Cómo aliviar el hipo persistente
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Todo el mundo tiene hipo de vez en cuando, aunque los episodios persistentes no son normales. Un hipo ocasional después de la cena entra dentro de lo normal, mientras que los hipos frecuentes se deben invariablemente a problemas subyacentes. Del mismo modo, es aconsejable emplear métodos científicos para resolverlos, ya que pocos buscan medicación para esta afección. Por lo tanto, algunos remedios sencillos pueden resultar útiles.
Aunque el daño potencial de los hipos sigue siendo discutible, su impacto en la vida diaria es innegable. Pueden causar una considerable vergüenza en entornos sociales y profesionales, especialmente cuando son persistentes. Además de perturbar el trabajo, los hipos frecuentes distraen a las personas y disminuyen la productividad.
Entre nuestras cavidades torácica y abdominal se encuentra una gruesa membrana muscular parecida a una tapa, conocida como diafragma, que separa estos dos espacios. Al igual que otros órganos del cuerpo, el diafragma posee su propia distribución neural y suministro sanguíneo.Cuando los estímulos que desencadenan el hipo llegan al cerebro, este envía señales que provocan contracciones paroxísticas y espasmódicas del diafragma, lo que da lugar al hipo.
El hipo persistente o intratable suele deberse a emergencias como la encefalopatía, la uremia o la cetoacidosis diabética.Numerosas enfermedades graves también pueden provocar hipo intratable. En particular, el hipo persistente en pacientes críticos suele indicar un mal pronóstico. El tratamiento del hipo debe abordar primero la afección subyacente, seguido del tratamiento sintomático. Los siguientes métodos sencillos pero prácticos pueden interrumpir el reflejo neural para detener el hipo:
1. Distraiga a la persona para aliviar la tensión y eliminar los estímulos adversos.
2. Respire profundamente, mantenga la respiración el mayor tiempo posible y luego exhale. Repita varias veces.
3. Beba agua hirviendo, especialmente agua tibia, dando grandes sorbos y tragando por etapas.
4. Lávese bien las manos, introduzca el dedo índice en la boca y estimule suavemente la faringe.
5. Inhale una mezcla de 90 % de oxígeno y 10 % de dióxido de carbono de una bolsa de plástico.
6. Mastique y trague rodajas de jengibre.
5. Inhale desde una bolsa de plástico que contenga una mezcla de 90 % de oxígeno y 10 % de dióxido de carbono.
6. Mastique y trague rodajas de jengibre.
7. Lava puerros crudos, extrae el jugo y consúmelo por vía oral.
8. Toma 20 cálices de caqui (el extremo del tallo de los caquis frescos o secos) por dosis. Hierve en agua hasta obtener 100 ml, divididos en dos dosis de 50 ml. Se pueden añadir semillas de puerro a la decocción según sea necesario.
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