Revelando la forma correcta de lavarse la cara
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Después de un día ajetreado, tus manos acumulan bacterias; incluso después de una noche de sueño completo, secretan una cantidad significativa de sebo. Así que no des por sentado que solo es necesario lavarse las manos antes de las comidas: lávate bien las manos con jabón antes de limpiarte la cara, manteniéndolas húmedas para evitar añadir una carga adicional durante la limpieza.
Agua
Aunque la calidad y la temperatura del agua pueden parecer detalles sin importancia, ejercen efectos sutiles a largo plazo sobre la piel sensible y frágil. Opta por agua con un nivel de pH ligeramente ácido, ya que se ajusta a las propiedades fisiológicas naturales de la piel.
Espuma
La espuma se refiere a la espuma producida. Cuando utilices un limpiador, intenta crear una espuma espesa y rica. Enjabonar el producto antes de aplicarlo en el rostro minimiza la irritación, reduce la fricción de las palmas de las manos contra la piel y garantiza una limpieza más profunda.
Ángulo
El «ángulo» se refiere a la dirección del masaje facial durante la limpieza. Para mantener la firmeza y la suavidad a largo plazo, los movimientos de las manos deben ser precisos. Es fundamental respetar los ángulos específicos; de lo contrario, en lugar de mejorar el estado de la piel, se puede provocar flacidez.
Secado
Después de la limpieza, presiona suavemente una toalla limpia y seca contra el rostro para absorber el exceso de humedad. Las toallas húmedas pueden albergar bacterias, por lo que debes evitar utilizarlas para secarte el rostro. Seca siempre las toallas al aire libre después de usarlas. Sustituye las toallas cada tres meses, al igual que el cepillo de dientes.
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