Cinco cosas que los padres deben hacer y cinco que no deben hacer al recoger a sus hijos de la guardería
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Cuando un niño empieza a ir a la guardería, toda la familia puede experimentar diversos grados de preocupación: ¿Comerá lo suficiente en la guardería? ¿Nos echará de menos? ¿Podría ser acosado por otros niños?… En consecuencia, al recogerlo, surgen muchos temas nuevos. Para ayudar a los niños a adaptarse mejor a la vida en la guardería, proponemos las siguientes «cinco cosas que hay que hacer» y «cinco cosas que no hay que hacer» para que los padres las tengan en cuenta. Las «cinco cosas que hay que hacer» 1.Caminar a casa
Después de pasar todo el día lejos de la familia, los niños pueden mostrarse muy pegajosos al reunirse con ella. Aunque es apropiado darles un abrazo cariñoso, insista en que caminen a casa de forma independiente. Los niños de esta edad son perfectamente capaces de caminar solos a casa. Además, esta práctica transmite sutilmente el mensaje de que están creciendo, lo que fomenta la madurez psicológica.
2. Mantener la calma
Empezar la guardería es un acontecimiento importante para la familia. Es normal que los niños muestren signos de dificultad de adaptación al principio. De hecho, su adaptación a la vida en la guardería suele verse influida por el entorno y la actitud de los adultos. Después de recoger a su hijo, es aconsejable mantener el ambiente tranquilo habitual en casa. Evite hacer demasiado hincapié en las preocupaciones sobre la guardería, ya que esto puede aumentar la ansiedad del niño.La actitud serena de los padres proporciona un entorno externo favorable para que el niño se adapte rápidamente a la vida en la guardería. 3. Compartir la alegría Entrar en un entorno desconocido puede causar presión psicológica a los niños. La mejor manera de aliviarla es relajando su tensión. Cuando el niño regresa a casa, los padres deben guiarlo conscientemente para que recuerde los momentos felices de su día en la guardería. Por ejemplo: «¿Has hecho nuevos amigos?», «¿Qué juegos divertidos te ha enseñado la profesora?».Compartir estas experiencias con entusiasmo, calma y un poco de envidia ayuda a los niños a crear asociaciones emocionales positivas y a adaptarse rápidamente a la vida en la guardería. 4. Comunicación proactiva Para facilitar una rápida adaptación, los padres deben interactuar activamente con sus hijos. Hablar sobre su día en la guardería, comentar los nuevos amigos que han hecho, leer sus cuentos favoritos o jugar juntos a juegos divertidos: estas interacciones son esenciales.
5. Cooperación activa
La vida en la guardería difiere significativamente de la vida en casa. Los padres deben informarse de forma proactiva sobre las actividades diarias, los juegos y el aprendizaje de sus hijos en la guardería. Es importante comprender en profundidad las expectativas de la guardería respecto al niño y cooperar activamente con ella. Es esencial mantener unos estándares coherentes y unificados para el niño tanto en casa como en la guardería.Cinco cosas que hay que evitar
1. Anticipación de bebidas azucaradas
Es habitual ver a padres que llegan a recoger a sus hijos con una botella de bebida azucarada, por miedo a que el niño no haya bebido suficiente agua en la guardería. En realidad, la «anticipación diaria de bebidas azucaradas» puede alterar la rutina normal de hidratación del niño en la guardería y, con el tiempo, afectar a su salud. Recomendamos que los niños beban agua sin gas, ya que contiene oligoelementos esenciales que no se encuentran en las bebidas azucaradas.
2. Preguntas inquisitivas
Aunque es comprensible que las familias echen de menos a sus hijos después de pasar todo el día separados, bombardearlos con preguntas al volver puede resultar molesto. Esto puede reforzar la sensación de incomodidad que les produce asistir a la guardería, ya que las emociones de los niños se ven influidas por su entorno. La tensión o el comportamiento inusual de los adultos pueden afectar directamente a los niños y causarles ansiedad.
3. Indulgencia y permisividad
Cuando los niños se sienten infelices, a menudo muestran rabietas inexplicables. Los niños recién matriculados pueden mostrar ocasionalmente un comportamiento pegajoso o terco. En esos momentos, los padres deben evitar compadecerse de ellos. En su lugar, deben redirigir su atención para aliviar su angustia. Bajo ninguna circunstancia se debe consentir a los niños ni permitirles que se comporten mal.
4. Compensación con aperitivos
Algunos padres, por temor a que sus hijos no coman lo suficiente en la guardería, les ofrecen una variedad de aperitivos para que elijan al regresar a casa. Esta práctica, en realidad, desalienta las comidas nocturnas adecuadas, ya que los niños anticipan los suplementos diarios de aperitivos y conscientemente «ahorran espacio» durante las cenas en la guardería. Con el tiempo, esto puede afectar negativamente su salud.
5. Dar por buenas las versiones parciales
Los padres pueden sentirse incómodos con los niños recién matriculados y bombardearlos con preguntas. En esta etapa, los niños suelen confundir la imaginación con la realidad, lo que les lleva a dar respuestas que no se ajustan a los hechos.
Por ejemplo, cuando surgen conflictos entre los niños, pueden decir: «Fulano me ha pegado». En tales situaciones, los padres deben evitar dar por buenas las versiones parciales.Además, los niños suelen responder a las preguntas centrándose en el final de la misma. Por ejemplo, si un adulto pregunta: «¿Te has mojado los pantalones hoy?», el niño podría responder: «Me he mojado los pantalones». O si se le pregunta: «¿Has comido lo suficiente?», podría responder simplemente: «He comido». Por lo tanto, es aconsejable que los padres se comuniquen regularmente con el personal de la guardería para obtener una visión objetiva de la situación de su hijo en la guardería, evitando así malentendidos innecesarios.
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