Bienestar durante el rocío blanco: nutrir los pulmones y acumular reservas
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Ha llegado el término solar «rocío blanco». El otoño ha llegado silenciosamente, y la energía yang de la naturaleza comienza a retirarse. El intenso calor disminuye gradualmente, la sequedad otoñal se hace cada vez más pronunciada y la humedad del verano persiste. En medio de estos cambios estacionales, las enfermedades respiratorias se vuelven más frecuentes.El Dr. Ye Yan, médico consultor del Departamento de Enfermedades Pulmonares del Hospital Afiliado a la Universidad Médica de Guangzhou, aconseja que, dado que los pulmones se corresponden con el otoño, el cuerpo entra en un período crítico para la nutrición pulmonar tras el inicio de esta estación. Se debe hacer hincapié en la hidratación y el cuidado de los pulmones, con enfoques de preservación de la salud que abarquen los siguientes aspectos.
1. Hidratación y nutrición de los pulmones en otoño e invierno
Tras el otoño, la función pulmonar entra en un período de mayor actividad.El clima seco de la estación suele provocar síntomas como sequedad de boca y garganta, tos seca con escasa flema y piel reseca. En casos graves, puede incluso aparecer esputo con sangre. Por lo tanto, después del equinoccio de otoño, es esencial hidratar y nutrir los pulmones. Además de una alimentación equilibrada, se pueden incorporar alimentos como la miel, los bulbos de lirio, las almendras, la raíz de codonopsis y el ñame chino para fortalecer los pulmones y el estómago.Aumento de peso adecuado
Como dice el refrán, «Después del verano, incluso los más sanos se sienten algo agotados». Ante los efectos de un «verano difícil» —pérdida de peso y debilidad—, se podría considerar «ganar peso a través de la alimentación» como un medio para prevenir enfermedades mediante la dieta.
Ye Yan desaconseja los enfoques demasiado agresivos de la cocina medicinal. Hay que tener en cuenta la energía residual del largo verano y, bajo supervisión médica profesional, expulsar primero la humedad y el calor húmedo del cuerpo.Los planes de recuperación específicos varían según la persona y requieren enfoques personalizados basados en el tipo de constitución. 3. Rutina y ejercicio Las actividades diarias no deben reflejar el ritmo vigoroso de la primavera y el verano, sino que se debe conservar y albergar razonablemente la energía yang. Por ejemplo: mantener patrones de sueño regulares acostándose temprano y levantándose temprano. Dormir temprano se alinea con el retroceso de la energía yang, mientras que levantarse temprano permite que los pulmones se expandan más plenamente.Las personas mayores con función pulmonar disminuida deben seleccionar el ejercicio de forma científica para evitar la sudoración excesiva. Opte por actividades con ritmos alternos, como el tai chi, el baduanjin o el wuguxi.
4. Regular el bienestar emocional
Después del otoño, priorice el bienestar mental mediante el cultivo emocional para mantener la paz interior. Aborde activamente las fluctuaciones emocionales buscando el apoyo de la familia, los amigos o el asesoramiento psicológico. Alternativamente, cultive aficiones y participe en actividades al aire libre para regular el estado de ánimo.
Recomendación dietética:
Sopa de huesos de cerdo con pera de nieve y bulbo de fritillaria
Ingredientes: 4 peras de nieve, 60 g de bulbo de fritillaria, 20 g de dátiles rojos, 500 g de huesos de cerdo, 3 rodajas de jengibre, 1000 ml de agua caliente.
Método:
1. Remojar el bulbo de fritillaria y los dátiles rojos en agua durante 10 minutos, luego enjuagar y reservar.
2. Lavar las peras blancas sin pelarlas y cortarlas en trozos.
3. Enjuagar los huesos de cerdo, escaldarlos brevemente y reservarlos.
4. Colocar todos los ingredientes en una olla de cocción lenta y añadir agua caliente. Una vez que hierva, cocer a fuego lento durante 1 hora. Sazonar con sal al gusto.
Beneficios: limpia y humedece los pulmones, alivia la tos.
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