Los cambios de humor del bebé entre la alegría y el desánimo
 Encyclopedic 
 PRE       NEXT 
La capacidad de atención de un niño de dos años suele ser muy corta, lo que lleva a los padres a percibir cambios de humor significativos. En esta etapa, los niños están aprendiendo a ser independientes, y cada éxito les produce una inmensa alegría. Completar una nueva tarea, como dibujar con lápices de colores o resolver un rompecabezas, los llena de orgullo.Sin embargo, cuando no consiguen completar el rompecabezas o se les impide dibujar en la pared, pueden expresar un considerable descontento y frustración.
Para los padres, el mayor reto consiste en apoyar la independencia de sus hijos y, al mismo tiempo, ayudarles a gestionar sus emociones, especialmente las negativas.
Frustración: las emociones del bebé oscilan como un «balancín»
Aunque los niños de dos años comienzan a desarrollar habilidades lingüísticas, su capacidad para comunicarse sigue siendo limitada y, a menudo, no logran expresar sus pensamientos con claridad. Su enfado suele deberse a que los adultos malinterpretan sus intenciones.
Además, los niños de dos años suelen tener dificultades para controlarse cuando se enfrentan a situaciones insatisfactorias. Cuando se les niega algo que desean, sienten que es el fin del mundo.Cuando se les dice que no pueden hacer algo, se sienten completamente privados de elección.
Afortunadamente, su frustración rara vez dura mucho tiempo. Se interesan fácilmente por algo, pero su atención se desvía rápidamente hacia otras cosas nuevas. La concentración de un niño pequeño en una sola actividad rara vez supera los pocos minutos. Por lo tanto, los padres astutos pueden manejar hábilmente las emociones de sus hijos aprovechando esta tendencia a la atención dispersa.
Si tu bebé está triste o frustrado, redirige su atención hacia otra actividad. Por ejemplo, cuando Sisi insistía en jugar con un cuchillo pequeño en la cocina, mamá la llevaba a una palangana con pompas de jabón para distraerla, y pronto se calmaba.Alternativamente, un cambio rápido de escenario logra el mismo efecto: llevar silenciosamente a Sisi de la cocina a su habitación, donde numerosas distracciones, como dinosaurios de juguete o libros, la ayudan a olvidar su descontento anterior. Hablar de los sentimientos y enseñar a reconocer las emociones Aunque la distracción evita los arrebatos emocionales, hablar de los sentimientos sigue siendo vital para los padres.Naturalmente, no se puede esperar que un niño de dos años exprese que se siente enfadado, solo o aburrido, ya que carece del autocontrol suficiente y del vocabulario adecuado para expresar sus sentimientos. Puedes enseñarle a comunicar sus emociones. Frases como «Eso debe de haberte enfadado mucho» o «Pareces bastante triste» ayudan a los bebés a reconocer que hay muchas palabras para describir sus sentimientos internos.Al final, su hijo comprenderá que estos sentimientos son perfectamente normales. ${FDPageBreak}
Por ejemplo: si su hijo tiene dificultades con un rompecabezas cada vez que lo intenta, decirle repetidamente «Vaya, estás muy enfadado por eso» le ayudará a asociar esta frase con sus propias emociones. Alrededor de los tres años, los niños comienzan a comprender el significado de palabras como «enfadado» o «triste», y pronto serán capaces de hablar de sus sentimientos.
Esto no significa que debas pasar por alto los comportamientos inapropiados. Debes comprender sus sentimientos; por ejemplo, pregúntale si está molesto por haber perdido algo o enfadado porque mamá está hablando por teléfono. Luego, déjale claro que gritar o pegar no es aceptable.Aunque es posible que su hijo aún no comprenda del todo estos mensajes, esta comunicación sienta las bases para desarrollar una comprensión: las emociones intensas, incluso las negativas, son perfectamente normales en la vida, pero el comportamiento hiriente y destructivo es absolutamente inaceptable y no se tolerará.
Enseñe a su hijo a distinguir entre emociones positivas y negativas. Cuando esté contento o encantado, puede decirle: «Veo que te gusta mucho comer helado» o «Jugar al escondite con mamá y papá te hace muy feliz, ¿verdad?». Esto le ayuda a diferenciar entre sentimientos positivos y negativos, y le enseña que todas las emociones, ya sean agradables o desagradables, son partes perfectamente normales de la vida.
Aprender a gestionar las emociones y comprender a los demás
La mayoría de los niños de dos años son egocéntricos y no comprenden que los demás también tienen sentimientos. Una vez que su hijo sea capaz de identificar sus propias emociones, empezará a aplicar esas palabras a los demás.
Un niño de dos años que ha hablado sobre la ira con su madre comprenderá lo que se siente al estar enfadado. Cuando mamá dice: «Cariño, yo también estoy enfadada», el niño se da cuenta de que mamá experimenta los mismos sentimientos. Esto marca el comienzo de la empatía y el reconocimiento de las emociones de los demás. Esta capacidad no se desarrolla de la noche a la mañana, sino que es un proceso largo y gradual que abarca toda la infancia.
La infancia es el período óptimo para enseñar a los bebés a comprender sus propias emociones y las de los demás. Por lo tanto, la educación temprana debe abordar con frecuencia temas emocionales. Al explicar por qué un comportamiento es correcto o incorrecto, demuestre los sentimientos de los demás: «No pegamos a las personas porque les duele y les entristece» o «¿No te sentirías molesto si alguien te hiciera eso a ti?».
Dominar las propias emociones, comprender los sentimientos de los demás y tratar a las personas con amabilidad ayudará en gran medida al éxito futuro del niño en la sociedad. Si un niño no aprende estas lecciones, la vida que le espera puede resultar considerablemente difícil.
Aprovechar el poder emocional del juego para ampliar los horizontes emocionales
Otro enfoque consiste en ampliar los horizontes emocionales de su hijo mediante juegos de rol en el suelo con juguetes o peluches. Esto le ayuda a comprender mejor las diferencias humanas. Por ejemplo, puede describir cómo a un animal le gusta que le hagan cosquillas y a otro no.Si su hijo experimenta miedo con frecuencia, los juegos de rol ofrecen una solución excelente. Puede representar situaciones como la de mamá yendo al trabajo, lo que incita a su hijo a imaginar lo que podría suceder a continuación y luego trabajar juntos para resolver estas situaciones. Estos juegos se graban profundamente en la mente del niño. Aunque son sencillos, los juegos de simulación son un medio muy eficaz para recopilar información, lo que le permite comprender lo que piensa y siente su hijo. Ofrecen una excelente oportunidad para construir una relación más armoniosa entre usted y su hijo.
 PRE       NEXT 

rvvrgroup.com©2017-2026 All Rights Reserved