Una enfermera falla seis veces al intentar insertar una aguja intravenosa; el padre del bebé la abofetea de repente
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Según se informa, el padre golpeó repentinamente a la enfermera en la cara, supuestamente debido a los repetidos intentos fallidos de punción venosa. «Ya han sido seis intentos, ¿debemos continuar?». Las investigaciones indican que la mayoría de los hospitales carecen de normas explícitas sobre el número de intentos de punción venosa permitidos. Este incidente puede reflejar simplemente la falta de competencia técnica de la enfermera. Sin embargo, recurrir a la violencia física, como golpear a alguien en la cara, es imprudente e ilegal, y sin duda inapropiado.En tales circunstancias, es aconsejable adoptar una perspectiva empática.
En primer lugar, como padre, hay que tener en cuenta que realizar punciones venosas, administrar líquidos intravenosos o extraer sangre a los bebés presenta una dificultad considerable debido a que sus vasos sanguíneos son extremadamente finos.Los recién nacidos tienen vasos sanguíneos especialmente delicados. Si un niño presenta venas poco expuestas, el acceso intravenoso a través de los brazos o las piernas resulta prácticamente imposible. Por lo general, se inserta un catéter venoso en el cuero cabelludo del bebé, donde los vasos superficiales son más accesibles, especialmente en las zonas con poco crecimiento de pelo en la frente.En general, los bebés presentan retos considerables: sus vasos son intrínsecamente pequeños, no cooperan y encontrar vasos profundos, tortuosos o ramificados crea una dificultad considerable para los profesionales. Es habitual intentar el procedimiento dos o tres veces, pero afirmar que se hicieron seis intentos parece algo exagerado. Ninguna enfermera disfruta con los fracasos repetidos, ni utilizaría a un bebé como sujeto de práctica.Todos somos humanos; ¿por qué suponer que las enfermeras son tan irresponsables? Si los padres pudieran empatizar de esta manera, ¿seguirían recurriendo a la violencia física?
En segundo lugar, las enfermeras pediátricas deben realizar una profunda reflexión. Los bebés son tesoros preciosos para sus padres. Mejorar las habilidades de enfermería no es solo un deber profesional, sino un acto fundamental para cuidar a la próxima generación.En cuanto a los procedimientos básicos de inyección, aunque es habitual que se produzcan dos o tres intentos fallidos, después de tales casos, se debe buscar rápidamente la ayuda de una enfermera con más experiencia y una técnica superior. Es esencial dominar humildemente la habilidad y mejorar continuamente. Esto evita el sufrimiento innecesario del niño y alivia la angustia de los padres. En conclusión, ¡cultivemos una mayor comprensión y compasión, y trabajemos juntos para fomentar relaciones armoniosas entre médicos y pacientes!
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