¿Qué pruebas rutinarias debes realizarte antes de la concepción?
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El objetivo del hemograma es detectar signos tempranos de anemia u otros trastornos sanguíneos. La anemia materna no solo aumenta el riesgo de hemorragia posparto e infección puerperal, sino que también hace que el niño sea vulnerable a las infecciones, tenga un sistema inmunitario debilitado y sufra retrasos en el crecimiento y el desarrollo.
El análisis de orina ayuda al diagnóstico precoz de trastornos renales. El periodo de gestación de diez meses supone una enorme carga para el sistema renal de la madre, ya que el aumento del metabolismo corporal supone una mayor carga para los riñones. Las afecciones renales existentes pueden tener graves consecuencias.
El examen de heces permite detectar enfermedades del sistema digestivo e infecciones parasitarias. Por ejemplo, la toxoplasmosis no diagnosticada puede provocar abortos espontáneos o malformaciones fetales.
Las pruebas de función hepática (antígeno de superficie de la hepatitis B, antígeno e de la hepatitis B, anticuerpo contra el núcleo de la hepatitis B, anticuerpo de superficie de la hepatitis B, anticuerpo e de la hepatitis B) detectan la hepatitis y el daño hepático. Si la madre tiene hepatitis viral y esta no se detecta, el embarazo puede provocar complicaciones graves, como parto prematuro o muerte neonatal. Los virus de la hepatitis también pueden transmitirse verticalmente al niño.Estos patógenos suelen atravesar la placenta e infectar al feto, causando infecciones perinatales que pueden provocar abortos espontáneos, mortinatalidad, partos prematuros, malformaciones congénitas y discapacidades intelectuales, por lo que requieren una atención especial. Las pruebas de función endocrina ayudan a identificar trastornos ováricos, como irregularidades menstruales.Por ejemplo, las mujeres con tumores ováricos, incluso benignos, suelen enfrentarse a dificultades durante el embarazo. El agrandamiento del útero puede dificultar la monitorización del tumor e incluso provocar riesgos como abortos espontáneos o partos prematuros. Las pruebas rutinarias de flujo vaginal detectan infecciones causadas por tricomoniasis, infecciones fúngicas o bacterias. Si se detectan infecciones de transmisión sexual, es aconsejable someterse a un tratamiento completo antes de intentar quedarse embarazada. De lo contrario, se pueden producir riesgos como abortos espontáneos, partos prematuros o rotura prematura de membranas.
Además, las mujeres con antecedentes familiares de trastornos genéticos, las que hayan dado a luz anteriormente a bebés con afecciones congénitas y las mujeres embarazadas mayores de 35 años deben seguir los consejos médicos relativos a las pruebas cromosómicas, la amniocentesis o la muestra de vellosidades coriónicas para permitir la detección precoz y la prevención.
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