¡Seis complicaciones de la hipertensión que pueden resultar mortales!
Encyclopedic
PRE
NEXT
La hipertensión en sí misma no es intrínsecamente aterradora; lo que es realmente alarmante son sus diversas complicaciones. A continuación, describimos las complicaciones comunes asociadas con la hipertensión. Complicaciones comunes de la hipertensión Enfermedad coronaria Si la hipertensión no se trata a largo plazo, el 49 % de los pacientes pueden sucumbir a esta afección.La presión arterial elevada de forma persistente acelera la arteriosclerosis. Dado que las arterias coronarias son la principal fuente de oxígeno y nutrientes para el corazón, también se ven afectadas. Las investigaciones indican que los pacientes hipertensos corren un mayor riesgo de desarrollar cardiopatía coronaria que la población general. Por lo tanto, es fundamental estar atento a los episodios cardíacos graves. Si un paciente experimenta repentinamente dolor en la región anterior del tórax, acompañado de opresión en el pecho que se irradia al hombro izquierdo o a la extremidad superior, es esencial realizar un examen médico inmediato, ya que esto puede indicar cardiopatía coronaria.
Trombosis cerebral
La hipertensión prolongada y no controlada puede provocar arteriosclerosis cerebral y formación de trombos cuando se obstruye el flujo sanguíneo en las arterias cerebrales. Estas obstrucciones suponen un riesgo de infarto cerebral.
De hecho, la hipertensión representa el factor de riesgo más importante para el infarto cerebral. La arteriosclerosis y la fragilidad de las arterias cerebrales pueden elevar el riesgo de hemorragia cerebral. Si se produce entumecimiento, debilidad, mareos o desmayos repentinos, se debe estar alerta, ya que pueden indicar ataques isquémicos transitorios.La alteración del metabolismo lipídico eleva considerablemente el riesgo y la incidencia de enfermedades vasculares. Lesiones retinianas La hipertensión requiere la monitorización de las arterias retinianas, ya que los vasos oculares se ven significativamente afectados por la presión arterial elevada. La presión arterial persistentemente alta puede provocar lesiones retinianas, enfermedades retinianas y disminución de la visión, con casos graves que pueden provocar ceguera.
Enfermedad renal
La presión arterial elevada daña fácilmente los riñones, lo que conduce a trastornos renales primarios o secundarios. Como órganos metabólicos vitales, los riñones procesan los productos de desecho transportados por el torrente sanguíneo. La presión vascular excesiva provoca el engrosamiento de las paredes arteriales, lo que compromete el suministro de sangre a los riñones. El deterioro prolongado puede provocar daños renales, que pueden progresar hasta la insuficiencia renal y la disminución de la función renal.
La hipertensión daña los riñones al inducir arteriosclerosis en las arteriolas renales, lo que provoca isquemia y atrofia. Esto desencadena la proliferación secundaria de tejido fibroso, una complicación denominada nefroesclerosis hipertensiva. En consecuencia, aparecen un aumento de glóbulos rojos y proteínas en la orina; si persiste en etapas avanzadas, puede producirse una obstrucción urinaria.
Los estudios epidemiológicos revelan que la enfermedad renal crónica inducida por la hipertensión se ha convertido en la principal causa de uremia en los países desarrollados. Las lesiones renales derivadas de la hipertensión son irreversibles a lo largo de la vida.
Patología vascular
En circunstancias normales, las paredes vasculares permanecen intactas y funcionales. La presión arterial elevada hace que los vasos se estrechen y pierdan elasticidad, lo que los hace propensos a romperse incluso con traumatismos leves, una afección que puede poner en peligro la vida. La hipertensión compromete gravemente la integridad y la elasticidad vasculares, especialmente cuando se combina con la obesidad, que aumenta considerablemente los niveles de colesterol en sangre.
PRE
NEXT