Nueve métodos sencillos para aliviar el insomnio
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El insomnio es una afección en la que la calidad y la cantidad del sueño siguen siendo insatisfactorias durante un período prolongado. Entre las personas que padecen insomnio, lo más frecuente es la dificultad para conciliar el sueño, seguida del sueño superficial y el despertar precoz. Algunas personas experimentan una sensación de falta de sueño, y estos síntomas suelen coexistir.
La duración del insomnio tiene una importancia diagnóstica significativa. Los episodios breves que duran solo unos días constituyen una ocurrencia normal, y los diagnósticos no deben extenderse en exceso. A continuación se proporcionan los siguientes criterios para confirmar el insomnio como referencia:
1. El insomnio es prácticamente el único síntoma, que abarca dificultad para conciliar el sueño, sueño superficial, despertar fácil, sueños vívidos, despertar temprano por la mañana o dificultad para volver a dormir después de despertarse, acompañado de sensaciones de malestar, fatiga o somnolencia diurna.
2. Predomina la preocupación por el insomnio y sus consecuencias.
3. El insomnio causa un malestar significativo o un deterioro del funcionamiento psicosocial.
4. La alteración del sueño se produce al menos tres noches a la semana y persiste durante un mes o más.
5. No es atribuible a ninguna enfermedad física o trastorno mental. El insomnio y las pastillas para dormir El uso de pastillas para dormir está muy extendido y es muy habitual, y esta tendencia va en aumento. Los estudios electroencefalográficos del sueño inducido por fármacos a partir de pastillas para dormir demuestran que difiere del sueño fisiológico, en particular por una reducción significativa de la proporción de REM.El sueño inducido farmacológicamente puede cumplir superficialmente los requisitos de duración del sueño, pero prolonga la exposición del paciente a un estado de privación de REM que puede ser más grave que durante los periodos de insomnio significativo. El sueño REM es insustituible por el sueño de ondas lentas (SWS) para las necesidades fisiológicas humanas. Los autoinformes de los usuarios de pastillas para dormir lo corroboran: aunque duermen toda la noche después de tomar la medicación, la grave deficiencia de REM les hace sentirse aturdidos al despertar, como si no hubieran dormido lo suficiente.En el caso de los pacientes con insomnio común, aunque las pastillas para dormir pueden ayudar a conciliar el sueño, no deben utilizarse de forma habitual. Lo ideal es que la duración del uso no supere los 21 a 28 días, y deben seleccionarse fármacos con una vida media algo más corta o una dosificación intermitente (de 2 a 4 veces por semana) para reducir la sedación diurna.
El uso prolongado de pastillas para dormir puede provocar dependencia física.Las personas dependientes de estos fármacos experimentan síntomas de abstinencia cuando se les priva de ellos. Entre las pastillas para dormir, fármacos como el secobarbital, el fenobarbital y el amobarbital conllevan un riesgo especialmente alto de dependencia, y el abuso del amobarbital tiene graves consecuencias generales. Por consiguiente, los médicos y las personas que padecen insomnio deben reevaluar su comprensión del sueño y el insomnio, evaluar críticamente el papel de las pastillas para dormir y actuar con cautela a la hora de recetarlas.
Intervenciones psicológicas y conductuales para el insomnio
El tratamiento del insomnio debe dar prioridad a la higiene del sueño, lo que puede resolver el insomnio ocasional o transitorio. Las medidas específicas incluyen:
1. Mantener un horario regular de sueño y vigilia con horas de acostarse y levantarse constantes, evitando las siestas durante el día (incluso en vacaciones).
2. Limitar el tiempo que se pasa en la cama a una duración no superior a la del trastorno del sueño antes del tratamiento.
3. Dejar de consumir sustancias que estimulen el sistema nervioso central, como el café, el té fuerte y el alcohol.
4. Comer a horas fijas, evitando la saciedad excesiva en la cena.
5. Abstenerse de leer material estimulante antes de acostarse.
6. Realizar actividades relajantes antes de dormir, como masajes, acupresión o meditación tranquila.
7. Mantenga un ambiente confortable en el dormitorio, con una temperatura adecuada, evitando el ruido y la luz brillante.
8. Si no puede conciliar el sueño en los 20 minutos siguientes a acostarse, levántese de la cama y vuelva solo cuando tenga sueño.
9. Realice ejercicio físico por la mañana después de levantarse.
La característica más destacada de las personas que sufren insomnio es un miedo agudo a dormir. A medida que se acerca la noche, se agotan pensando en cómo conciliar el sueño rápidamente y, al mismo tiempo, temen el insomnio, lo que crea un conflicto interno y, por lo tanto, un círculo vicioso. Un método para romper este círculo es adoptar un enfoque natural, aceptando que se duerme lo que se puede.
Las terapias psicológicas especializadas incluyen técnicas de relajación, biorretroalimentación y terapia cognitivo-conductual, que deben aplicarse bajo la supervisión de médicos clínicos y psicólogos.
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