La hora óptima para acostar a los bebés
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Muchos padres creen que, siempre que la dieta y el ejercicio de sus hijos sean adecuados y se garantice la suplementación con calcio, el desarrollo de la estatura no se verá afectado. Esto no es del todo cierto, ya que los patrones de sueño también influyen significativamente en el crecimiento del niño. Entonces, ¿cuál es la hora óptima para acostar a los bebés?
A los 5-6 meses, los bebés deberían dormir toda la noche, y los padres no tienen por qué despertarlos para darles de comer.En esta etapa, acostar al bebé entre las 9 y las 10 de la noche le permite dormir hasta la mañana siguiente. Esto no solo establece hábitos de sueño saludables, sino que también proporciona a las madres el descanso que tanto necesitan después de un día de trabajo. La hora óptima para acostar a los bebés (Red de Salud Pública) Para los bebés mayores de 18 meses, lo ideal es acostarlos a las 9 o 10 de la noche.A medida que los niños maduran, desarrollan modales y establecen rutinas beneficiosas. Fomentar una participación social limitada en esta etapa proporciona valiosas oportunidades para la autoexpresión, lo que fomenta la seguridad en sí mismo y la confianza. Los padres pueden llevar a sus hijos a pequeñas reuniones, ya sean familiares o con amigos, para crear interacción social y exponerlos a nuevos entornos. Esto amplía los horizontes del niño al tiempo que cultiva una conducta social elegante.
Bebés: necesitan entre 16 y 18 horas
Niños en edad preescolar: necesitan entre 11 y 12 horas diarias
Niños en edad escolar: necesitan al menos 10 horas
Adolescentes: necesitan entre 9 y 10 horas
Adultos: necesitan entre 7 y 8 horas
Muchos niños duermen entre media hora y una hora menos de lo necesario cada día.Esto puede parecer insignificante, pero, como cualquier deuda, la deuda de sueño debe pagarse tarde o temprano. La acumulación de falta de sueño puede provocar déficit de atención, disminución de la motivación para aprender y bajo rendimiento académico. Es fundamental comprender los tiempos óptimos de sueño de su bebé y aplicar las medidas adecuadas para ayudarle a conciliar el sueño rápidamente. Entonces, ¿cómo podemos mejorar el sueño de un bebé? Para interpretar las señales que da su bebé durante el sueño, primero debe comprender la naturaleza del sueño infantil.Por lo general, los bebés necesitan entre la mitad y dos tercios de su día para dormir. El sueño humano no es simplemente un estado de sueño profundo, sino que comprende dos fases distintas: el sueño con movimientos oculares rápidos (REM) y el sueño sin movimientos oculares rápidos (NREM). Estas fases se alternan cíclicamente a lo largo de la noche.Durante el sueño REM, las ondas cerebrales se asemejan a las de la vigilia tranquila y son más activas que en el sueño NREM. Esta fase se caracteriza por movimientos oculares rápidos bajo los párpados cerrados, y es cuando se producen la mayoría de los sueños de los adultos. El sueño de los bebés también sigue estas dos fases, aunque con diferencias claras respecto a los adultos.En primer lugar, el sueño REM constituye una mayor proporción del sueño de un bebé: desde el nacimiento hasta los dos meses, representa aproximadamente la mitad de su tiempo total de sueño, disminuyendo posteriormente al 30-40 %, mientras que los adultos suelen experimentar solo el 20 %. En segundo lugar, los bebés suelen entrar en la fase REM inmediatamente después de conciliar el sueño, mientras que los adultos primero pasan aproximadamente una hora en la fase no REM.
Esta mayor proporción de sueño REM en los bebés está intrínsecamente relacionada con sus necesidades de desarrollo. Los científicos reconocen ampliamente que este sueño REM activo proporciona suficiente estimulación interna para garantizar el desarrollo adecuado del sistema nervioso del bebé. Esto explica por qué los bebés suelen parecer «dormilones inquietos»: los movimientos oculares, las expresiones faciales peculiares, la respiración irregular y los movimientos ocasionales de las extremidades son fenómenos normales, y las madres no deben preocuparse.
Si un bebé se excita demasiado durante el juego diurno o experimenta una estimulación excesiva, como ruidos fuertes o la aproximación de personas u objetos que le dan miedo, puede llorar o despertarse sobresaltado por la noche. Esto tampoco es motivo de alarma. La actitud tranquila de la madre, su voz suave y su tacto reconfortante tranquilizarán al bebé. Siempre que el niño se mantenga generalmente contento, estos episodios rara vez causan efectos duraderos o graves.
Otra situación habitual es que el bebé llore antes de acostarse y resulte difícil calmarlo. Esto suele deberse a que no se le ha acostado a la hora habitual, el entorno ha cambiado o ha estado jugando con demasiada energía antes de acostarse. Aunque tenga sueño, sigue sin poder tranquilizarse.En tales casos, la madre debe mantener primero la calma. Masajear suavemente al bebé, acariciarlo o acunarlo con suavidad, o tararear melodías tranquilas puede calmarlo gradualmente. Bajo ninguna circunstancia se debe sacudir o golpear al bebé con fuerza.
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