¡Prevenga de forma proactiva tres dolencias comunes del invierno para mantenerse a salvo durante la temporada de frío!
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Los vientos gélidos del invierno aumentan el riesgo de padecer diversas enfermedades, especialmente gripe y asma, además de afecciones como infartos y accidentes cerebrovasculares. Es fundamental tomar medidas preventivas durante este periodo para evitar enfermar y pasar el invierno sin problemas.
¿Qué problemas de salud requieren prevención durante el invierno severo?
1. Enfermedades cardiovasculares y respiratorias
La exposición al frío provoca una vasoconstricción sistémica, lo que eleva la presión arterial y acelera el ritmo cardíaco. Esto induce isquemia miocárdica e hipoxia, aumenta la viscosidad de la sangre y favorece la formación de trombos. En consecuencia, el invierno agrava las afecciones cardiovasculares, lo que puede desencadenar picos repentinos de presión arterial que provocan accidentes cerebrovasculares.El espasmo de las arterias coronarias también puede desencadenar un infarto de miocardio. Además, la exposición al frío reseca la mucosa nasal y faríngea, provocando microfisuras por las que pueden invadir los patógenos, lo que da lugar a infecciones respiratorias. Las bajadas repentinas de temperatura también pueden provocar ataques de asma.
2. Prevención del envenenamiento por monóxido de carbono
Los residentes de las regiones meridionales, que carecen de un aislamiento adecuado y no son suficientemente conscientes de la protección contra el frío, son propensos a sufrir congelaciones. Por lo tanto, deben prestar mucha atención a las previsiones meteorológicas y vestirse por capas según los cambios de temperatura. Aunque los residentes del norte disponen de calefacción, deben protegerse activamente contra el envenenamiento por monóxido de carbono dejando las ventanas y puertas ligeramente abiertas durante la noche.
3. Prevención de la hipotermia
Las personas mayores experimentan un deterioro de los órganos, una reducción de la actividad física y una ralentización del metabolismo, lo que da lugar a una disminución de la producción de calor y a una alteración de la termorregulación. La exposición a entornos fríos puede provocar temblores, lo que conduce a la hipotermia. Los bebés, las mujeres embarazadas, las personas en el posparto, las personas con enfermedades cardiovasculares o cerebrovasculares y las personas bajo los efectos del alcohol también son susceptibles a la hipotermia.La hipotermia se produce cuando la pérdida de calor supera la ganancia de calor, lo que provoca el enfriamiento de órganos vitales como la cabeza, el cuello, el corazón, el cerebro y los pulmones. Esto conduce a insuficiencia cardiovascular y respiratoria, temblores intensos e incluso puede resultar mortal.Además, la hipotermia afecta a la función cognitiva, lo que dificulta la adopción de medidas de protección oportunas. Esta falta de conciencia hace que la hipotermia sea especialmente peligrosa. Los síntomas incluyen confusión mental, dificultad para hablar, agotamiento físico, temblores incontrolables, pérdida de memoria y somnolencia. En los bebés y los niños pequeños, la hipotermia puede manifestarse en forma de escalofríos y un tono de piel rojo brillante.Si estos síntomas se manifiestan junto con una temperatura corporal inferior a 35 °C, es imprescindible acudir inmediatamente al médico. Si no se dispone de atención médica inmediata, hay que mejorar rápidamente el entorno subiendo la temperatura de la habitación, quitando la ropa húmeda y aplicando botellas de agua caliente en zonas centrales como el pecho, la ingle y el cuello. El consumo de bebidas calientes o agua también puede ayudar a elevar la temperatura corporal, aunque hay que evitar las bebidas alcohólicas.No obligue a comer ni beber a los pacientes que estén inconscientes, ya que esto puede provocar atragantamientos o aspiración pulmonar, lo que puede llevar a la asfixia. Sin embargo, aunque los síntomas mejoren, es esencial someterse a un examen y tratamiento hospitalarios; hay que evitar la complacencia.
Recordatorio amistoso
Es esencial recibir atención integral durante las condiciones invernales severas. Las personas que trabajan o residen al aire libre durante períodos prolongados en entornos gélidos deben prevenir activamente la congelación y proteger sus articulaciones para evitar provocar dolor de espalda y piernas o afecciones reumáticas.Además, hay que estar atento a las alertas de olas de frío, ajustar la temperatura corporal a los cambios de temperatura y mantener una calefacción adecuada en el interior. Acuda al médico inmediatamente ante el primer síntoma de malestar. Cuando esté al aire libre, asegúrese de cubrir bien las manos, la cara, la cintura y el cuello. Los hogares que utilicen estufas de carbón deben protegerse contra el envenenamiento por monóxido de carbono. Durante los periodos soleados, realice ejercicio físico con regularidad para mejorar la tolerancia al frío.
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