El consumo excesivo de fruta puede provocar diabetes gestacional
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A lo largo del embarazo, cada etapa del desarrollo requiere una absorción completa de diversos nutrientes. Mejorar adecuadamente las diferentes categorías nutricionales favorece aún más el desarrollo cerebral del bebé. Las estructuras alimentarias desequilibradas durante el embarazo suelen provocar una ingesta inadecuada de nutrientes, en particular deficiencias graves de verduras, lo que puede causar carencias de nutrientes vitales como múltiples vitaminas y colina. Aunque muchas mujeres embarazadas toman conscientemente suplementos de nutrientes específicos, los tipos elegidos y las prácticas de suplementación pueden no satisfacer plenamente las demandas de este período fisiológico único.
Caso práctico: el consumo excesivo de fruta puede provocar diabetes gestacional.
Desde que se quedó embarazada, la Sra. Zhang no tuvo náuseas matutinas, pero desarrolló un apetito voraz y consumía de una sola vez lo que antes comía en dos comidas.Convencida de que la fruta es beneficiosa, complementó su dieta con cantidades considerables a diario, incluyendo una sandía entera. En las últimas etapas del embarazo, su peso había alcanzado los 180 jin (aproximadamente 90 kg), sus pantorrillas se hincharon como grandes nabos y desarrolló diabetes gestacional, todo ello como consecuencia del consumo excesivo de frutas con alto contenido en azúcar. Su médico le aconsejó que, para tomar suplementos vitamínicos de forma segura, aumentara el consumo de verduras, redujera moderadamente el consumo de fruta (especialmente las variedades con alto contenido en azúcar) y adoptara comidas más pequeñas y frecuentes.
El aumento de peso excesivo durante el embarazo conlleva numerosos riesgos, entre ellos hipertensión crónica, preeclampsia, diabetes gestacional, pielonefritis, trombosis, embarazo prolongado, macrosomía y parto obstruido.Naturalmente, la tasa de cesáreas también aumenta. Los retos de la cirugía y la anestesia, las complicaciones postanestésicas y la recuperación de las heridas plantean problemas. Especialmente preocupante es el riesgo de insuficiencia cardíaca provocada por la hipertensión o la diabetes antes o después del parto, que puede poner en peligro la vida tanto de la madre como del bebé.
Los análisis de los expertos indican que la nutrición alimentaria de la mayoría de las mujeres embarazadas es inadecuada. Las necesidades nutricionales durante el embarazo difieren significativamente de las de la población general. La idea de que «una persona come por dos» requiere tener en cuenta las necesidades tanto de la madre como del feto, ya que la madre sigue siendo la principal fuente de nutrición durante el desarrollo fetal y la infancia. Sin embargo, la mayoría de las mujeres embarazadas no cumplen estos requisitos.Hasta un 96,7 % de las mujeres embarazadas muestran malos hábitos alimenticios, como atracones o anorexia. Otros problemas destacados son: la mayoría de las mujeres embarazadas consumen solo el 50 % de la ingesta diaria recomendada de cereales y menos del 20 % de la ingesta diaria recomendada de verduras, lo que dificulta la absorción de colina. Además, la mayoría supera en más del doble la ingesta diaria recomendada de aceites vegetales.Aunque la carne, el pescado, los huevos y los productos lácteos suelen cumplir los niveles recomendados, el consumo de pescado carece de diversidad, lo que da lugar a una ingesta insuficiente de DHA. Los expertos señalan que las mujeres embarazadas suelen carecer de un conocimiento adecuado de los nutrientes necesarios durante el embarazo, en particular los que son cruciales para el desarrollo del cerebro del feto. Esto da lugar a desequilibrios alimenticios y a una suplementación nutricional inadecuada.Las estructuras alimentarias desequilibradas durante el embarazo, en particular la grave deficiencia de verduras, provocan fácilmente deficiencias de nutrientes vitales como múltiples vitaminas y colina. Los suplementos por sí solos pueden no satisfacer plenamente las demandas de este período fisiológico único. Los expertos aconsejan que la absorción completa de nutrientes es esencial en todas las etapas del embarazo, con un refuerzo adecuado de categorías específicas de nutrientes para optimizar el desarrollo cerebral del feto.
Primeras etapas del embarazo: Las necesidades nutricionales durante este periodo siguen siendo en gran medida similares a las previas al embarazo, por lo que basta con una dieta equilibrada. Sin embargo, dado que estos tres primeros meses coinciden con un aumento de la proliferación del tejido cerebral, es esencial una ingesta adecuada de proteínas. También deben incorporarse alimentos ricos en DHA y colina, como mariscos, cacahuetes, hígado de ternera, pan integral, lechuga, coliflor, patatas y plátanos.
Segundo trimestre: El desarrollo del bebé se acelera significativamente durante esta fase, con un aumento de las necesidades nutricionales a medida que las células cerebrales proliferan rápidamente y el volumen del cerebro se expande. Además de obtener los nutrientes de los alimentos, las mujeres embarazadas deben beber mucha agua y consumir alimentos ricos en fibra gruesa, como cereales integrales, verduras de hoja verde y fruta.
Última etapa del embarazo: Los músculos y huesos del bebé continúan desarrollándose, mientras que la estructura y función del cerebro maduran gradualmente. Las mujeres embarazadas deben complementar su dieta con alimentos ricos en calcio, proteínas y vitaminas, como pescado, carne, huevos e hígado.
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