¿Por qué mi bebé grita constantemente como un pequeño megáfono?
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Xixi tiene casi tres años y en casa lo miman como a un pequeño emperador. Le dan todo lo que quiere. Si no se sale con la suya inmediatamente, empieza a gritar a pleno pulmón. También utiliza gritos fuertes para expresar su fuerte resistencia a las cosas que no le gustan o se niega a hacer, lo que es un verdadero dolor de cabeza para mamá y papá:En primer lugar, les preocupa que gritar constantemente a pleno pulmón pueda dañar su voz. Además, esta tendencia a levantar la voz a la menor provocación parece perjudicial para el desarrollo de un carácter equilibrado.Entonces, ¿cómo se debe abordar este hábito de los arrebatos ruidosos?
¿Por qué el bebé actúa como un pequeño altavoz, gritando constantemente? (Red de Salud Pública)
La psicología de un bebé no es tan sencilla como los adultos podrían suponer. Poseen emociones ricas y matizadas, que se vuelven cada vez más variadas a medida que viven más experiencias. Sin embargo, su inmadurez les impide analizar racionalmente las situaciones antes de actuar, lo que les lleva a seguir sus impulsos. Por lo tanto, al escuchar los gritos fuertes de un bebé,los padres deben discernir primero la causa subyacente detrás del arrebato para implementar respuestas específicas. Esto no solo minimiza el daño a largo plazo de las cuerdas vocales por los gritos persistentes, sino que también permite una intervención temprana durante el período crítico del desarrollo psicológico. Dicha intervención aborda los comportamientos indeseables y los problemas emocionales, al tiempo que fomenta el pleno desarrollo del intelecto, las emociones, la afectividad y la fuerza de voluntad del niño. Protege y mejora su bienestar mental y la formación saludable de su personalidad.
Entonces, ¿en qué circunstancias puede un bebé recurrir al llanto?
1. Sentirse desatendido: los bebés tienen una profunda necesidad de atención por parte de los adultos, que no solo es un requisito fisiológico y de seguridad, sino también una necesidad psicológica y emocional esencial. Cuando se sienten ignorados por sus padres, pueden recurrir a comportamientos agresivos o a gritos para expresar su insatisfacción, buscando recuperar la atención de sus padres a través de esta falta de seguridad.Algunos padres, especialmente tras la llegada de un segundo hijo, notan que el mayor tiende a tener frecuentes arrebatos, a desafiar a los padres o a intimidar a los hermanos menores. A menudo, esta es simplemente su forma de decirles a mamá y papá: «¡Me estáis descuidando!».El niño está bajo presión: si un niño es reprendido por un profesor en la guardería o tiene dificultades para llevarse bien con otros niños, puede experimentar un cierto nivel de estrés. Sin embargo, debido a su corta edad y a su falta de experiencia en el manejo de este tipo de situaciones, no puede resolver esta presión interna por sí mismo. Cuando el estrés acumulado se vuelve demasiado grande o persiste durante demasiado tiempo, el niño puede volverse irritable y recurrir a gritos o métodos similares para expresar sus emociones. En realidad, se trata de una forma de liberación emocional para el niño.
3. El niño busca alcanzar sus propios objetivos, ya sea persuadir a los padres para que accedan a sus deseos o resistirse a las restricciones parentales. Por ejemplo, cuando un niño desea algo y sus padres no pueden concedérselo inmediatamente, puede recurrir a gritos para intentar conseguir la concesión de los padres.Otros niños, cuando están muy concentrados en una actividad, pueden enfadarse mucho si sus padres los interrumpen, y expresan su enfado con gritos o rabietas.
Estrategias para afrontar la situación:
1. Fortalecer la comunicación entre padres e hijos: los padres deben reservar tiempo cada día para interactuar con sus hijos, por ejemplo, charlando, compartiendo historias o jugando a juegos sencillos. Comprender con precisión las emociones del niño permite consolarlo a tiempo.Los padres que estén planeando tener un segundo hijo o los que ya tengan uno deben prestar especial atención a calmar los sentimientos del hijo mayor. Evite descuidar al hermano mayor mientras atiende al menor. Involúcrelos en el cuidado de su hermano o hermana, permitiéndoles desarrollar un sentido de la responsabilidad como hermanos mayores a través de las tareas parentales compartidas.
2. Explique principios sencillos y comprensibles:Una vez que los niños pueden comprender el lenguaje, los padres deben cultivar conscientemente su autocontrol explicándoles principios sencillos. Cuando un niño intenta conseguir demandas irrazonables llorando, los padres deben intervenir rápidamente con una postura firme. Utilice un lenguaje y expresiones decididas para dejar claro que las concesiones de los padres no se conceden debido a los arrebatos del niño. Este enfoque hará que el niño ajuste rápidamente su respuesta emocional.Una vez que el niño se haya calmado, los padres deben volver a tratar el tema con él, enseñándole a gestionar sus emociones.
3. En el caso de los arrebatos provocados por la frustración o los contratiempos, los padres pueden guiar al niño para que libere adecuadamente estos sentimientos negativos. Esto puede implicar dejarle expresar sus quejas o redirigir su atención hacia juguetes o juegos, enseñándole formas saludables de liberar la presión acumulada.
4. Aprenda a reconocer y reflejar los sentimientos del niño en lugar de descartarlos con frases como «No pasa nada» o «No tengas miedo». Este tipo de respuestas invalidan las emociones del niño. En su lugar, utilice frases empáticas como «Entiendo que estés enfadado porque te hemos descuidado». Cuando los niños se sienten aceptados por sus padres, sus emociones comienzan a calmarse de forma natural.
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