Preparación psicológica para madres mayores antes del parto
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A medida que se acerca la fecha del parto, la expectación de la madre por la llegada de su hijo se hace cada vez más alegre. Elegir una cuna, colgar juguetes móviles de colores en el interior, comprar peluches y elegir ropa para el bebé contribuyen a la felicidad de la mujer embarazada. Sin embargo, la expectación por el parto en sí no siempre es una fuente de alegría pura, sino que es una emoción muy compleja en la que coexisten la emoción, el respeto, la ansiedad y el miedo.Es posible que pienses: «Sí, el parto es realmente algo extraordinario. Pero, ¿cómo debo manejar las complicaciones inesperadas durante el parto? ¿Podré soportar el dolor del parto?». Como mujer madura con una amplia experiencia vital, es posible que estés acostumbrada a gestionar tus propios asuntos. Pero, ¿puedes controlar la respuesta de tu bebé al parto? ¿Puedes controlar la respuesta de tu propio cuerpo al parto?
Si el método de parto se ajusta a los deseos de la madre, Catherine Gray Fading (especialista en educación obstétrica y ginecológica y madre de tres hijos) afirma: «Hay muchas cosas que puedes hacer para que todo salga bien». Aunque es imposible controlar todas las circunstancias imprevistas durante el parto, anticipar posibles situaciones puede ofrecerte más opciones y, en consecuencia, una mayor sensación de control.
Fadding afirma: «Las decisiones que toma una mujer y cada acción que realiza influyen profundamente en su experiencia del parto». El profesional sanitario que elija, el hospital, las clases prenatales a las que asista, la persona que la acompañe en el parto y el plan de parto que elabore: todo ello aumenta significativamente sus posibilidades de lograr el parto que desea. La preparación práctica para el parto es fundamental. La mujer debe comprender sus propias necesidades y asegurarse de que su filosofía sobre el parto coincide con el enfoque de su obstetra.
Para facilitar un parto natural, las futuras madres deben informarse sobre el embarazo, la nutrición, la lactancia materna, las posiciones para dar a luz, las técnicas de relajación y las opciones de anestesia. Deben comprender qué medicamentos inducen el parto y cuáles favorecen el embarazo. También es útil tener conocimientos básicos sobre intervenciones quirúrgicas como la episiotomía, el parto con fórceps y la cesárea.
No se categorice por su edad; confíe en las capacidades de su cuerpo y en su capacidad para dar a luz de forma natural. No dé por sentado que tener más de 35 años conlleva automáticamente un parto difícil o la necesidad de una cesárea. Tales suposiciones generan miedos y ansiedad innecesarios, y este temor imaginario puede aumentar la probabilidad de que se produzcan complicaciones.
Tanto si el parto es prolongado como rápido, sin complicaciones o difícil, la actitud de la madre desempeña un papel decisivo en el resultado. Por lo tanto, considere la posibilidad de contar con una persona de apoyo durante el parto o pida a una amiga que le anime y le ayude a mantener el optimismo. Contratar a una comadrona para que le ayude también es una opción.
Centrarse en la respiración, exhalando e inhalando, puede ayudar a aliviar la tensión.
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