. Pero, ¿saben los padres a partir de qué temperatura se considera que un bebé tiene fiebre? ¿Qué causa la fiebre en los bebés? ¿Y cómo se debe actuar cuando un bebé tiene fiebre? Seis causas comunes de fiebre en los bebés 1. Resfriado común El otoño aumenta la susceptibilidad a los resfriados, ya sean comunes o relacionados con la gripe, las enfermedades más frecuentes en los bebés. Son posibles tanto las infecciones bacterianas como las víricas.
Los síntomas varían, incluyendo fiebre, pérdida de apetito, malestar gastrointestinal, diarrea y problemas de oído, nariz o garganta.
Los médicos suelen recetar un tratamiento sintomático junto con reposo e hidratación, y la recuperación suele producirse en un plazo de 3 a 5 días.
Sin embargo, una atención inadecuada puede dar lugar a complicaciones como otitis media, encefalitis o meningitis, lo que supone un riesgo de fiebre alta superior a 39 °C.
2. Inflamación de oídos, nariz y garganta
Las condiciones secas del otoño pueden provocar que los bebés desarrollen calor, que a menudo se manifiesta como inflamación en los oídos, la nariz y la garganta. Esto suele presentarse como enrojecimiento e hinchazón, derivados de una infección viral.
Los síntomas varían, pero suelen incluir fiebre, tos, secreción nasal y garganta roja e hinchada (lo que a menudo provoca reticencia a alimentarse).
Los médicos recetarán un tratamiento sintomático junto con reposo y una mayor hidratación, y la recuperación suele producirse en un plazo de 3 a 5 días.
Esta afección conlleva el riesgo de complicaciones como otitis media, mastoiditis y neumonía, que pueden provocar fiebre alta superior a 39 °C.
3. Encefalitis y meningitis
Los bebés de entre 6 meses y 3 años son los más susceptibles a estas afecciones.
El síntoma más característico y peligroso es una fiebre alta que a menudo supera los 39 °C. Esto va acompañado de letargo, mirada perdida, falta de apetito y, potencialmente, convulsiones.
Es esencial acudir al médico de inmediato. El único método de diagnóstico disponible actualmente es la punción lumbar (punción espinal). (Se trata de un procedimiento médico seguro realizado por profesionales; los padres no deben preocuparse).
A los pacientes hospitalizados con encefalitis se les suelen administrar medicamentos para reducir la presión intracraneal y antivirales. Los pacientes hospitalizados con meningitis requieren tratamiento con antibióticos, y la recuperación dura aproximadamente entre 2 y 3 semanas.
Debido al riesgo de complicaciones graves, como discapacidad auditiva y visual, discapacidad intelectual, disfunción neurológica (parálisis cerebral) e incluso la muerte, esta afección es muy peligrosa.
4. Abrigarse en exceso, fiebre por dentición, calor del verano
Las fiebres que se producen por estas causas suelen ser transitorias y no suponen ningún peligro, pero a menudo los padres las pasan por alto.
Si el bebé se mantiene activo, alerta y tiene buen apetito, es posible que la fiebre leve se deba simplemente a que lleva demasiada ropa o a que la habitación está demasiado caliente. Normalmente, basta con ajustar la temperatura ambiente para resolver el problema.
5. Vacunas
Muchos bebés experimentan fiebre leve después de la vacunación, aunque a menudo se producen reacciones más pronunciadas después de la vacuna combinada contra la difteria, la tos ferina y el tétanos (DTP).
Evite las vacunas si su hijo no se encuentra bien o tiene un resfriado, para evitar confusiones con los síntomas relacionados con la vacuna.
El periodo de 72 horas tras la vacunación constituye el periodo de observación de la fiebre. Si la fiebre persiste más allá de este periodo, es poco probable que esté relacionada con la vacuna, por lo que los padres deben evaluarla por separado.
6. Infecciones del tracto urinario
Los bebés menores de un año son susceptibles, independientemente de su sexo. En las niñas, la contaminación suele producirse a través de materia fecal o pañales sucios; en los niños, suele ser consecuencia del reflujo vesicoureteral.
Más allá de la tendencia a desarrollar fiebres superiores a 38,5 °C, los síntomas externos suelen ser sutiles.
Al tratarse de infecciones bacterianas, el tratamiento médico suele consistir en antibióticos, y la recuperación tarda aproximadamente dos semanas.
Las posibles complicaciones incluyen insuficiencia renal y abscesos renales.
Métodos caseros para bajar la fiebre
Si la temperatura corporal ronda los 38 °C durante el baño, o antes de que surta efecto el medicamento antipirético recetado, las madres pueden utilizar agua tibia para esponjar o bañar al bebé y bajarle la temperatura.Sin embargo, nunca utilice alcohol para limpiar el cuerpo del bebé con el fin de refrescarlo. El alcohol disipa el calor demasiado rápido, lo que provoca que el bebé tiemble o incluso tenga convulsiones, lo que puede ser peligroso. Almohadas de hielo Los bebés con fiebre necesitan mucho descanso. Se puede preparar una almohada de hielo específica para niños; envuélvala en una toalla y utilícela como almohada para que el bebé duerma. Además de leer las instrucciones, asegúrese de que la almohada de hielo no entre en contacto directo con el cuello del bebé o por debajo de él, y vigile si presenta signos de somnolencia o letargo durante su uso.
Para fiebres leves o cuando se necesita un enfriamiento adicional entre las dosis de la medicación recetada, se pueden utilizar parches refrescantes disponibles en el mercado. Sin embargo, consulte a su médico antes de utilizarlos. Aunque estos parches pueden reducir la fiebre a través de la absorción cutánea, su eficacia está limitada por la zona de aplicación y deben utilizarse como medida complementaria.
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