Un entorno doméstico deficiente puede contribuir a la hiperactividad de los niños
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El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es una afección a la que los niños son especialmente susceptibles. Sin embargo, dado que los niños pequeños suelen tener dificultades para expresar sus síntomas, los padres deben estar atentos. En los últimos años, hemos observado un notable aumento de los casos de TDAH, lo que ha suscitado una gran preocupación entre muchos padres. ¿Qué causa el TDAH en los niños y cuáles son sus síntomas?
I. Causas del TDAH
1. Factores genéticos
Las investigaciones actuales indican que este trastorno está relacionado con factores genéticos, con un coeficiente de heredabilidad de 0,75-0,91. El modo de herencia sigue sin estar claro, pero puede implicar una herencia poligénica. Los estudios de genética molecular sugieren una asociación con polimorfismos en los genes de los receptores de dopamina.
2. Factores neurofisiológicos
Los niños con TDAH suelen presentar electroencefalogramas (EEG) anormales, caracterizados principalmente por un aumento de la actividad de ondas lentas. El análisis del espectro de potencia de los EEG revela un aumento de la potencia de las ondas lentas, una reducción de la potencia de las ondas alfa y una disminución de la frecuencia media. Esto sugiere un retraso en la maduración del sistema nervioso central o una excitación cortical insuficiente en los niños afectados.
3. Lesión cerebral leve
Las lesiones cerebrales leves que se producen durante el embarazo, el período perinatal o el posparto pueden contribuir al trastorno en algunos niños. Sin embargo, no hay una lesión cerebral única que esté presente de forma sistemática en todos los niños afectados, ni todos los niños con este tipo de lesiones desarrollan el trastorno. Además, muchos niños afectados no muestran signos de lesión cerebral.
4. Factores neuroanatómicos
Los estudios de resonancia magnética informan de una reducción del volumen del cuerpo calloso y del núcleo caudado en los niños con este trastorno. Los estudios de resonancia magnética funcional informan además de una disminución del metabolismo en el núcleo caudado, las regiones frontales y la corteza cingulada anterior.
5. Factores psicosociales
Los entornos sociales y familiares adversos, como la pobreza extrema, la discordia entre los padres o los estilos de crianza inadecuados, pueden aumentar el riesgo de que un niño desarrolle este trastorno.
6. Otros factores
Este trastorno puede estar asociado con la deficiencia de zinc o hierro, los niveles elevados de plomo en la sangre y el consumo de refrescos de cola, café o aditivos alimentarios, lo que puede aumentar el riesgo del niño.
II. Síntomas del trastorno de hiperactividad infantil
1. Déficit de atención
Se manifiesta como una dificultad marcada e inapropiada para la edad para mantener la atención y una capacidad de atención limitada, y es el síntoma principal. Los pacientes suelen tener dificultades para mantener la concentración durante las clases, los deberes u otras actividades, y se distraen fácilmente con estímulos externos. No prestan atención a los detalles en el aprendizaje o las tareas, y cometen errores por descuido con frecuencia.Les cuesta mantener la atención y con frecuencia evitan o se resisten a realizar tareas que requieren una concentración sostenida, como las tareas del aula o los deberes.
2. Hiperactividad
Se manifiesta como inquietud persistente, nerviosismo frecuente, incapacidad para permanecer sentado y moverse en la silla. Los niños pueden levantarse de sus asientos sin permiso en las aulas o en entornos tranquilos, correr o trepar. Les cuesta participar en actividades o juegos tranquilos, y permanecen constantemente activos durante todo el día.
3. Comportamiento impulsivo
Respuestas conductuales rápidas sin información suficiente. Actúa de forma impulsiva, sin tener en cuenta las consecuencias y siguiendo sus intereses momentáneos, lo que a menudo le lleva a peleas o disputas con sus compañeros y a resultados adversos. Interrumpe a los demás mientras hablan o se apresura a responder antes de que el profesor haya terminado una pregunta, incapaz de esperar pacientemente su turno.
4. Dificultades de aprendizaje
Los déficits de atención y la hiperactividad interfieren en la comprensión en el aula y en la velocidad y calidad de la realización de los deberes, lo que conduce a un rendimiento académico deficiente que a menudo está por debajo de lo que sugeriría su capacidad intelectual.
Los expertos aconsejan que, como padres, observemos atentamente el comportamiento de nuestros hijos. Si notamos alguna anomalía, como actividad excesiva, inquietud persistente o dificultades de aprendizaje significativas, es fundamental tomarlo en serio. Incluso si el niño parece inteligente pero desinteresado por el aprendizaje, es vital prestar atención de inmediato. Cuando sea necesario, solicite una evaluación médica completa para prevenir la aparición o el empeoramiento de las afecciones.
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