Las dolencias de White Dew exigen vigilancia
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La sabiduría antigua aconseja: «Durante el rocío blanco, evita exponer tu cuerpo; ten cuidado por las mañanas y por las tardes». Esto nos recuerda que, aunque las temperaturas diurnas siguen siendo suaves, el frescor del amanecer y el atardecer hace que uno sea susceptible de resfriarse si no se viste adecuadamente.
Cuidado con el asma bronquial
La estación del Rocío Blanco registra una alta incidencia de asma bronquial, por lo que es necesario tomar medidas preventivas. Este clima otoñal fresco y despejado es ideal para las excursiones al aire libre. Sin embargo, muchos viajeros experimentan síntomas similares a los del resfriado durante los viajes, que pueden no ser un resfriado común, sino fiebre del heno.La aparición de la fiebre del heno depende de dos factores fundamentales: la predisposición de la persona a las alergias y la exposición repetida a alérgenos externos. La clave para preservar la salud durante este término solar radica en reforzar el ejercicio físico, evitar los resfriados por las mañanas y las tardes, y prevenir activamente las afecciones alérgicas.
Durante el periodo del Rocío Blanco, prevenga las afecciones nasales, el asma y las enfermedades bronquiales.En particular, las personas cuyas afecciones se deben a alergias constitucionales deben prestar especial atención a los ajustes en la dieta. Se debe minimizar o evitar el consumo de mariscos, alimentos crudos o fríos, platos guisados o encurtidos, y alimentos picantes, ácidos, salados, dulces o muy grasos.
Prevención de las afecciones gastrointestinales
El período posterior al Rocío Blanco suele traer consigo frecuentes vientos otoñales, lluvias y tifones.Durante este período, las principales enfermedades propensas a aparecer y propagarse son las enfermedades infecciosas intestinales, como la disentería bacteriana, la fiebre tifoidea, la fiebre paratifoidea y las enfermedades diarreicas. Esto marca el segundo pico de enfermedades infecciosas intestinales a lo largo del año, con tasas de incidencia incluso más altas que el primer pico en verano.
El dicho popular «los melones de otoño estropean el estómago» se refiere al hecho de que seguir consumiendo grandes cantidades de melones y frutas crudas después del comienzo del otoño puede provocar fácilmente trastornos gastrointestinales.Durante el verano, las personas suelen consumir grandes cantidades de melones y frutas crudos para combatir el calor. Estas frutas «dulces» se comen fácilmente crudas, lo que dificulta las funciones digestivas del bazo y el estómago. Seguir consumiendo grandes cantidades de melones y frutas crudos después del inicio del otoño exacerba inevitablemente los patógenos de la humedad, dañando el yang del bazo. Cuando el yang del bazo se ve afectado, pueden producirse trastornos gastrointestinales agudos y crónicos, como diarrea y disentería.Por lo tanto, se debe reducir el consumo de melones y frutas después del comienzo del otoño, y se recomienda especial precaución a las personas con deficiencia de frío en el bazo y el estómago. Prevención de la sequedad otoñal Durante el término solar del rocío blanco, hay que protegerse contra la sequedad otoñal. Los patógenos de la sequedad pueden agotar los fluidos corporales, lo que se manifiesta en forma de sequedad en la boca, los labios, la nariz y la garganta, junto con estreñimiento y piel agrietada.Existen numerosos métodos para contrarrestar la sequedad otoñal. Se puede aumentar adecuadamente la ingesta de alimentos ricos en vitaminas o seleccionar hierbas chinas que promuevan la función pulmonar, dispersen la flema, nutran el yin y estimulen el qi, como el ginseng y el ginseng de arena, que han demostrado ser muy eficaces para aliviar la sequedad otoñal.
Prevención de resfriados
Tras el rocío blanco, la energía yin se intensifica gradualmente y la brisa otoñal se vuelve más fresca. Este término solar señala el enfriamiento del clima. Aunque las temperaturas diurnas pueden seguir superando los treinta grados, las noches se vuelven notablemente más frescas, lo que crea importantes fluctuaciones de temperatura diurnas. Las lluvias acentúan aún más el frío, lo que aumenta la susceptibilidad a los resfriados.Por lo tanto, hay que tener cuidado de añadir capas de ropa y ropa de cama por las mañanas y por las noches, evitando exponer el pecho o la espalda. No se debe dormir en un ambiente excesivamente frío. El dicho «En el rocío blanco, no expongas tu cuerpo; ten cuidado por las mañanas y por las noches» ilustra acertadamente este principio.
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