Superar la dependencia de las pastillas para dormir: la adicción requiere tratamiento
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Ninguna adicción se puede superar en pocos días o con esfuerzos esporádicos. Para superar cualquier dependencia oculta, primero hay que tener una gran fuerza de voluntad y determinación. La adicción a las drogas es posiblemente la dependencia oculta más difícil de superar, ya que implica no solo dependencia psicológica, sino también física, lo que supone una doble carga para quienes buscan recuperarse.
La dependencia de las pastillas para dormir surge del uso prolongado de medicamentos para el insomnio, que hace que sea imposible dormir sin ellas. Incluso cuando se toman, el sueño sigue siendo deficiente y breve, y se alcanza un mínimo de sueño profundo. En consecuencia, estas personas experimentan letargo durante el día, mientras que la ingesta de dosis elevadas por la noche induce a una somnolencia persistente.Muchos también muestran depresión, inestabilidad emocional e inquietud, y experimentan una profunda angustia. Esta situación resulta frustrante tanto para los médicos como para los pacientes. El problema principal radica en que estos pacientes suelen tener poca resistencia y determinación, lo que dificulta la cooperación eficaz con los profesionales médicos. En consecuencia, el tratamiento suele comenzar con entusiasmo, pero a la larga se tambalea.Aunque los pacientes pueden expresar su deseo de suspender la medicación, a menudo retiran su apoyo ante la más mínima molestia durante el tratamiento. En realidad, con suficiente confianza y perseverancia, junto con una estrecha cooperación con el médico, la recuperación sigue siendo posible.
Antes del tratamiento, el médico debe guiar al paciente para que adquiera confianza. Esto implica ayudarle a comprender la naturaleza del sueño y los diversos síntomas asociados al insomnio, reconocer su patrón específico de insomnio, identificar sus causas subyacentes y determinar qué tipo de insomnio padece.Al mismo tiempo, deben comprender que el insomnio y la medicación representan dos hábitos arraigados en ellos: el hábito prolongado de no dormir y el hábito de depender de la medicación para conciliar el sueño. Utilizando ejemplos cotidianos con los que se puedan identificar, el médico debe ilustrar de forma clara que cualquier hábito puede modificarse.Sin embargo, hay que entender que cambiar un hábito no es tan sencillo como mover una silla. El tratamiento no será fácil, sino que requerirá esfuerzo y tolerancia a ciertas molestias durante el proceso. Con una gran perseverancia y la determinación de que «la perseverancia conduce a la victoria», la recuperación es posible.
En segundo lugar, el médico y el paciente formulan conjuntamente un plan de tratamiento. El médico explica el propósito del tratamiento, los métodos específicos y la posibilidad de sufrir contratiempos durante el proceso. Incluso pueden discutir la posibilidad de «noches de insomnio» y síntomas diurnos como mareos o confusión mental. Estos se destacan como «reacciones normales» durante el tratamiento, y se aconseja al paciente que no se sienta ansioso. La persistencia hará que estos síntomas desaparezcan.
Las personas que deseen dejar de tomar somníferos pueden considerar los tres enfoques siguientes:
(1)
Realizar una hora de actividad física ligera por la tarde, como regar las plantas, cuidar el huerto o fregar el suelo.Reducir al mínimo la ingesta de líquidos a partir del mediodía, evitar las sopas en la cena, cesar la actividad mental una hora antes de acostarse, realizar ejercicio al aire libre durante media hora (por ejemplo, trotar, saltar a la comba) y abstenerse de fumar. Después de la actividad, tomar un baño caliente o sumergir las piernas en agua caliente durante 20 minutos antes de acostarse inmediatamente. Al acostarse, practicar las técnicas de relajación física y adoptar una posición cómoda para dormir, tal y como se describe en «Tratar el insomnio con corrección conductual».
(2)
Si no se siente somnoliento media hora después de acostarse, tome el medicamento para dormir que tiene junto a la cama. (Este medicamento lo receta el médico con antelación. Siguiendo el plan de tratamiento, el paciente toma primero la dosis original, pasando gradualmente a alternativas similares antes de pasar a medicamentos no relacionados para sustituir el medicamento para dormir. Los pacientes no deben preguntar por los medicamentos específicos que se utilizan).Si se concilia el sueño rápidamente al acostarse, pero se interrumpe poco después, también se puede tomar la medicación. Sin embargo, no se debe tomar la medicación si se despierta después de medianoche. En su lugar, siga los métodos mencionados anteriormente para inducir el sueño. Si la mente permanece alerta, levántese y realice alguna actividad, y vuelva a la cama solo cuando vuelva a sentir somnolencia. Bajo ninguna circunstancia se debe tomar la medicación en esta fase.
(3)
Independientemente de la calidad del sueño de la noche anterior, hay que levantarse puntualmente cada mañana y realizar actividades al aire libre.Duerma una siesta de una hora al mediodía. Las personas que no estén acostumbradas a dormir la siesta deben acostarse y descansar durante una hora, despertándose rápidamente para reanudar sus actividades diurnas normales. Durante todo el tratamiento, mantenga actividades intelectuales diarias, como leer libros, periódicos o jugar al ajedrez. Siga estrictamente este horario diario sin desviarse y lleve un diario de su estado.Durante la fase inicial del tratamiento, es posible que experimente somnolencia o confusión mental. Esto se debe a la falta de sueño nocturno o a los efectos de la reducción de la medicación, no a daños cerebrales. La perseverancia, o enjuagarse la cabeza y la cara con agua tibia, aliviará estos síntomas. En ocasiones pueden producirse náuseas o temblores; informe inmediatamente a su médico para que los trate, aunque estas reacciones son poco frecuentes.
Durante el tratamiento, no se obsesione con la duración diaria del sueño. Si puede conciliar el sueño sin medicación innecesaria y despertarse al día siguiente con la mente despejada, renovado y con energía, el tratamiento se considera un éxito y puede darse por concluido.
Superar la dependencia de las pastillas para dormir implica afrontar dos fases especialmente difíciles: inicialmente, ganar confianza y, posteriormente, controlar las molestias durante el cambio o la interrupción de la medicación.Los pacientes suelen flaquear durante estas fases, echando por tierra los progresos anteriores. Sin embargo, con una cooperación constante con el médico y el cumplimiento del plan prescrito, la superación de estos obstáculos garantiza que incluso el insomnio más persistente pueda curarse y la adicción más arraigada pueda superarse.
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