Siete comportamientos que perjudican el desarrollo de los niños: acciones que los padres y profesores deben evitar
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La orientación de los padres y los profesores es fundamental en la educación de los niños. Como dice el refrán: un padre puede arruinar a un hijo, pero los profesores pueden arruinar a toda una generación. Los enfoques educativos incorrectos ejercen una influencia innegable. Destruir la autoestima de un niño y relegarlo a una posición de inferioridad es un método inaceptable. A continuación se enumeran siete comportamientos perjudiciales que socavan el desarrollo de un niño:
1. Hacer que el niño se sienta totalmente inadecuado y poco apreciado.Por ejemplo, criticar su rendimiento académico, su apariencia, sus habilidades sociales, sus tareas domésticas o tacharlo de descuidado y desconsiderado; en esencia, encontrarle defectos a todo lo que hace.
2. Compararlo constantemente con otros que se consideran «mejores». Se suelen utilizar frases como «¡Mira a fulano, nunca le causa problemas a sus padres!». Este tipo de comentarios tienen un efecto muy destructivo y son el arma definitiva para minar la confianza de un niño.
3. Los padres que se presentan a sí mismos como figuras sacrificadas dentro de la familia inculcan culpa en el niño. Una persona llena de culpa suele adoptar un enfoque autodestructivo de la vida. Algunos métodos específicos son: decirle al niño con frecuencia que desde que nació no has ido al cine, que te has preocupado hasta enfermar por él y que has desarrollado una enfermedad específicamente por su culpa.Alternativamente, insista en que, si no fuera por cuidar de él, usted habría alcanzado un gran éxito en su carrera hace mucho tiempo.
4. Cuando hable con los niños, nunca adopte un tono suave ni una actitud consultiva. Asegúrese de que su volumen supere los 70 decibelios y utilice una voz imperiosa y autoritaria. Incorporar expresiones sarcásticas en chino refuerza el efecto: «Eres tan estúpido», «Eres un caso perdido», ««Nunca he visto a nadie tan tonto» o «¿Qué demonios nos llevó a traerte a este mundo?».
5. Debes controlar todos los aspectos de la vida de tu hijo, sin concederle libertad alguna. Vigila de cerca sus movimientos. Si lleva un diario, busca la manera de leerlo; si recibe cartas, inspecciónalas. Esto le inculcará la sensación de que no es humano, de que no es más que una marioneta manipulada por otros.Una persona que duda de su humanidad nunca se esforzará por superarse. 6. Domina el arte de descargar la frustración. Cuando te enfrentes a frustraciones en el trabajo, busca excusas para descargar tu ira sobre tu hijo al volver a casa. Atribuye todos los contratiempos a su culpa, sermonea sin piedad y prohíbe que derrame lágrimas. Esto destruye eficazmente su autoestima, profundiza su sentimiento de inferioridad y refuerza su percepción de ser menos que humano.
7. Humilla a tu hijo en público. Los seis puntos anteriores son meros «ejercicios individuales» dentro del hogar. Para destruirlo por completo, este séptimo punto es la carta ganadora. Debes menospreciarlo y humillarlo delante de personas ajenas a la familia (ya sean compañeros de clase, familiares, amigos o vecinos), dejándolo completamente mortificado.Psicológicamente, esto le inculca un miedo a la sociedad y un sentimiento de vergüenza. Alguien que teme a la sociedad y se siente avergonzado de sí mismo tendrá dificultades para encontrar su lugar en el mundo. Domina estos siete puntos y habrás arruinado eficazmente a tu hijo. Naturalmente, debes perfeccionar continuamente tu enfoque mediante la práctica para poder manejarlos con soltura.
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