Las bajas temperaturas pueden ayudar a perder peso: los científicos descubren una posible nueva vía para el tratamiento de la diabetes
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El invierno está a la vuelta de la esquina y todos los hogares prefieren la comodidad de una calefacción acogedora. Sin embargo, según informó la página web de la revista Time el día 22, los científicos han descubierto recientemente que las temperaturas interiores más bajas pueden ayudar a mantener una figura más esbelta. El frío no solo ayuda a fortalecer el cuerpo, sino que también parece ofrecer importantes beneficios para el control de la diabetes.
Investigadores del Centro Médico de la Universidad de Maastricht, en los Países Bajos, llevaron a cabo un experimento que reveló que las temperaturas más bajas influyen en el peso corporal.Cincuenta y un hombres jóvenes pasaron diez días viviendo en una cámara fría mantenida a aproximadamente 62 grados Fahrenheit (16,7 grados Celsius). Finalmente se aclimataron a las bajas temperaturas, con una reducción significativa de los episodios de temblores. Esta adaptación persistió incluso cuando la temperatura se redujo a 60 grados Fahrenheit (15,6 grados Celsius).Los científicos determinaron que estas adaptaciones fisiológicas se debían al tejido adiposo marrón del cuerpo.
La grasa marrón se encuentra principalmente entre los omóplatos, la parte posterior del cuello, las axilas, el mediastino y alrededor de los riñones, y debe su nombre al color más oscuro de sus mitocondrias.Los bebés y los niños pequeños poseen una mayor proporción de grasa parda, que disminuye gradualmente con la edad. A diferencia de la grasa blanca, que almacena energía, la grasa parda tiene la función de gastar energía, generando así calor.
Investigadores del Centro Médico de la Universidad de DuBrouge, en Canadá, descubrieron que las temperaturas frías activan el tejido adiposo marrón. Cuando se activa, este tejido acelera el metabolismo del cuerpo y favorece la descomposición de la grasa blanca. Otros estudios indican que, en personas menores de 60 años, la grasa marrón puede gastar hasta el 30 % de la energía del cuerpo para generar calor en respuesta al frío, lo que ofrece una vía alternativa para el control del peso.
Todo esto sugiere que los aparatos de calefacción de los que dependemos durante el invierno pueden ser perjudiciales para mantener una figura saludable. Pasar días enteros en habitaciones cálidas hace que el cuerpo no esté preparado para adaptarse a cambios bruscos de temperatura, lo que, por el contrario, aumenta la susceptibilidad global a enfermedades como la diabetes.
Llegados a este punto, uno podría preguntarse: si los inuit viven todo el año en condiciones gélidas, ¿no deberían ser «muy delgados»?Esto no concuerda con la teoría mencionada anteriormente. En realidad, las características físicas de los inuit están profundamente marcadas por su entorno de vida único. Su hábitat no es apto para el cultivo agrícola, lo que da lugar a una dieta compuesta principalmente por carnes ricas en grasas y proteínas. Las grasas de estos alimentos se almacenan en gran medida como tejido adiposo blanco debajo de la piel, lo que favorece la acumulación y la obesidad.
Los científicos están investigando activamente métodos para aprovechar las propiedades únicas del tejido adiposo marrón para tratar la diabetes. Al mismo tiempo, debemos ejercer el autocontrol en la vida cotidiana, absteniéndonos de subir inmediatamente la temperatura interior al menor frío. Mantener un ambiente ligeramente más fresco puede resultar muy beneficioso para mantener la figura.
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